[Función Dominical] Un panda con crisis de identidad

Los guionistas de Kung Fu Panda 3 se han robado escenas de todas las películas exitosas para niños de los últimos 10 años.
Kun Fu Panda 3 se estrenó el viernes en México.
Kun Fu Panda 3 se estrenó el viernes en México. (Dreamworks animation)

Ciudad de México

Hay demasiadas películas de animación. Aun así no recuerdo haber visto reír tanto a un niño como en el estreno de Kung Fu Panda en el 2008. Era un niño gordito que parecía haberse identificado profundamente con el héroe de la serie. Y es que para eso están hechas estas películas, para identificarnos con sus personajes, para ver en ellos lo que nos gusta y lo que no de nosotros mismos, para aprender el valor de reír de nuestros defectos.

En la primera película, Po era un oso educado por un pato en un restorán de fideos. Al inicio de esta tercera emisión el oso triunfa en el monasterio de Kung Fu más famoso de China. Ha llegado para los guionistas (y para él) el momento de dar el siguiente paso en el arte marcial: el alumno debe volverse maestro. En este trayecto Po ofrecerá a los niños que vean la película toda clase de ejemplos y mensajes; algunos evidentes otros no. Que el buen maestro no te enseña a ser como él sino a encontrar lo mejor en ti, por ejemplo, o que la entrega a un destino no está peleada con el sentido del humor. Hay otros mensajes, sin embargo, más socavados. Si uno se fija verá que como al Maestro Dragón le aparece repentinamente un padre biológico, la familia pronto está conformada por dos padres. No hay mamá, solo un pato aprehensivo y dos pandas campechanos que quieren comer. Que cada quien saque sus conclusiones. Además, hay frases de doble sentido que confirman que la universidad de nuestros niños se llama Hollywood.

Por otra parte hay que decir que la película tiene muy buenos diálogos. Un acierto en la competencia porque hay películas tan llamativas que no resulta suficiente ver el idílico pueblo panda detrás de nuestros lentes 3D. Ni siquiera las peleas de Kung Fu son en realidad tan atractivas. La crítica en Estados Unidos encuentra que lo mejor de la película es lo ágil de su guión. Yo no estoy tan seguro. Los guionistas de Kung Fu Panda 3 se han robado escenas de todas las películas exitosas para niños de los últimos 10 años. Aquí está Shrek, la secuencia final de Los Minions, La era del hielo y el mensaje místico mágico musical que nos dejaba Matrix llegado al final. Si han hecho un buen trabajo los guionistas ha sido ejerciendo el arte de copiar y pegar, pero ya lo decía Woody Allen: “si vas a robar, roba solo lo mejor”. Hay que dar el crédito a los creativos de Kung Fu Panda 3 por haber robado si no las mejores fantasías hollywoodenses, al menos sí las más llamativas.

Con todo y todo uno no debería pensar demasiado en torno al arte narrativo de Kung Fu Panda. Vale la pena ver esta película con una buena bolsa de palomitas para dejarse introducir en el mundo de un niño eterno que tiene todos los sueños del mundo. Po es un Bruce Lee de caricatura y justamente por eso emociona y enternece de modo que, aunque es cierto que ningún niño se privó de la risa en el estreno de la película, también lo es que no faltaron las carcajadas. Sí. Con todo y plagios y mensajes heterodoxos, vale la pena volverse un niño para esta función dominical.

Kung Fu Panda 3. Dirección: Jennifer Yuh y Alessandro Carloni. Guión: Jonathan Aibel, Glenn Berger. Con las voces de Jack Black, Bryan Cranston, Dustin Hoffman, Angelina Jolie. Estados Unidos, China, 2016.