ENTREVISTA | POR MIGUEL CANE

Con una treintena de películas en su haber, este célebre rubio es garantía de taquilla en cintas cómicas, de acción y melodramas; ahora llega a la pantalla con la producción independiente 'Enredos en Broadway', sofisticada comedia dirigida por el veterano Peter Bogdanovich

"Soy fiel, si estoy con alguien no hay nadie más": Owen Wilson

Owen Wilson regresa la pantalla grande con la producción independiente ‘Enredos en Broadway’.
Owen Wilson regresa la pantalla grande con la producción independiente ‘Enredos en Broadway’. (Especial)

México

El actor y guionista Owen Wilson (Austin, Texas, 1969), tiene una carrera de dos décadas en el cine que lo mismo incluye melodramas, comedias, suspenso y acción. Tras iniciarse con el hoy célebre director Wes Anderson, quien fue su compañero de cuarto en la universidad, ambos escribieron el guión del cortometraje Bottle Rocket (1994) que los llevaría a la fama. En su filmografía destacan éxitos de taquilla realizados al lado de su amigo, Ben Stiller, como Zoolander (2001), Starsky & Hutch (2004) y Tropic Thunder (2008), que lo llevaron a ser uno de los actores más cotizados de Hollywood y protagonista de Medianoche en París (2012), dirigida por Woody Allen.

Ahora retorna a las pantallas con Enredos en Broadway, la más reciente cinta del aclamado Peter Bogdanovich, autor de éxitos como The Last Picture Show, Luna de papel y La chica terremoto, quien vuelve a sus raíces cómicas para contar una historia de amores y engaños, parodiando las neurosis y costumbres en el entorno de las grandes producciones teatrales de Broadway y la élite de Manhattan.

En la película, Wilson encarna a Arnold Albertson, director de Broadway casado con una temperamental diva de la escena, pero que se enamora de una joven prostituta de categoría, también aspirante a actriz, llamada Isabella (Imogen Poots). La cosa se complica de manera hilarante cuando entra en escena un dramaturgo (Will Forte), que colabora con él y que también se enamora de la chica en cuestión, aun cuando éste se encuentra comprometido con la doctora Jane Claremont (Jennifer Anniston), que es nada menos que la psicoterapeuta de la joven, dando pie a toda clase de situaciones que durante hora y media hacen carcajear al espectador. Los productores ejecutivos de esta comedia, que se estrena en México esta semana, son precisamente Wes Anderson y Noah Baumbach, quienes interesaron a Wilson en el proyecto desde que éste se concibió en 2010.

Tomó algo de tiempo que este proyecto tomara vuelo y, sin embargo, estuviste en él desde el primer día...

Sí. Wes y Noah me hablaron de la película cuando estaban buscando la manera de financiarla. Los tres somos grandes admiradores de Peter, nuestro director, y creímos en su idea desde que solo era una sinopsis en papel. Así que me comprometí en el proyecto y aunque tomó algo de tiempo, nunca lo dejé de lado. De todo el reparto original que él tenía planeado, solo quedé yo a la hora de comenzar a filmar. Pero me encantaba su guión y siempre tuve deseos de hacer algo con él, así que la espera valió la pena.

Encarnas a un director de teatro. ¿Te inspiraste en alguno de los directores con los que has trabajado, como Anderson, Allen o el propio Bogdanovich?

Bueno... he tenido muchos directores y de todos se aprende algo, porque todos son personajes muy interesantes por derecho propio. Podría decir que sí, que tal vez hay un poco de algunos de ellos, pero también es cierto que Peter mismo pone mucho de sí en los personajes que escribe, así que fue muy divertido interpretar este personaje que se parece en cierta forma a él.

Arnold hace hasta lo imposible para conquista a esta chica. ¿Te obstinas así por enamorar a una mujer?

No, no, si me cierran la puerta, no insisto más (risas). Podría volver a hacerlo si una chica deja una leve esperanza para seguir intentando. Me vuelvo bastante sensible si noto que no le intereso a una mujer y puedo aceptar un no por respuesta muy fácilmente. Por otra parte, a diferencia de Arnold, soy un hombre fiel, y cuando estoy con alguien, no hay nadie más. Por eso lo que hace mi personaje me parece tan divertido, en eso no se parece nada a mí.

Hoy en día tu nombre ayuda a una película independiente como ésta. ¿Cómo le hacías para ganarte la vida antes de la fama?

Uf, tuve muchos empleos antes de ser actor. Un verano trabajé como asistente ejecutivo, que es una manera glorificada de decir que servía cafés y redactaba e-mails y memos en una firma legal de Austin. También en mi época de estudiante en la universidad, estuve como becario en un periódico llamado Dallas Times-Herald, y ganaba quizás cuatro o cinco dólares la hora. No fue fácil. Y hacer películas, aunque lo parezca, tampoco lo es, no creas.

Dicen que nunca quisiste ser actor y que la suerte cambió el rumbo de tu vida.

Puede ser... nunca tomé clases de teatro o de actuación. De adolescente jamás se me hubiera ocurrido soñar en trabajar en cine, hubiera sido una ambición ilógica. Simplemente, no estaba en mis planes. Todo cambió cuando entré a la universidad.

¿En qué sentido?

Bueno, a mí siempre me gustó —y me gusta— escribir, y así fue como se me ocurrió la idea de hacer un guión con mi compañero de cuarto, que era Wes. El guión fue para un corto que hicimos llamado Bottle Rocket, y él quiso que yo interpretara a uno de los personajes con mi hermano Luke. Una vez hecho esto, el corto gustó y pensamos que podría haber un largometraje. Así que Wes y yo lo ampliamos más y luego, con nuestro guión bajo el brazo, comenzamos a tocar puertas para venderlo y terminó comprándolo James L. Brooks, que era uno de nuestros ídolos. Pensé que buscaría actores de verdad para hacer la película, porque nosotros no lo éramos, pero James quiso usarnos. Bottle Rocket tuvo éxito cuando se estrenó en 1996 o 97, y después empecé a tener más y más propuestas, con papeles medianos y pequeños y luego grandes y luego, para mi sorpresa, protagónicos... Y yo estoy seguro de que en el caso que hubiera ido a Los Ángeles a hacer audiciones por mi cuenta no habría tenido éxito.

¿Por qué crees eso?

Por los nervios, nunca he hecho una audición de verdad, no sé si entonces hubiera podido... Mira, te lo pondré así, si yo tuviera que dirigir una película no haría audiciones, lo que haría sería irme a cenar con la persona que considero se acerca más al personaje y ver si le interesa. Pero no sé. No tengo intenciones de dirigir una película y hace mucho que no escribo un guión.

¿Por qué dejaste de escribir?, ¿piensas retomarlo?

No sé... y me gustaría volver a hacerlo, supongo que con la actuación dejé de ejercitar ese músculo. Aunque trato de insertarles algún diálogo de mi autoría a los guiones, pero eso es algo muy diferente a sentarse a escribir algo desde el principio hasta el final. No descarto el volver a hacerlo, pero mientras, aprendo mucho de cada película que hago y de cada director con el que trabajo. Por eso quise hacer Enredos en Broadway, Peter Bogdanovich tiene un conocimiento enciclopédico del cine y solo con oírlo hablar cuando está preparando el rodaje te das cuenta de lo mucho que puedes aprender de él. Y eso es algo maravilloso de dedicarse a esto. Siempre acabarás aprendiendo algo nuevo.