Crónica de un colapso anunciado

FUNCIÓN DOMINICAL
La gran apuesta
La gran apuesta (Paramount Pictures)

Nominada para cuatro Globos de Oro, La gran apuesta no ganó ninguno. Y se pueden sacar conclusiones del dato porque la película es, como el título, una gran apuesta que, sin embargo, no termina por cumplirse del todo.

La historia se desarrolla en torno al colapso financiero que en el 2008 hizo que Lehman Brothers se desplomara. El director, Adam McKay, hace esfuerzos por explicar los detalles económicos de la peor crisis en lo que va del siglo, pero no siempre lo logra. Hay que decir, además, que La gran apuesta trata de dar algo más que información: risas ligeras. De esas que sirven para pasar el mal trago de encontrarnos con que el mundo es gobernado por gente con muchos dólares y pocos escrúpulos.

Aunque no es documental, La gran apuesta se maneja como uno. De hecho, el tono es de falso documental. Es como si el Woody Allen de Bananas se hubiese decidido a explicar los manejos que llevaron al derrumbe del 2008 con sketches cómicos, alusiones veladas y el gustado chiste intelectual. Los personajes hablan a cámara, por ejemplo. La diferencia con un auténtico documental falso estriba en que aquí el director no encuentra el equilibrio entre forma y fondo.

La gran apuesta es pues una denuncia que, para ser ligera se apoya en las artes de Christian Bale y Brad Pitt, quienes hacen papeles que no están del todo mal. El asunto es que el tono no es el mejor para contar la historia de tanta gente que de un día para el otro se encontró arruinada.

El problema de la comedia es que termina por convencer de que hay en esta película cierta inocencia. Por ejemplo, los personajes dicen que nadie se dio cuenta de lo que estaba sucediendo. Falso. No solo en los diarios, aún en películas como Inside Job y Margin Call hemos visto que más de un listo no solo sabía lo que estaba pasando, sino que especulaba con ello. Millones de personas fueron estafadas con la ilusión de tener bienes que resultaron ser una burbuja. Puede que cierta comedia exaltase la ironía del asunto, pero no el género de falso documental.

Basada en una novela muy elogiada por la crítica literaria, La gran apuesta procura trasladar el buen humor desde el texto a la pantalla. Al hacerlo, sin embargo, el director Adam McKay termina confundiendo agilidad narrativa con frivolidad. Se nos quiere explicar cómo funcionan las estafas financieras usando metáforas de cocina, por ejemplo. Ni nos lo explican, ni causa risa.

Con todo y lo anterior debo decir que lo que sí consigue La gran apuesta es mantenernos interesados. Lo hace sobre todo por la actuación de Christian Bale, quien hace al economista que descubre que una parte del sistema financiero está a punto de explotar. Si la tormenta perfecta que culminó con la crisis del 2008 fue algo que nadie previó, o si más bien fue algo que un montón de tipos sin escrúpulos promovió, es algo que sabrán los doctores en economía, porque La gran apuesta no nos lo enseña con todo y que vale la pena verla (con cierta reserva) en ésta función dominical.

La gran apuesta (The Big Short). Dirección: Adam McKay. Guión: A. McKay y Charles Randolf basados en el libro de Michael Lewis. Fotografía: Barry Ackroyd. Con Christian Bale, Ryan Gosling, Steve Carell, Brad Pitt. Estados Unidos, 2016. @fernandovzamora