Sienna Miller: “De joven me hice daño y lastimé a terceros”

Rascacielos, la cinta basada en la novela de J. G. Ballard, es protagonizada por a esta actriz, cuya carrera se vio opacada por el escándalo pero que ahora transita hacia su consolidación
High-Rise, la última película en la que aparece Miller se estrena este fin de semana en México
High-Rise, la última película en la que aparece Miller se estrena este fin de semana en México (Recorded Picture Company)

Al principio de su carrera en cine, hace más de una década, la neoyorquina Sienna Miller (1981), que fue criada en el Reino Unido donde hizo su debut como modelo y haciendo pequeños papeles, era más famosa por sus relaciones que por su trabajo como intérprete. Sus sonados romances con Jude Law y Balthazar Ghetty (especialmente polémico, porque él era casado) fueron expuestos en todos los tabloides y programas de chismes internacionales. Su reputación opacaba tanto su trabajo que se llegó a especular si no se quedaría sin carrera ante tanto escándalo.

Las cosas cambiaron en 2006, cuando George Hickenlooper la llevó como protagonista en Factory Girl, cinta biográfica acerca de la breve vida de Edie Sedgwick, una atribulada chica de sociedad que a mediados de la década de los sesenta se convirtió en la primera y más notable de las superstars creadas por el artista plástico Andy Warhol, y que tuvo además un trágico final.

Si bien la película no tuvo gran éxito, Miller recibió muchos elogios de la crítica y pudo irse apartando de su imagen negativa para encaminarse por un sendero como actriz más seria en distintos filmes comerciales e independientes. Así fue llamada por Clint Eastwood para coprotagonizar la cinta nominada al Oscar American Sniper, y ahora forma parte del reparto en la cinta High-Rise, encabezado por Jeremy Irons y Tom Hiddleston, que se estrena en México este fin de semana.

¿Cómo fue para ti la experiencia de este rodaje y cómo describirías a tu personaje?

En High-Rise hago el papel de Charlotte Melville, una madre soltera de los años setenta, cuando esta figura era menos visible o socialmente aceptable de lo que es ahora. Charlotte es una de las habitantes de los pisos altos del rascacielos y tiene una posición privilegiada al respecto de otros inquilinos, por lo que al verse involucrada en la revolución que se suscita en el microcosmos que es el edificio, su vida disipada y de libre sexualidad se ve trastocada de un modo perturbador. Creo que es uno de los personajes más complejos que me han dado y me encanta. Por otra parte, la filmación fue algo complicada para mí, porque resulta que estuve rodando dos películas simultáneamente y el ritmo de los llamados era muy ajetreado; aunque en general fue una gran experiencia, porque estábamos todos juntos, todo el reparto, y me llevaba muy bien con toda la gente, nos hospedamos en el mismo hotel en Belfast, y se sentía un poco como si fuéramos una compañía de teatro. Todos nos apoyábamos y bromeábamos entre tomas, para aliviar un poco la tensión de la trama.

¿Cómo crees que será recibida la cinta, tan opuesta a lo que habitualmente llega a cartelera?

Creo que desde su origen es una película muy peculiar, muy especial. La novela en la que se basa, tiene un culto muy grande y se trató de filmarla muchas veces antes, sin éxito, porque es una historia muy compleja, muy llena de matices. Ben Wheatley me parece, en todo caso, el director ideal. Junto con su esposa Amy Jump, que es la guionista, se ocuparon de hacer una película que es, en efecto, muy diferente a lo que llega a las pantallas siempre; en ese sentido puede que encuentre un público y puede que no, pero lo importante es que existe y está ahí para verse. Creo que es importante hacer cine que no es convencional; esta es una película muy extrema y violenta, y creo que por eso es algo fascinante. Ahora, también es verdad que una vez que el trabajo está hecho ya no nos pertenece a quienes lo hacemos, sino al público. Cuando aceptas un proyecto, usualmente tienes la intuición de que te dice algo y podría decirle algo a alguien más, y eso está bien, pero no puedes prever la opinión de alguien más, o las críticas. No haces tu trabajo por eso, sino porque te satisface.

Charlotte no es un personaje glamoroso, a diferencia de otros que has interpretado...

Es una mujer interesante. Tiene más dimensiones de lo que habitualmente te ofrecen: no es la novia de alguien o la esposa de alguien, tiene su propia identidad y eso es algo que valoro mucho. Por otro lado, en la trama hay una escena en que el personaje que interpreto es violado, y eso fue uno de los factores que lo hizo fascinante; no por morbo, sino por las consecuencias de esto en su psique. Cuando un personaje es lo más opuesto a mí, lo hace más atractivo.

Es decir que no tienes objeción para interpretar mujeres en conflicto.

¡Para nada! Al contrario, yo lo que quiero es crecer como actriz e interpretar papeles de gente real, y la gente real no tiene siempre la suerte de estar maquillada a la perfección o de usar un vestido de alta costura y diseñador. En la mayoría de las películas en las que he trabajado no tengo nada de eso. No quiero que el público vaya a ver mis películas y se fije en eso. Las películas en las que tendría buen aspecto serían probablemente aquellas en las que me convertiría en la atracción sexy de la misma, lo cual resultaría aburrido. Ya lo hice hace muchos años y no me gustaría volver a lo mismo, porque significaría que lo que he hecho hasta ahora no ha servido para nada.

Vas camino de ser una actriz de trayectoria respetada. ¿Has sepultado tu imagen de celebridad?

Cuando empiezas en este negocio y eres muy joven, no sabes bien a bien la diferencia entre prestigio y fama, y es muy difícil navegar esta última. Yo aprendí a las malas, de modo muy duro, y cometí muchos errores, porque pensaba que el mundo me debía algo, solo porque salía en portadas de revistas de moda o hacía películas. ¿Y qué crees? Que no me debía nada. Crecí en público y las cosas que hacía a los 21 años no las volvería a hacer ahora. Fui egoísta y lastimé a terceros y, de paso, me hice daño a mí y los medios convirtieron mi vida privada en entretenimiento; fue una época dura. Pero creces y descubres que en la vida siempre te tienes que adaptar. Tengo una hija de tres años, Marlowe, y estar lejos de ella me obliga a ser mucho más selectiva con lo que quiero hacer. Y todo eso que hacía cuando era más joven no era tan interesante, ni tan positivo, como lo que ahora quiero hacer. Siempre hay que adaptarse para crecer.

La relación de Charlotte con su hijo es afectuosa pero distante. ¿Cómo exploraste esta situación, opuesta a tu rol como madre?

La verdad que como madre no me parezco mucho a como es Charlotte con su hijo, Toby. El actor que lo interpreta, Lou Suc, es un niño maravilloso, y con él me llevé muy bien durante el rodaje, nos entendimos perfecto. Por otro lado, mi hija y yo, pasamos mucho tiempo juntas, siempre que puedo estoy a su lado y me ocupo de todo lo que tiene que ver con su vida. Mi momento favorito es verla despertar en la mañana; siempre está de buen humor y si estoy con ella cuando despierta, es que pasaremos todo el día juntas. Eso nos hace muy felices.