[Función Dominical] El problema de la vida real

"Pacto criminal" no solo resulta exagerada en el maquillaje, Scott Cooper perdió la posibilidad de filmar con Johnny Depp una película que exaltara al crimen.
"Pacto criminal" cuenta la historia de Whitey Bulger, un mafioso de poca monta.
"Pacto criminal" cuenta la historia de Whitey Bulger, un mafioso de poca monta. (Warner Bros)

México

El mafioso es el gran héroe del cine de Estados Unidos. ¿Quién no ha soñado con el poder y los dólares de los protagonistas de Érase una vez en América, El Padrino o Los buenos muchachos? Scott Cooper en Pacto criminal aspira a unirse a esta tradición de cine hollywoodense. ¿Lo logra? Yo creo que no.

Pacto criminal cuenta la historia de Whitey Bulger, mafioso de poca monta que en los ochenta se volvió dueño de las calles de Boston. Lo hizo gracias a la protección de un senador y del FBI. El tema suena atractivo. Por si fuera poco, Bulger es interpretado por Johnny Depp, actor emblemático del cine actual. Pero bien lo dice el proverbio: "En la fortaleza está la debilidad". Los problemas de Pacto criminal comienzan justamente con Johnny Depp. Y es que a pesar de que el actor hace todo lo posible por dejar atrás los guiños cómicos que lo hicieron famoso para concentrarse en la creación de un personaje serio, no siempre lo logra. Ahí está el mohín gracioso, la mano discretamente afeminada. Parece que Max Linder estuviese interpretando a un matón. Además el exceso de maquillaje, lejos de ocultar a Depp para dar vida a Bulger, lo hace resaltar todavía más. La calvicie forzada nos saca de la ficción todo el tiempo y como sabe todo buen gourmet de cine estadunidense, a lo que nos invita el gran cine de Hollywood es a vivir dos horas en una ficción. El de Hollywood es cine hecho para soñar, pero el director de Pacto Criminal parece haber olvidado esta premisa. Ahora bien, no solo el protagonista nos saca de la ficción. También el guión que adolece de los típicos problemas de la película basada en un hecho real. No es casual que cuando Martin Scorsese llevó a la pantalla la historia de este mismo gánster, Whitey Bulger, lo hizo enmascarando a su héroe no bajo toneladas de maquillaje sino en un guión que se asumía ficticio y como tal, se permitía exaltar la codicia y el desenfreno de todo gran criminal.

Supongo que para distanciarse de Los infiltrados, la película de Martin Scorsese, el director de Pacto criminal decidió mostrar a los hampones como realmente son. Y puede que la vida real le guste a la crítica, pero sospecho que al gran público le gusta más esa ficción en que puede gustar el sabor de meterse en la piel de un gánster. Después de todo, afuera del cine siempre espera la vida real, la que sale en los noticiarios. Además, las películas basadas en un hecho real suelen ser previsibles y por tanto, anticlimáticas. No se trata solo de que sepamos lo que va a suceder; es que cuando sucede ha dejado de importarnos. En fin que Pacto criminal no solo resulta exagerada en el maquillaje, Scott Cooper ha perdido la posibilidad de filmar con Johnny Depp una película que exaltara al crimen como lo saben hacer los grandes directores de Hollywood. Y por más que el diseño de producción resulta espectacular, todo cinéfilo sabe que los decorados no bastan cuando se trata de recomendar una película para esta función dominical.

Pacto criminal (Black Mass). Dirección: Scott Cooper. Guión: Mark Mallouk y Jez Butterworth basados en el libro de Dick Lehr y Gerard O'Neill. Fotografía: Masanobu Takayanagi. Con Johnny Depp, Dakota Johnson, Joel Edgerton, Juno Temple. Estados Unidos, 2015.