ENTREVISTA | POR HÉCTOR GONZÁLEZ


"Las familias ya no son las mismas de antes": Walter Doehner

Walter Doehner ha dirigido teleseries como “El señor de los cielos” y “La reina del sur”, así como la película recién estrenada “Entrenando a papá”.
Walter Doehner ha dirigido teleseries como “El señor de los cielos” y “La reina del sur”, así como la película recién estrenada “Entrenando a papá”. (Clasos)

México

Walter Doehner se asume como contador de historias. Aunque prefiere el cine, no le huye a las telenovelas ni a las series, "de todo se aprende", asegura. A fuerza de filmar reconoce que encontró cierto oficio para narrar a través de la cámara. La habitación azul, La reina del sur y la película recién estrenada Entrenando a papá, son ejemplos de su trabajo.

"Entrenando a papá", "El viaje de Teo", ¿su karma es la paternidad?

Tengo asuntos respecto a la paternidad; mi padre murió cuando yo era muy chico, tenía dos años. Luego mi abuelo, que era mi figura paterna, se murió cuando tenía 14. Me quedé mucho con esos asuntos. Además tengo hijos.

¿Una película por encargo es mero trámite?

No. Como director me interesar abrir el rango y entender al público, qué le gusta y qué no. El director siempre quiere meter la mano. Aunque no tuve nada que ver con el guión, al final de cuentas hice mi trabajo lo mejor posible.

Hay futbol en la película, supongo que le gusta.

No me gusta nada, veo un partido de vez en cuando. Soy un absoluto ignorante sobre futbol.

Como director de cine, ¿qué es más: un padre o un entrenador de futbol?

Soy un poco de los dos. El director tiene un rol medio paternal con los actores; todo el tiempo la tiene que hacer de psicólogo y un poco al papá: regañar, etcétera.

"No se aceptan devoluciones", "Nosotros los nobles", "Entrenando a papá", ¿hacer comedias paternales está de moda?

Las familias ya no son las mismas de antes. No obstante, en México la madre sigue siendo la principal figura. Aunque por otro lado, también cada vez vemos más padres solteros, así que más que hablar de una moda, diría que es un reflejo de lo que está pasando.

¿Qué pasó con aquello de la gran familia mexicana?

La familia mexicana es muy diferente, hay muchos tipos de ella y es preciso hablar de todas.

¿Hay patrones a los que responda el público mexicano?

Después de Sexo, pudor y lágrimas, quedó una regla no escrita dentro del cine mexicano: si buscas algo que tenga éxito, tiene que ser la comedia. Nuestros números son muy difíciles de valorar: los distribuidores de México aumentaron el 20 por ciento de la taquilla el año pasado, pero no hacen nada para fortalecer el mercado interno y no hay leyes que protejan a la industria.

¿Todavía existe el estereotipo del cine mexicano como género?

Es una triste realidad. Si tu mercado empieza por catalogar a las películas mexicanas como un género estamos fritos. Nuestra industria funciona con una lógica increíble, el cine argentino o español tiene un público consolidado. Aquí, directores y productores navegamos con todo en contra. En los setenta era diferente, la gente veía filmes nacionales porque se sentía reflejada y compartía esos valores. Quizá tendríamos que volver a eso para encontrar nuestro público.

¿Para qué sirve hacer telenovelas, para sobrevivir?

Sirven para mantener vivo el músculo, porque filmarlas es un proceso muy largo. Hay cosas que hago con más gusto que otras. No disfruto tanto estar en set y negociar con la producción, es todo un duelo porque normalmente ellos tiran para un lado diferente. Pero con todo y eso, es un género del que he aprendido mucho.