Cuenta Mariel Hemingway su trágica historia familiar

La actriz tuvo que sobrevivir a historias de alcoholismo, drogadicción, enfermedades mentales y suicidios.
La actriz participó en la serie de los 90 'Central Park West'.
La actriz participó en la serie de los 90 'Central Park West'. (AP)

Nueva YYrok

Muchos recuerdan a Mariel Hemingway por su interpretación de la dulce adolescente Tracy en 'Manhattan' de Woody Allen, donde pronunció la edificante frase de cierre del filme, "Uno tiene que tener un poco de fe en la gente".

Pero la propia vida de Hemingway, entonces de 16 años, era mucho más oscura: su familia estaba plagada de alcoholismo, drogadicción, enfermedades mentales y suicidios. Siete parientes se habían quitado la vida, incluido su famoso abuelo, Ernest Hemingway, en 1961, y su hermana Margaux, una exsupermodelo, en 1996.

Hemingway, hoy con 53 años, ha escrito dos nuevos libros de memorias, "Out Came the Sun" y una versión para el adulto joven, "Invisible Girl", en los que relata con franqueza los problemas de su familia. Los libros, dice, son un esfuezo por arrojar una luz a temas que aún son tabú en nuestra cultura.

La actriz conversó recientemente con The Associated Press. A continuación extractos de la entrevista.

AP: Escribes ampliamente sobre el alcoholismo, la drogadicción, las enfermedades mentales y los suicidios en tu familia. ¿Crees que todas estas cosas están conectadas?

Hemingway: Sí, especialmente en mi familia. Mira a mi abuelo, este hombre extraordinario, Ernest Hemingway, el más grande escritor del siglo XX. Pero él también se automedicaba el dolor con mucha bebida. Entonces veo a mi hermana mayor (Muffet), quien aún está viva, que es maravillosa, pero... creo que su esquizofrenia y sus problemas de salud mental fueron detonados por su adicción a las drogas. Mi otra hermana también, era una alcohólica mayor. Y sabes, es un químico, te cambia el cerebro. En mi familia nunca era una copa de vino, era una botella. Y eso cambia a la gente.

AP: Escribes que siete personas de tu familia se suicidaron y has estado involucrada en esfuerzos de prevención de suicidios. ¿Tenemos mucho que aprender sobre este tema?

Hemingway: El suicidio es extremadamente complejo. No es necesariamente alguien que sufre de una enfermedad mental prolongada. Puede planearse durante 20 años, o puede suceder inesperadamente. Y tenemos que hablar más al respecto porque existe una vergüenza tremenda en torno al suicidio. Fue un largo proceso de sanación para mí entender cómo mi propia hermana pudo haberse suicidado mientras yo pensaba que ella estaba realmente bien. Y uno ve esto en muchas situaciones. La razón por la que escribí estos libros es que si Mariel Hemingway, que viene de esta familia que todo el mundo conoce, si ELLA habla de su historia, quizás logre que alguien que está sufriendo en silencio en alguna parte encuentre un lugar seguro para contar la suya, para que así pueda comenzar a sanar.

AP: En el documental del 2013 "Running From Crazy", y ahora en tu libro, mencionas algunas sospechas perturbadoras que tenías sobre tu padre y tus dos hermanas mayores: la posibilidad de que él tenía una conducta sexual con ellas.

Hemingway: Estoy mucho más contenta de cómo lidié con esto en el libro que en la película. Sentía que había cosas inapropiadas que yo nunca vi. No fui testigo de nada horrible o espeluznante, pero lo que SÍ sé es que mi papá bebía, y cuando bebía cambiaba. Y lo vi en mis dos padres. Lo vi con mis hermanas. Para la cuarta copa de vino ya no eran los mismos. Sus ojos habían caído, era como si la oscuridad se había apoderado de ellos.

AP: ¿Por qué escribiste el libro para el adulto joven?

Hemingway: Porque ahí (a esa edad) fue cuando tuve más miedo. También fue cuando estuve más confundida. Muchos chicos no saben que hay alguien allá afuera que los entiende. Uno no sabe que no es normal. Yo pensaba que cuando los padres peleaban y había vidrios rotos y sangre en la pared, uno lo limpiaba porque ese era su trabajo.

AP: Tu apellido conlleva un legado. ¿Esperas influenciarlo?

Hemingway: Odiaría ser tan egoísta como para pensar que he agregado algo al legado de mi familia. Pero al mismo tiempo sí siento la responsabilidad de honrarlo. Y hay muchas malinterpretaciones. No creo que mi abuelo era un gran escritor porque bebía demasiado y llevaba una vida dura, pienso que era un gran escritor porque trabajó realmente duro para serlo. Y si él pudiera comenzar de nuevo, no lo haría bebiendo. Lo irónico es que él nunca escribió borracho; era una de sus reglas. Así que obviamente en cierto modo él lo entendía, y yo solo quiero que la gente aprecie la grandeza de mi familia y también aprecie cómo al mismo tiempo somos igual que los demás de algún modo.