La vida encuentra su lugar

[FUNCIÓN DOMINICAL]
Chris Pratt protagonizó 'Jurassic World'.
Chris Pratt protagoniza 'Jurassic World'. (Especial)

Ciudad de México

Los parques temáticos tienen algo de macabro. La falsa felicidad tal vez. Tengo la impresión de que los creadores de Jurassic World piensan lo mismo. Si no ¿por qué hallarían tanto placer en destruir esta versión churrigueresca de los Estudios Universal? Después de haber visto al parque salirse de control ya tres veces, este nuevo ejército de guionistas ha decidido que Jurassic World sea la obra que reviva la franquicia más exitosa de todos los tiempos.

La historia de esta cuarta entrega tiene al menos tres elementos predecibles. Primero: Frankenstein. La ciencia desafía a la naturaleza y castiga al hombre por querer ser como dios. Segundo: la familia disfuncional: un par de hermanos cuyos padres se divorcian van a pasar las vacaciones a Costa Rica, a la isla donde 20 años atrás un millonario creó la primera versión del Jurassic Park. Tercero: El tiburón. Como en la cinta de 1975, Jurassic World ofrece el placer de ver morir toda la falsa felicidad que reflejan las “familias perfectas” vacacionando: una fuerza natural venga a la gente normal en esta fórmula creada por Steven Spielberg: el raro triunfará.

La historia no tiene muchas sorpresas: los científicos más arrogantes del país más arrogante del mundo (Estados Unidos) han creado una serie de híbridos de dinosaurio. A los enormes monstruos les han dado inteligencia y más recursos evolutivos para construir una terrorífica Disneylandia a punto de desaparecer, porque es obvio que no hay ingeniero que pueda inventar jaulas para estos seres. Las leyes de Murphy son rigurosas: si algo puede salir mal, saldrá mal.

El público ha recibido con fruición esta cuarta entrega que a decir verdad se disfruta en una buena función dominical. Jurassic World es uno de los estrenos más exitosos del Hollywood contemporáneo. Y es que Spielberg no necesita ya involucrarse directamente en la película. Sus fórmulas funcionan con el rigor de un relojito: la película parece escrita sola, dirigida sola y prácticamente actuada sola. Si uno la mira con algo de suspicacia verá que Jurassic World es un pastiche de escenas vistas hasta el cansancio. El monstruo babea muy cerca de la cara de la heroína, justo como sucedía con el primer Alien, por ejemplo. Pero lo dicho: la fórmula funciona y el respetable vuelva a sentir el deleite de ver cómo mueren todos aquellos que reflejan falsa felicidad.

Sin duda, Jurassic World cumple lo que promete, aunque los más exigentes fanáticos de la franquicia extrañamos algo. Una filosofía que en el fondo no resulta tan simple. Durante la primera entrega hubo esta línea memorable: “No hay forma de controlar la vida porque, ¿sabe? La vida siempre encuentra su camino”. En efecto, la voluntad de vivir (y sobre todo de sobrevivir) era el trasfondo que volvía tan interesante la primera Jurassic Park, una historia inteligente y llena de suspenso. Una historia que con todo y sus lugares comunes sigue consiguiendo sobrevivir.

Mundo jurásico (Jurassic World). Dirección: Colin Trevorrow. Guión: C. Trevorrow, Rick Jaffa, Amanda Silver y Derek Connolly basados en la historia de Michael Crichton. Fotografía: John Schwartzman. Con Chris Pratt, Bryce Dallas Howard, Omar Sy, Jake Johnson. Estados Unidos, 2015.

@fernandovzamora