Regina Blandón: En esta carrera debes prepararte para el rechazo

La actriz mexicana, que participó en las exitosas temporadas de la telecomedia La Familia P. Luche, vuelve al cine en la cinta de terror La niña de la mina

Inició su andar en el mundo de los escenarios desde que era pequeña; sin embargo, Regina Blandón (Ciudad de México, 1990), no sintió nunca decaer el llamado de las tablas. Por el contrario, fue madurando y aprendiendo y así pasó del rol de Bibi en la comedia popular de Eugenio Derbez La Familia P. Luche, a actuar en otros proyectos televisivos como la serie El hotel de los secretos (en donde da vida a Matilde Salaverry) o teatrales, como las exitosas puestas en escena del musical Hoy no me puedo levantar y la comedia Bright Ideas.

Ahora Regina retorna al cine como adulta y en el rol protagónico de La niña de la mina, filme dirigido por Jorge Eduardo Ramírez, en el que comparte créditos con Gerardo Taracena y José Ángel Bichir. Esta cinta de terror se estrena en las pantallas nacionales esta semana.

La trama sigue la tendencia del cine nacional de abordar el terror y lo fantástico. ¿Qué la distingue de cintas anteriores de este tipo?

Pienso que es atinado que el cine nacional siga adentrándose en esta tendencia, dado el maravilloso acervo de leyendas e historias fantásticas, cuentos y novelas de realismo mágico que tenemos en la cultura mexicana. Es el caso de La niña de la mina, donde nuestro director, Jorge El Tocayo Ramírez, trabajó juntó con un gran equipo tanto delante como detrás de cámaras. El trabajo de cada uno de los departamentos es realmente impecable. La historia no es una que no se haya contado antes (¿qué lo es, en esta época?), pero el trabajo, por ejemplo, del departamento de iluminación y fotografía, trabajando 250 metros bajo tierra basándose en la iluminación por medio de lámparas de mano y cascos de mina, durante casi tres semanas, es de admirarse en pantalla. Las actuaciones son increíbles —me siento honrada de compartir crédito con actores tan talentosos y admirados que participan en la película. Filmamos en Guanajuato, un paraíso visualmente y un lugar riquísimo y repleto de nuestra esencia mexicana, perfecto para contar una historia como ésta. En fin, tiene tantos elementos por los que vale la pena verla, más allá de que sea una película de terror/suspenso o porque esté “de moda”.

¿Qué fue lo que te atrajo del papel de Sara?

Que se trata de una mujer fuerte, poderosa, que no se deja y no es vulnerable a nadie. Ella es frágil por dentro, fuerte por fuera. Su área de trabajo, en la ingeniería minera, no es fácil para el sexo femenino, por lo que tiene que dar el doble para demostrar por qué está donde está. Se tiene que ganar el respeto de los hombres de los que está rodeada todo el tiempo. Cabe mencionar que las mujeres son consideradas amuletos de mala suerte dentro de las minas, superstición de los mineros (lo cual acaba siendo real en la película). El personaje empieza en un lugar y termina completamente en otro, tiene un arco dramático muy interesante.

¿A ti te gustan, como espectadora, las películas de suspenso y terror?

Me daban muchísimo miedo hasta hace relativamente muy poco. Sé que hay joyas del cine de terror, como El exorcista o El resplandor, que no había visto precisamente por eso y, la verdad, qué vergüenza me da decirlo. Ahora, por trabajo, veo de todo, sin importar qué tanto me asuste o no. Pero te juro que me daban pavor.

Hiciste tu debut en cine siendo pequeña, ¿cómo te sientes de adulta en un rol protagónico?

Debuté a los 10 años con El Misterio del Trinidad de José Luis García Agraz, con enormes actores como Eduardo Palomo, Rebecca Jones, Alejandro Parodi, Carlos Aragón, Guillermo Gil, Lisa Owen. Tengo recuerdos tan preciados y de tanta felicidad de haber hecho esa película, que siempre había querido regresar a hacer cine. Entonces, regresar con un equipo así, con dos meses de filmación en Guanajuato, tan disfrutables y gratificantes, es de agradecerse, porque sigo con el increíble sabor de boca de lo que es hacer cine y mis recuerdos no desmerecieron en lo más mínimo.

¿Qué te inspira como actriz?

Muchas cosas: La pasión y el amor por el trabajo; trabajar con gente talentosa, poder observar y aprender mucho de su chamba. Otra cosa que me inspira es ver a mi papá (el actor Roberto Blandón) en un escenario. También es importante para mí el seguir aprendiendo, yendo a cursos, clases, viendo películas, leyendo, estudiando... en esta carrera aprendes en cualquier momento y de cualquier lugar, persona, situación: sea “bueno” o “malo” para ti, absolutamente todo enriquece tu trabajo. Nada sobra.

Trabajas también en teatro. ¿Qué puedes decir de Parásitos, que recién se estrenó?

Es un texto maravilloso del británico Philip Ridley. Se trata de una comedia de humor negro, muy sarcástico, que es el que más disfruto. ¿Qué mejor manera de abordar temas “escabrosos”, que riéndonos de ellos? No hay nada más sano. Y Parásitos es justo eso: una crítica social y de la moral humana de una forma que, de no ser cómica, sería de una densidad insoportable. Sobre todo, me divierto muchísimo haciéndola y ¿qué mejor que ir al trabajo a pasarla bien? Es un reto enorme, sin duda, pero infinitamente gratificante.

¿Como actriz, tienes un rol soñado al que te gustaría acceder?

Muchos. Pero principalmente Lady Macbeth (toco madera) y Hedda Gabler. Creo que son dos de los roles femeninos más fascinantes en la historia del teatro.

Creciste en público y, sin embargo, fuiste una niña común. Ahora de adulta ¿cómo percibes tu transición?

A mis padres les agradezco inmensamente que me hayan mantenido “aterrizada” cuando empecé a dedicarme a este negocio. Sin ellos, sin su educación, no creo que esto hubiera sido tan fácil y llevadero. La transición no fue difícil, no me pesó tanto, justo por el apoyo y la guía que ellos han sido para mí siempre.

El futuro de todo actor es incierto, ¿esto puede cambiarse de algún modo?

La parte más difícil de esto es que es una carrera de resistencia (por lo menos, es lo que más me cuesta a mí). Hay que construir una pared y prepararte para el rechazo (porque más veces te van a decir que “no” que las que te dirán que “sí”) y trabajar mucho en uno mismo: estudiar, leer e invertir en prepararse el mayor tiempo posible, para que, cuando lleguen esos momentos decisivos, no te agarren en curva. Que no quede en ti (en tu preparación) el que te den un papel o no.

¿Qué le dirías a la Regina de tus inicios, desde donde estás hoy?

Creo que le preguntaría cómo le hacía para no ponerse nerviosa antes de salir a un escenario en un estreno, por ejemplo (risas). Pero es que, ¿sabes algo? Cuando eres niño, todo lo tomas como juego, con una ligereza que no nos haría mal retomar a nuestra edad de vez en cuando. A veces nos preocupamos demasiado. Seamos felices. Eso es lo que aprendí y aplico.