Scarlett Johansson debuta en el género de acción y ciencia ficción

La película "Lucy", de Besson, explora la capacidad del cerebro .
La historia mantiene al espectador en suspenso.
La historia mantiene al espectador en suspenso. (Especial)

Guadalajara

Qué pasaría si una persona fuera capaz de utilizar cada una de las miles de millones de neuronas que componen el cerebro a la vez? ¿Sería un superhumano? Esa es la pregunta que el director Luc Besson intenta responder en la cinta de ciencia ficción y acción Lucy, protagonizada por Scarlett Johansson, que se estrena este jueves en las salas de cine nacionales.

Lucy es una estudiante universitaria que vive en Taiwán y es secuestrada por el Sr. Jang, cuyos empleados le implantan quirúrgicamente un paquete con drogas para que sea traficado.

Accidentalmente, la bolsa con el producto químico se abre y su cuerpo empieza a absorberlo, pero en vez de tener un resultado fatal, la sustancia acelera su actividad cerebral hasta darle poderes sobrehumanos. Telequinesis, insensibilidad al dolor, control de la materia, capacidad de obtener conocimiento instantáneamente y una velocidad increíble la transforman por completo.

En su desesperación y mientras se sigue desarrollando su cerebro, Lucy va en busca del profesor Samuel Norman, quien ha dedicado años al estudio del potencial del cerebro humano y el único capaz de prever hasta dónde puede llegar Lucy.

Los poderes adquiridos por la que alguna vez fue una inocente estudiante inquieta a las autoridades, pero el capitán de la gendarmería francesa, Pierre del Rio, intentará protegerla para salvar la poca humanidad que le queda, mientras el Sr. Jang emprende la búsqueda de Lucy decidido a extraer la sustancia que la convirtió en una despiadada máquina de matar.

El elenco lo complementan Morgan Freeman, Choi Min-sik, Amr Waked y Analeigh Tipton.

El director Besson señaló que “después de que me reuní con algunos científicos, me sorprendí por lo que me dijeron: respecto del cáncer, respecto de las células, respecto del hecho de que tenemos cientos de miles de millones de células que se comunican entre sí. Aparentemente, cada célula envía algo así como mil señales por segundo.

La web no es nada comparado con eso. Me llevó algunos años encontrar el equilibrio justo entre la realidad y la fantasía”.