El peso de La jaula de oro

Para Rodolfo Domínguez cambió la vida cuando se unió al elenco de Diego Quemada-Díez; el joven de origen tzotzil dice que su triunfo en Cannes provocó que perdiera amigos.

México

Con un español casi nulo y el anhelo de salir de Chalchihuitán, Chiapas, Rodolfo Domínguez se aventuró en el casting que cambió su vida, y es que hace un par de años el chico de origen tzotzil se alejó temporalmente del campo para participar en La jaula de oro, y con ello llegar a países y festivales de cine que nunca imaginó.

“Me gustó bastante este trabajo, porque nunca había salido de mi pueblo; esta fue la primera vez y me gustaría hacerlo de nuevo. Me gustó mucho hacer la película y quiero que me inviten a otra”, dijo Rodolfo vía telefónica desde San Cristóbal de las Casas, lugar hasta el que se trasladó para conceder la entrevista a ¡hey¡

La jaula de oro pasó por Cannes, San Sebastián, La India y Morelia, lo cual permitió a Rodolfo, Karen y Brandon llegar a lugares que, de no haber participado en la cinta, no habrían conocido. Ahora se encamina al Goya en la categoría de Mejor Película Iberoamericana, situación que pondría a sus protagonistas de regreso en el ojo público.

“La película cambió todo, conocí ciudades muy grandes y vi cosas que no hay en mi pueblo. Fue la primera vez que vi una alfombra roja (la de Cannes), para mostrar la película, había muchas personas que nunca había visto y eso me dio un poco de nervios. No sabía qué hacer en ese lugar”, comentó el novel de la actuación.

Pero llegar a este mundo de fantasía no fue sencillo, Rodolfo no hablaba español, por lo que la producción del filme le asignó un tutor que lo capacitara para sus diálogos en la historia que retrata el paso de los migrantes, desde Guatemala hasta Estados Unidos: “Solo fui a la primaria, no me gusta mucho estudiar, pero sí aprendí a escribir. Tenía como media hora de clases, me ayudó una persona que no sé dónde vive, pero Diego (Quemada-Díez) buscó a una persona para que me enseñara español antes de la película. También estudié en un taller para aprender por seis meses las cosas de la película (actuación) y luego regresé a Chalchihuitán”, añadió.

Si bien La jaula de oro se tradujo en un sueño cumplido para Rodolfo, también le valió el rechazo de algunas personas a quienes consideró sus amigos antes de viajar al extranjero´: “Tenía muchos amigos, pero ahorita tengo muy poquitos, dicen que soy millonario y que tengo dinero en el banco, pero no tengo nada, eso no es cierto”.

El joven tzotzil reconoció que el rechazo de sus amigos es algo que “sí duele”, y aunque su participación en la película le permite ser reconocido en su municipio, lo que más le afectó es el rechazo de su hermano mayor, quien se sumó al grupo  de personas que juzgan su suerte: “Él también dice que soy millonario, por eso estoy enojado con él”.

Lo que Rodolfo obtuvo por su actuación en La jaula de oro lo invirtió en dos terrenos en Chalchihuitán; “cada uno es de una hectárea, en uno sembré café y en el otro quiero sembrar papas, cebollas o algo de verduras. El café va a salir dentro de tres años, aún no tengo quién me lo compre, pero voy a buscar dónde venderlo”, dijo.

Rodolfo es el hermano menor de ocho: “tengo 3 hermanas, 6 hermanos, mi papá y mi mamá. Me llevo más o menos con ellos. Me gustaría tener mi familia, pero todavía no quiero hijos, no tengo novia, me gusta una niña, pero no te puedo decir, porque es secreto”.

Claves

Camino al Goya

-La jaula de oro es una de las 10 películas que hasta este momento se encaminan a un premio Goya en la categoría de Mejor Película Iberoamericana. Previo a la selección definitiva de las historias que competirían en España, Rodolfo se dice ansioso por volver a viajar a la par de sus compañeros: Brandon y Karen, originarios de Guatemala.