ENTREVISTA | POR MIGUEL CANE

En cinta Carol, esta actriz explora junto a Cate Blanchett la intensa y singular relación entre dos mujeres en el Nueva York de los años cincuenta; su actuación ha merecido la nominación al Oscar.

"Para los diferentes, la opresión no ha pasado": Rooney Mara

México

Hija de una familia con enorme presencia en la industria deportiva del futbol americano —su abuelo paterno fundó los Gigantes de Nueva York y el materno los Acereros de Pittsburgh—, Patricia Rooney Mara (Nueva York, 1985) tuvo anhelos de actuar desde muy pequeña por la influencia de actrices como Audrey Hepburn y Gena Rowlands. Desde hace una década, ha ido poco a poco explorando y expandiendo una carrera que la ha llevado, conforme avanza, a proyectos grandes y prestigiosos.

Ahora Rooney logra su segunda nominación al Oscar —esta vez en la categoría de mejor actriz de soporte— por su participación estelar al lado de Cate Blanchett en la celebrada cinta de Todd Haynes Carol, en la que ambas actrices encarnan a personajes creados por la escritora Patricia Highsmith (El talentoso Mr. Ripley). En la trama, estas dos mujeres establecen una relación romántica poco común en plena década de los años cincuenta, es decir en un periodo histórico de represión y apariencias.

La cinta causó furor en Cannes, donde se estrenó, y Rooney obtuvo el premio a la mejor actriz por su interpretación de la enigmática Therese. Candidata a otras cuatro estatuillas, la película se estrena en México este fin de semana.

Supe que al principio habías rechazado la cinta, pero luego cambiaste de idea. ¿Qué fue lo que motivó esto?

La primera vez que los productores y Todd Haynes me llamaron para hacer Carol, yo acababa de filmar La chica con el dragón tatuado (basada en la primera novela de la saga Millenium de Stieg Larsson) y estaba emocional y físicamente agotada. Aunque siempre me pareció un proyecto interesante, sentí que no tenía la capacidad de hacerlo. Pero Todd es persistente (risas). Me volvió a buscar, y no pude decir que no. Tenía muchos deseos de trabajar con Cate Blanchett. Así que esta vez acepté y aún creo que hacerlo fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida, y no solo profesional.

Therese es un alter ego de Patricia Highsmith… ¿Te documentaste sobre ella para el personaje?

Sí, leí acerca de ella, una biografía… sobre todo pasajes acerca de cómo escribió la novela, pero en realidad, Todd prefirió que trabajáramos sobre los personajes como aparecen en el guión de Phyllis Nagy, abordar los matices que la propia Highsmith dio tanto a Carol como a Therese. En el set tenía siempre el libro conmigo. La novela está escrita en primera persona y releer los monólogos internos de Therese me ayudaba a entrar en su mente. Es una joven que en realidad no tiene raíces, no sabe qué hacer con su vida y nunca ha tenido una relación significativa con nadie, ya sea hombre o mujer. Es hasta que se conocen en la tienda departamental, que ella realmente comienza a existir, en el momento en que Carol le muestra la mujer en la que podría convertirse.

Therese parece desorientada, pero después de conocer a Carol la dinámica cambia. En la novela es la manifestación de la influencia de una sobre otra, pero en la película el giro es distinto.

Sí, eso es verdad. En la novela Therese es mucho más vulnerable que en la película, porque entonces ni siquiera tiene su vocación clara. Por eso Phyllis hizo un cambio en el personaje: en la película Therese sí tiene una vocación, es fotógrafa, pero aún no se siente segura de su talento. Ahora bien, no creo que Carol influya demasiado en Therese. Es cierto que está cautivada por ella desde la primera mirada, que le fascina esta mujer madura, con su fuerza y su independencia, cualidades raras en aquella época, estamos hablando de los años cincuenta… Por eso es una gran oportunidad de Therese para madurar, y juntas emprenden un viaje hacia la libertad. El de Carol es más exterior, el abandono del matrimonio y las convenciones: el mundo de Therese es más bien interior.

Es interesante que ninguna de las dos se identifique a sí misma como lesbiana.

Sí. El amor que surge entre ambas es espontáneo. Tanto Carol como Therese han tenido relaciones significativas con hombres, pero encuentran la verdadera comprensión mutua, el verdadero amor, cuando coinciden y se relacionan. Al principio, es de manera platónica, pero posteriormente se vuelve algo más intenso e importante para ambas. Es amor puro y simple, sin que importe el género de quien lo sienta. Esto se presenta exactamente del mismo modo que en el libro.

Hay quien señala un paralelo con temas similares, por ejemplo en Brokeback Mountain.

Puede ser. No leí nunca ese libro (escrito por E. Annie Proulx), pero recuerdo que en la película los personajes no se identificaban como gays. Porque en el mundo en el que vivían no existía ese concepto; eran vaqueros. En Carol es similar; aunque los personajes son más urbanos, tampoco se ponen etiquetas, simplemente sienten lo que sienten y hacen lo posible por amarse, como lo entienden. No se ven a sí mismas como lesbianas o como cualquier otra cosa, excepto como dos mujeres enamoradas. Que sea una de la otra es el giro de la historia. Pero solo es eso.

¿Dirías que las cosas han cambiado respecto de las normas que se presentan en la película o en la novela?

Bueno, la película se desarrolla en 1952. La novela, cuando se publicó, era contemporánea, pero se acabó convirtiendo en un filme de época porque en ese entonces hubiera sido imposible filmarla. Así que hay una mirada con conocimiento de causa, por parte de Todd. Creo que en efecto, ha habido grandes progresos para los gays y para las mujeres en el aspecto de los derechos civiles de minorías y todo eso… Pero para los diferentes, el asunto de la opresión no es cosa del pasado. En muchos países del mundo hay mujeres y hombres que luchan no solo por poder amar a quien ellos quieran, sino por el mero hecho de sobrevivir siendo diferentes.

¿Dirías que éste es un filme feminista?

No tengo problemas con la palabra, probablemente lo sea. Toda la obra de Todd, desde Safe (de 1995 con Julianne Moore), en cierta forma lo es… Pero yo prefiero usar el término “humanista”: personalmente yo querría que hubiera los mismos derechos para todos los seres humanos en todos los países del mundo.

¿Cómo fue estar bajo la dirección de Todd Haynes?

¡Oh…! fue algo mágico. Todd es uno de los hombres más sensibles y observadores que conozco. Su trabajo como director es hermoso: hablábamos del texto, hacíamos alguna lectura, armaba su toma, y entonces nos dejaba trabajar. Confía plenamente en los actores con los que trabaja y es casi como guiarte al bailar… te enseña cómo lo quiere y luego te deja hacer lo tuyo. Es extraordinario.

¿Cómo lograron la ambientación tan perfecta de esa época?

Todd está obsesionado con ciertas películas, ciertas eras. Él personalmente armó un álbum con fotos de 1950 que sugerían atmósferas, colores. A Cate y a mí nos dio música de época y una lista de películas para ver. Ciertas actrices. También encontré el modo de hablar, de moverme, gracias a los vestidos de Sandy Powell… ¡qué ropa más hermosa!; pero además lo que te digo del movimiento es cierto: llevar un corset te obliga a cambiar la postura. Por otro lado, Todd filmó con cierto tipo de lente, como se habría hecho entonces, y eso te hace entrar realmente en el Nueva York de 1952, en el que viven Carol y Therese, sin Twitter ni Facebook (risas).

¿Cómo te sientes hoy al respecto de tu carrera?

Puedo elegir mis proyectos y eso me hace feliz. Al principio fue muy difícil, el proceso de audiciones es horrible y no hay muchos papeles: eres la hija o la novia, o la esposa. Nada más. Solo personajes de segundo orden. Y muchos completamente alejados de la complejidad de las mujeres reales. Hace años, le dije a mi hermana (la también actriz Kate Mara) que si no encontraba películas y papeles interesantes en cinco años renunciaba. Me gusta demasiado mi profesión como para andar por ahí haciendo cualquier cosa.