[Función Dominical] Simpatía por el diablo

'El maestro del dinero' es muy mala y confunde la fatasía con verosimilitud. Por más que la película está bien actuada no creemos nada de lo que pasa.
George Clooney protagoniza la película 'El maestro del dinero'.
George Clooney protagoniza la película 'El maestro del dinero'. (Sony)

Ciudad de México

Jodie Foster dejó atrás una interesante carrera de actriz para volverse directora. Su carrera había llegado a un punto climático con Clarice Starling, recluta del FBI que tuvo que entrevistar al doctor Hannibal Lecter sin que él se la comiera. En aquel tiempo, Foster dijo a la prensa que dejaba de actuar porque estaba harta de los papeles frívolos. Todo un cambio. Ahora las películas frívolas las dirige ella, actuarlas eso sí no.

El maestro del dinero es la última película de Foster. Pudiese recomendarla como entretenimiento de función dominical, pero la verdad es que es muy mala. Confunde fantasía con verosimilitud. Lo de menos es la realidad. Todos hemos visto extraterrestres en el cine, animales parlantes y presidentes de Estados Unidos que son buena gente. Lo creemos aunque todo ello resulta igualmente improbable. Una buena película es verosímil aunque tenga poco de verdad, pero lo contrario sucede en El maestro del dinero. Es cierto que es peligroso jugar a la bolsa, es cierto que los juegos de Wall Street están amañados, es cierto que producir tele es casi tan complicado como salir con bien de un secuestro, pero por más que la película está bien actuada no creemos nada de lo que pasa.

Clooney hace al conductor de un programa que orienta a la gente para invertir en La Bolsa. Julia Roberts es su productora. Un día entra al estudio un tipo con dos paquetes y una pistola. Los secuestra a todos. Hasta aquí la historia fluye más o menos bien, con todo y que el programa es tan ridículo que uno comienza a darse cuenta de que el verdadero problema de Jodie Foster con El monstruo del dinero es el guión.

Si Foster se hubiese tomado el trabajo de releer la novela en la que sus guionistas se basaron para hacer esta película, se hubiese dado cuenta no solo de que la historia ya la vimos. Hubiera encontrado que está haciendo justamente la clase de películas que decía odiar cuando era una flamante actriz: películas frívolas que justifican la estupidez. Porque el secuestrador es eso: un estúpido. Casi tanto como el presentador, cuando supone que su público va a salvarlo invirtiendo acciones en una empresa que se está desplomando. ¿En qué mundo vive Foster? Ni siquiera en el Hollywood más fantasioso es verosímil que la curva de una acción de Wall Street pueda cambiar de sentido en unos segundos por la voluntad jactanciosa de un conductor televisivo. Pero lo peor no es eso. Lo peor es que, sin darse cuenta, casi con tanta inocencia como aquella Clarice Sterling que pudo haber servido de botana a Hannibal Lecter, la directora de Money Monster está elogiando a un hombre que entra a un estudio televisivo con una pistola y los secuestra a todos. El mensaje no pudo haber llegado en peor momento. Después de la masacre de Orlando, pretender que un hombre que amenaza a civiles indefensos con una bomba pueda resultar simpático y hasta entrañable, como pretende la veleidosa Jodie Foster, es más que un error: es un dislate monumental.

El maestro del dinero (Money Monster). Dirección: Jodie Foster. Guión: Jamie Linden, Alan DiFiore y Jim Koufen basados en la novela de Dave Eggers. Fotografía: Matthew Libatique. Con George Clooney, Julia Roberts, Jack O Connell, Dominic West. Estados Unidos, 2016.