ENTREVISTA | POR MIGUEL CANE

Tim Burton Director, productor y escritor

El original director estrena "Ojos grandes", cinta que cambia sus usuales escenarios sombríos por la colorida San Francisco, donde sucede la historia real de la pintora Margaret Keane.

"Todos mis personajes tienen algo de mí"

La cinta "Ojos Grandes" de Tim Burton se estrena en México esta semana.
La cinta "Ojos Grandes" de Tim Burton se estrena en México esta semana. (Especial)

México

En su más reciente filme, titulado Ojos grandes, Tim Burton (Burbank, California, 1958) se aparta un poco del mundo de la fantasía y muestra la increíble historia real de la artista estadunidense Margaret Keane, que en la década de los sesenta fue parte de uno de los casos más escandalosos de fraude artístico. Mientras su marido, Walter Keane, firmaba con su nombre las obras realizadas por ella, Margaret trabajaba sin cesar: de su autoría son las célebres pinturas de niños con ojos muy grandes que circularon por todo el mundo, hasta que esta decidió romper su silencio y denunciar el caso de explotación.

La cinta, que se estrena en México esta semana, lleva como protagonistas al dos veces ganador del Oscar de la Academia Christoph Waltz (como Walter Keane) mientras que la tres veces nominada Amy Adams interpreta a Margaret. Vía telefónica, Burton es muy enfático en lo que a sus intereses artísticos y personales respecta, y dice que el origen de Ojos grandes deriva de un gusto muy personal por la obra de la señora Keane, que en alguna ocasión, a principios de los noventa, le hizo un retrato.

¿De dónde proviene su interés por contar la historia de Margaret Keane?

Conozco sus pinturas desde que era un niño. Me obsesionaban, ¿sabes? Todo el mundo tenía un póster o una copia de sus pinturas en algún rincón de su casa. Veías a esos niños por todos lados, hasta en la sala de espera del doctor. Ese aire de melancolía en los rostros infantiles. Yo era un niño así de melancólico y pensaba que en algún lugar del mundo, había alguien que hacía estas pinturas y que seguramente se sentía como yo.

Pasó el tiempo y ya adulto empecé a interesarme por el pop art, por su historia y sus principales exponentes, Warhol, Rauschenberg, Lietchenstein... y, naturalmente, Margaret Keane forma parte de esa herencia tan particular, aunque haya quienes no le den el crédito que merece por su influencia. A fines de los ochenta, un amigo de Nueva York me contó la historia de los Keane y me impresionó.

Hasta entonces creía, como todo el mundo, que Walter Keane era el autor de esas pinturas. Entonces quise conocer a Margaret y establecimos una relación amigable. Es una historia tortuosa, no me habría interesado contarla si no fuera así, la verdad, pero lo que me interesó de este fenómeno es cómo su arte fue aceptado masivamente por el público e inspiró a que la gente a acercarse a un museo, mientras la críticos de arte la ignoraban por completo. Como dijo Andy Warhol, puede que esos cuadros fueran kitsch pero también sublimes.

¿Cuál cree que sea la atracción entre el público y estos niños tristes que pintaba la señora Keane?

Creo que es por esa mezcla de emociones que te inundan cuando miras sus imágenes. A mí me gusta la mezcla de color y oscuridad, de tristeza y de alegría, todo junto y al mismo tiempo. Todo eso te lleva al subconsciente algo que no se puede expresar verbalmente, y eso es lo que hace que sea tan interesante y provoque el eterno debate. ¿Es arte o es kitsch? Todo mundo tiene una opinión diferente al respecto y en ese sentido, la controversia siempre enriquece.

Muchos afirman que Walter Keane era un sujeto detestable, ¿por qué la decisión de presentarlo como un tipo mejor de lo que era realmente?

Después de debatirlo, es algo que finalmente decidimos los guionistas y yo. La realidad es, muchas veces, más extraña y más brutal que la ficción, y este caso es una prueba de ello. No queríamos que el público fuera incrédulo ante lo que estábamos contando, ni que fuera a odiar al personaje, sin darle balance a su relación con Margaret. No es falsear la realidad; es simplemente hacer una realidad cinematográfica.

En esta película cambia su cine gótico y sombrío y muestra una deslumbrante paleta de colores, ¿a qué se debió este cambio?

En realidad se debe a dos factores importantes; el primero es el período en que está ambientada esta historia y por otro lado, tenemos las pinturas de Margaret Keane. Para mí esta película, desde que la pensé, tiene muchas referencias visuales de Hitchcock y también muchos elementos del cine giallo de Mario Bava y Dario Argento, aunque no es una cinta de género, pero quería que tuviera esa textura, así que durante la preproducción vi muchas de las películas de esos directores, aunque el resultado final no tenga una conexión directa con su cine.

Lo que traté de conseguir, básicamente, fue transmitir ese color de las pinturas y el de ese período al ojo del espectador...todo transcurre entre los cincuenta y los sesenta, en un punto clave como lo es San Francisco, en North Beach, y el color es lo que impera en la historia.

Como en la mayoría de sus cintas, en ésta hay personajes solitarios o al margen de la sociedad, ¿por qué este interés?

Creo que esto tiene que ver conque el espectador se identifica y coincide con todos estos personajes que viven ajenos a lo que los rodea. A pesar de la popularidad que gozan sus trabajos, nadie repara en su persona. En el caso del matrimonio Keane, los únicos que se molestaron en poner una cara a todas esas pinturas fueron los periódicos de San Francisco. Imagino que para Margaret debió de ser muy difícil vivir esa situación y sobre todo sentirse traicionada por su marido y trabajar completamente sola estos cuadros de tristeza.

Ahora, de esos personajes que mencionabas, en todos ellos hay elementos que tienen que ver con mi personalidad. Todos mis personajes tienen algo de mí. Con Margaret me identifico mucho, pero admito que, por desgracia, también tengo algo de Walter (risas), pero no me gusta mucho ese aspecto de mi persona.

¿Cómo fue trabajar con Amy para crear a Margaret?

Amy Adams es una actriz profesional, con mucho carisma de la vieja escuela, ¿sabes a lo que me refiero? Se entrega a su personaje y fue excelente trabajar con ella. Tiene un gran nivel.

¿Qué opinó Margaret Keane de la película?

Se emocionó mucho. Es interesante que dijera que Christoph (Waltz) captó perfectamente el espíritu de Walter. Eso significa mucho porque Margaret como persona, es muy especial para mí.