[Función Dominical] A puño limpio

"Spectre" es la continuación de "Skyfall" no tanto por la trama como por el trabajo de los creativos en torno a los tópicos que hacen ser quien es al 007.
Spectre
(Columbia Pictures)

México

Spectre, organización terrorista que quiere adueñarse del mundo, debutó en 1962 con El satánico Dr. No. En aquel año Sean Connery inauguró los clichés que hoy hacen las delicias del fanático. Han sido tantas las películas de Bond que hubo un momento en que el personaje parecía agotado. Por fortuna Sam Mendes le dio vida de nuevo. Lo hizo con Skyfall, película que pone al agente en línea con el siglo XXI. Spectre es la continuación de Skyfall no tanto por la trama como por el trabajo de los creativos en torno a los tópicos que hacen ser quien es al 007, pero justo por el movimiento de estos tópicos es que Spectre no termina por cuajar. Para comenzar, a la película le falta sentido del humor. No basta que el héroe tenga que detener al malo, salvar al mundo y besar a la chica, el humor inglés resulta tan importante como la escena del casino y la batalla final a puño limpio. ¿Por qué? En la repetición de estos hechos se asienta la fortaleza de James Bond.

Para empezar el casino es el pilar cómico. Jugando al bacará el agente demuestra que tiene la suerte de un pícaro. Pero la suerte claro, no basta. Por eso es necesario el otro pilar: vencer al malo a puño limpio. Sin un auténtico mano a mano Bond sería un súper héroe más, armado hasta los dientes como Batman. Ahora bien, solo con la suerte del pícaro, Bond sería un comediante más. Como el súper agente 86. En los clichés que Fleming y Connery introdujeron en 1962 está el equilibrio perfecto entre hombre y semidiós. A James Bond, como al Martini perfecto, hay que sacudirlo pero no agitarlo.

Si el director y sus guionistas lo agitan, pierde su sentido del humor. Un inglés flemático no puede andar agitado. Pero tengamos en cuenta que si no lo sacuden en una buena pelea final el 007 deja de ser el macho todo terreno que además de suerte tiene testosterona.

Aceptémoslo, la tecnología de hace 50 años hoy resulta inocente, en cambio una buena sarta de puñetazos sigue llenándonos de adrenalina tanto hoy como en tiempos de las cavernas. En la fortaleza de Mendes está su debilidad. Para justificar la pertinencia de un agente secreto en tiempos modernos, el director hizo que Bond creciera un poco más.

Sean Connery tenía 30 años en 1962, Daniel Craig en Skyfall tenía ya 46. Para usar la edad a su favor, el director lo volvió más profundo: era un soldado en edad de retirarse, pero él no quería. ¿Acaso la edad justifica la ausencia del pleito final? De ninguna manera. Ya Roger Moore demostró que la edad no importa cuando se trata de poner en su lugar al malo de la película. Aun cuando Roger Moore estaba ya también bastante crecidito se dio de puñetazos con Karl Stromberg en La espía que me amó. Sam Mendes debió seguir al pie de la letra esta tradición. En fin, creo que La espía que me amó es la mejor película de Bond, Skyfall es la más elegante y Spectre es una más. Con todo y todo, James Bond siempre tiene lo necesario para recomendarlo en una buena función dominical.

007: Spectre. Dirección: Sam Mendes. Guión: John Logan, Neal Purvis, Robert Wade y Jez Butterworth basados en los personajes de Ian Fleming. Fotografía: Hoyte Van Hoytema. Con Daniel Craig, Ralph Fiennes, Naomie Harris, Ben Whishaw. Gran Bretaña, Estados Unidos, 2015.