“Es ‘Obediencia perfecta’ un retrato de la ambición”: Colombo

Para Juan Carlos Colombo la ópera prima de Luis Urquiza analiza la vida de un hombre que se engaña a sí mismo y está dispuesto a lo que sea.
El filme tiene 11 nominaciones.
El filme ha causado expectación, incluso antes de su exhibición oficial. (Facebook)

México

Juan Carlos Colombo no se incómoda al hablar de su participación en la cinta Obediencia perfecta (que se estrenará el 1 de mayo con 800 copias), como le sucede a Juan Manuel Bernal, a pesar de que ambos dan vida al mismo personaje: Ángel de la Cruz, en diferentes etapas de su vida.

El rol es el del fundador de una orden, quien adopta a Sacramento (Sebastián Aguirre), un niño de quien se enamora y con el que vivirá una etapa feliz, pero contradictoria.

Colombo encarna al oscuro hombre en su vejez, cuando el ya joven adulto Sacramento se arrepiente de su amor pasado y buscará justicia de su antes tutor: "Supongo que a Bernal le fue más complicado, porque trabajó con ese tema (la pederastia) –sin embargo aceptó que– fue un papel difícil, porque requería no caricaturizar.

"No hacer al malo del asunto, sino que es un ser humano que desarrolla capacidades desgraciadamente nefastas, pero él no se considera un ser nefasto, entonces esa es la parte contradictoria", explicó Colombo en entrevista con ¡hey!

La reflexión a la que el actor llegó tras dar vida durante cinco días al personaje (inspirado en el fundador de la asociación seglar Regnum Christi y de la congregación católica Legión de Cristo, Marcial Maciel Degollado) fue que "hay gente que llega al poder de muchas maneras, creo que su mayor ambición era el poder, por encima de la pederastia.

"Esa ambición al poder era demoledora y estaba dispuesto a lo que sea. Es una cosa que nos hace pensar 'hasta dónde uno está dispuesto a llegar por lo que se quiere'", agregó Juan Carlos.

El trauma fue menor para Colombo, comparado con el vivido por Bernal, porque en la cinta, que pretende llegar a las salas cinematográficas en el mes de mayo, "soy el viejo, ya como retirado, pero sí me hizo reflexionar sobre los mundos que uno se inventa. Creo que uno puede imaginar ese lugar, donde uno cree que ahí se es perfecto y no puede ser criticado.

"Entonces no va a admitir nunca una crítica, eso todos lo hacemos, meternos en esas capacidades no autocríticas. (Se reflejará en el filme) cómo en la vida uno ejerce con particular alegría sus convicciones más absolutas, sin pensar que a otro le hace daño", abundó el histrión.

Colombo puntualizó que Urquiza y todo el equipo de producción trabajó arduamente para evitar que la trama, la cual "ha tenido mucha expectativa", se convirtiera en "una obra amarillista. Va sobre la naturaleza humana, no se trata de atacar a la religión ni a la Iglesia, sino hasta dónde podemos llegar, creo que está muy bien llevada".

Juan Carlos explicó que pudo relajarse a pesar de lo complicado de sus intervenciones, debido a la buena relación que tiene con Alfonso Herrera (Sacramento): "Mis escenas fueron básicamente con él. (Estábamos) muy compenetrados, empezábamos con las bromas, pero después las dejamos, porque había que meterse en la situación, pero fue muy padre".

Para lograr dar realismo a los reclamos de un joven dolido por el abuso sufrido, Colombo señaló que "lo hablamos mucho con Poncho, de pronto era como pensar en el mundo de un enfrentamiento, con alguien que no quieres, eso todos también lo tenemos, pero en este caso con Poncho si nos gustaba vernos, entonces fue muy padre".