Quentin Tarantino no se intimida por la policía

"En lugar de analizar el problema de la brutalidad policial que existe en este país, es mejor atacarme", comentó el cineasta.
El cineasta formó parte del nutrido grupo de manifestantes  en la Gran Manzana.
El cineasta formó parte del nutrido grupo de manifestantes en la Gran Manzana. (AFP)

Los Ángeles

Quentin Tarantino afirmó este martes no sentirse intimidado por los sindicatos de policías estadunidenses que llamaron a boicotear sus películas, después de que el cineasta se manifestara por las muertes de sospechosos negros desarmados a manos de oficiales.

Los agentes se quejan de que el director de cine les llamó "asesinos" durante una marcha en Nueva York celebrada el 24 de octubre.

Tarantino aseguró ese día que las autoridades no están tomando medidas para frenar este tipo de muertes, de lo contrario "estos policías asesinos estarían en prisión o al menos enfrentando cargos".

"Lo que están haciendo es muy obvio", declaró el director este martes al diario Los Angeles Times.

"En lugar de analizar el problema de la brutalidad policial que existe en este país, es mejor atacarme. Su mensaje es claro: callarme, desacreditarme, intimidarme", explicó.

El boicot ha sido convocado por los sindicatos policiales de Nueva York, Los Ángeles, Chicago, Filadelfia y Nueva Jersey, y apunta principalmente a 'The Hateful Eight', la última cinta de Tarantino que se estrena el día de Navidad.

"No es una sorpresa que alguien que se gana la vida glorificando el crimen y la violencia además odie a los policías", dijo la semana pasada Patrick Lynch, presidente del sindicato Patrolmen's Benevolent Association.

"Yo no me siento intimidado", señaló el director de cine. "Es mezquino decir que odio los policías. Es una difamación".

Tarantino, ganador de dos Oscar por 'Pulp Fiction' y 'Django Desencadenado', es una de las celebridades que más ha denunciado las sonadas muertes de ciudadanos negros en actuaciones policiales.

El cineasta también participó el mes pasado en Nueva York en la lectura del nombre de las 250 personas abatidas en los últimos 20 años.