El desastre interior

Función dominical.
Fuerza mayor.
Fuerza mayor. (Beofilm)

Ciudad de México

Fuerza mayor es una película de desastres, pero no cualquier película de desastres. Ruben Östlund, el director, consigue mantenernos al borde del asiento con todo y que el tono general de la película es más bien europeo; esto es, pausado. Como sea, el cineasta se apega a las reglas del género como hacen los artistas: ¿Para qué sirven las reglas? Para romperlas. Aquí están todos los clichés, pero el desenlace resulta siempre distinto. Es justamente este juego entre cliché y sorpresa lo que hace de Fuerza mayor una buena película para ver en esta función dominical.

Comencemos con la banda sonora. Antonio Vivaldi. ¿Cuántas veces hemos escuchado al Monje rojo como música de fondo? No hay que ser muy imaginativos para hablar de las fuerzas naturales y usar Las cuatro estaciones. Östlund, sin embargo, solo usa un pequeño fragmento; un trémolo que anuncia la avalancha del porvenir. Quien vea Fuerza mayor tendrá que convenir en que la obra resulta lo suficientemente potente como para que el desastre natural sea lo de menos. Lo de más es el desastre matrimonial que se cierne sobre la familia noruega (y perfecta) de Tomás, un pobre hombre de clases altas que quiere más a su celular que a sus niños. Por aquí es que viene la verdadera avalancha: se llama “el reproche de la mamá”.

Toda película de desastres incluye a una familia disfuncional. El tornado, el tsunami o el terremoto sirven solo para valorar lo importante del hijo y la mujer. Östlund da un giro a esta convención usando para ello un hecho no por común poco original. Aunque nadie sale herido, la naturaleza se ha movido y ha movido el interior de ella: el fantasma del divorcio aparece de pronto en forma de decepción.

Unos noruegos van a Los Alpes a pasar su vacación burguesa. El hotel es elegante y francés (si uno es noruego es como decir elegante y primitivo). De noche en las pistas de esquí hay explosiones controladas para producir pequeñas avalanchas que eviten la acumulación de energía que necesitaría una verdadera película de desastres hollywoodenses. La avalancha en esta película es, pues, pequeña, pero lo suficientemente poderosa como para causar un par de gritos en el respetable. Sin embargo, la esposa es la que comienza a sufrir una verdadera avalancha interior.

¿Qué sería del cine de desastres sin efectos especiales? Por más que la avalancha en este hotel francés no haya cubierto ni a un topo, el efecto de la avalancha, cuando llega, es sorprendente y espectacular. Mientras más peligrosa es la naturaleza, más hermosa.

Otra cosa: las actuaciones son malísimas. Tengo la impresión de que el niño no habla porque le quitaron los diálogos. En cuanto al padre. Bueno, no sé yo si sea una cosa de noruegos, pero Tomas, por más que se odia a sí mismo, no sabe llorar.

En fin que con todo y fallas, Fuerza mayor es una película interesante sobre todo por el giro que da a todo lo que hemos visto en el rubro “desastres naturales”. La avalancha es un reproche; la fuerza mayor, una mujer que quiere amor.

 

Fuerza mayor (Force Majeure) Dirección y guión: Ruben Östlund. Música: Ola Fløttum Fotografía, Fredrik Wenzel. Con Johannes Kuhnke, Lisa Loven Kongsli, Clara Wettergren. Estados Unidos, 2015.

@fernandovzamora