El regreso del monstruo

Volver a Hollywood con "Godzilla" fue un reto y Gareth Edwards lo hizo enfocándose en los personajes y respetando su origen.

Nueva York

La apuesta no solo se mide en los millones de dólares que Warner Bros. dedicó a la más reciente producción estadunidense de Godzilla. El verdadero tema tiene que ver con lograr borrar el recuerdo de la versión de 1998, que, aunque divertida, fue considerada como un verdadero insulto para millones de fans. Y por supuesto, hacerle justicia al legado japonés que cuenta con más de 70 interpretaciones de todo tipo de lo que es y debería ser Godzilla. Había que regresar al origen y eso es precisamente es  lo que buscó el director Gareth Edwards cuando le asignaron el proyecto de sus sueños.

“Para mí fue pensar que la mejor manera de acercarme a esta película era pensar que estaba haciéndola para personas que no son fans y poder convertirlas en fans. Personas a quienes no les podría haber importado menos Godzilla”.

Pero el actor Ken Watanbe lo dice con una claridad impresionante, sobre todo cuando consideramos que está traduciendo poco a poco cada palabra que elabora de su japonés al español. “Cuando vi la película me emocioné tanto cada vez que Godzilla deja salir su rugido. Es terrorífico pero también escucho tristeza. Y para mí es como si Godzilla nos estuviera regañando. A las tonterías de la humanidad. Como si Godzilla fuera un simbolismo de la conciencia humana”.

 Y su personaje, que es el científico a cargo de investigar y guardar el secreto de la existencia de Godzilla, lo tiene más claro todavía:  “Su padre era sobreviviente de Hiroshima y por eso él se había dedicado a investigar sobre el tema, para poder hacer algo bueno para la humanidad. Y llega a creer y temer el poder de la naturaleza que el hombre no puede controlar”.

Pero para llegar a este punto, con una producción protagonizada por Aaron Taylor-Johnson, Elizabeth Olsen, Juliette Binoche, Bryan Cranston y, por supuesto, Godzilla pasaron muchos años en los que el director tuvo que mantener varios secretos que parecían de Estado. Sobre todo en lo que se refiere al estilo del monstruo y las aventuras que tenía que pasar. “Creo que es un proceso muy interesante porque por años todo mundo me estaba diciendo ‘no puedes hablar al respecto. No puedes mostrar nada. Ni a tus amigos’. Bueno, no podía mostrarles nada; ni siquiera a mis padres. Y de pronto se supone que lo debo compartir todo con el mundo entero”.

 Ahora, con su estreno mundial el día de hoy, eso quedó en el pasado.  “Superas el proceso diciendo ‘esto es solo para mí, para mis seres queridos, es una manera de manejar la presión. Y una vez que te acostumbras a esa mentira, de pronto todo mundo está hablando contigo porque vieron la película. Es muy extraño porque para mí era como un sueño privado”. 

Ken Watanabe

Durante los inicios de preproducción de la cinta ocurrió la peor catástrofe que se haya registrado en Japón desde la Segunda Guerra Mundial. Ken Watanabe platica de cómo llegaron a la conclusión de que esto debía seguir adelante a pesar del sensible tema de la energía nuclear y sus consecuencias. “Hace tres años tuvimos una terrible experiencia en Japón. El colapso de la planta nuclear después del terremoto y el tsunami. Conocí a muchos de los sobrevivientes en las zonas devastadas, pero no debemos tenerle miedo al poder de la naturaleza. No lo podemos controlar”.

Gareth Edwards tiene muy claro también porque Godzilla toca esos temores primarios que colectivamente vive la especie humano; a través de este tipo de narrativa los enfrentamos.

 “Somos animales, no nos gusta admitirlo, pero somos parte de la naturaleza. Cada día se sentía como que cualquier día un animal más grande podría venir y atacar a nuestra familia o cueva y todo era una amenaza. Tenemos programado en nuestro ADN que algo vendrá. Por más que construyamos ciudades siempre sentimos que el animal viene en camino. Ahora nuestras pesadillas son del tamaño de nuestros edificios”.