[Función Dominical] El placer de ver reventar el mundo

'Londres bajo fuego' es la continuación de Ataque a la Casa Blanca, película en que el presidente de Estados Unidos sufría muchísimo porque los malos mataban a su mujer frente a sus ojos.
Gerard Butler es parte del elenco en 'Londres bajo fuego'.
Gerard Butler es parte del elenco en 'Londres bajo fuego'. (Focus Features)

Ciudad de México

Cuando uno construye un enorme castillo de naipes, el placer consiste en verlo caer. Algo raro hay en nosotros. ¿Por qué gozamos viendo volar lo que más se estima? Una ciudad por ejemplo. En Londres bajo fuego, el placer está en ver desplomarse la abadía de Westminster, gozamos con la explosión de los puentes, viendo saltar por los aires la Catedral de Saint Paul.

Ya era hora de que le tocara a Londres. No creo que haya ciudad importante que la calenturienta imaginación de Hollywood no haya demolido alguna vez. La cosa sucede así: luego de la muerte del primer ministro británico, los líderes del “mundo libre” se reúnen para ofrecer sus respetos en el que será (según reza un sesudo diálogo) “el evento mejor custodiado del mundo”. La seguridad no aparece por ningún lado cuando el malo (un árabe, por supuesto) enojado nada más porque los estadunidenses hicieron de la casa de su hijo un polvorín, decide vengarse matando a todos los líderes del mundo. Bueno, no a todos.

Solo a los de “el mundo libre.” Uno a uno van cayendo en la ciudad de Londres los jefes de estado de Canadá, Japón, Alemania, Italia, Francia y Estados Unidos. Pero claro. Hay uno que se salva. ¿Quién es el presidente más listo, más suertudo y más carismático? No hay que ser muy listos para adivinarlo. Ahora bien, en descargo de los servicios secretos de todos los presidentes muertos, hay que decir que el de Estados Unidos tiene a un guardaespaldas tan leal, intrépido y guapetón como el que interpretaba el infumable Kevin Costner en El guardaespaldas.

Lo único que falta aquí es el beso entre protegido y guarura porque a diferencia del machorro presidente de Estados Unidos que tanto le gusta a Donald Trump (el de Air Force One), éste de Londres Bajo fuego es poco más que una dulce princesita que se deja proteger por su guarura en un Londres en el que no existe ni el ejército ni la policía. Tanto así que luego del ataque del malo de la película, la ciudad queda desierta. Nuestros héroes pueden entonces ir de aquí para allá correteando y matando malos del Medio Oriente con la capital británica como telón de fondo.

Como sabe todo cinéfilo dominical, Londres bajo fuego es la continuación de Ataque a la Casa Blanca, película en que el presidente de Estados Unidos sufría muchísimo porque los malos (en aquella ocasión eran coreanos) mataban a su mujer frente a sus ojos. Total que el presidente del “mundo libre” parece haber contraído la mala suerte, porque donde se para le salta un estrepitoso ataque terrorista.

Ahora, si lo que uno busca en este domingo es una película que, aunque carente de lógica, esté cargada de persecuciones, explosiones e ironías de esas que uno lanza cuando está en peligro de muerte en una película estadunidense, Londres bajo fuego no está mal. Después de todo, la emoción carece de lógica: basta ver desplomarse un edificio para encontrar en uno el placer más primitivo: ver cómo se desmorona lo más preciado en una función dominical.

Londres bajo fuego (London has Fallen). Dirección: Babak Najafi. Guión: Creighton Rothenberger basado en los personajes de Katrin Benedikt. Fotografía: Ed Wild. Con Gerard Butler, Morgan Freeman, Jackie Earle Haley, Angela Bassett. Estados Unidos, 2016.