ENTREVISTA | POR MIGUEL CANE

La rubia californiana, que alcanzara el éxito desde los años noventa, se ha mantenido fiel al buen cine y a los directores más originales; ahora, con el estreno de Anomalisa de Charlie Kaufman y la nominación al Oscar por su rol en la cinta de Tarantino The Hateful Eight, vuelve a atraer la atención.

"Filmar con los mejores, lección de vida": Jennifer Jason Leigh

México

Reconocida como una de las actrices importantes desde los años ochenta y noventa, hija del fallecido actor Vic Morrow y de la guionista Barbara Turner, la californiana Jennifer Jason Leigh (Los Ángeles, 1962) creció en el ambiente del cine e inició su carrera siendo aún niña. Tras un entrenamiento teatral y un paso breve por la televisión, debutó en el cine aún adolescente en Fast Times in Ridgemont High (1982), al lado de Sean Penn, Nicolas Cage y Phoebe Cates (que hasta la fecha es su mejor amiga). Esta comedia dramática, en la que encarnó a una preparatoriana embarazada que decide abortar, la puso en el mapa.

Desde entonces se ha mantenido comprometida con cintas independientes y ha trabajado extensamente con algunos de los cineastas más notables, como Robert Altman, David Cronenberg, Barbet Schroeder —en la inquietante Mujer soltera busca—, Sam Mendes, los hermanos Coen y más recientemente, los iconoclastas Charlie Kaufman y Quentin Tarantino, en sus dos filmes de 2015: Anomalisa y The Hateful Eight, que se estrenan simultáneamente esta semana en México. Por este último filme, Leigh recibió su primera nominación a un Oscar en la categoría de mejor actriz de soporte.

"Hay que resistirse desde el margen al cine más comercial"

Llevas casi 40 años en pantalla y aunque has tenido mucho reconocimiento antes, el 2015 fue tu año, ¿a qué crees que se deba?

Pensar en todo el tiempo que llevo trabajando, es raro. Sí, este año se cumplen 40. Es que llegas a un punto en el que si tienes más de 40 o 50 años tus opciones son cada vez más flacas. Los guiones escasean. Personalmente, yo había hecho las paces con ese hecho y estaba bien, pero luego las circunstancias cambiaron y tuve que volver a buscar trabajo, porque me preocupaba un poco el dinero. Soy una mamá divorciada y tengo que buscar (sonríe). A veces haces cosas que no te imaginabas que harías —esto en alusión a su trabajo en la teleserie Revenge en 2014—, pero un cheque no te va a hacer daño. Luego pensé, “Tengo que trabajar de nuevo… igual, me puedo enfocar más en la escritura”, sobre todo porque no me aleja de casa (su hijo Rohmer tiene cinco años), pero cuando mi hijo empezó a ir a la escuela tuve un poco más de tiempo. La verdad es que estoy muy feliz de ser mamá de tiempo completo, aunque tengo que hacer también cosas por mí, no solo para pagar la colegiatura o el súper. De un modo u otro, llegan cosas interesantes que te hacen salir de tu zona de confort.

¿Cómo llegó a ti Anomalisa? ¿Qué te hizo aceptar una propuesta tan poco común?

Charlie Kaufman, por supuesto. Cualquier cosa que él haga es irresistible. Trabajamos hace años en Synecdoche, NY, y aunque mi papel en esa película fue más bien pequeño, seguimos en contacto. Originalmente, Anomalisa fue creada como una obra de teatro para ciegos… es decir, era como un radioteatro, ¿me explico? Y pensamos que solo iba a ser ese proyecto, con las voces grabadas. Luego le ofrecieron a Charlie hacer la película, pero él pensaba que era muy difícil filmar su concepto, porque el truco de que el personaje principal ve a todas las personas exactamente iguales, salvo a Lisa, mi personaje, iba a ser algo muy complicado de realizar con un presupuesto reducido, hasta que se le ocurrió hacerlo con marionetas… algo que, por otra parte, siempre le ha obsesionado, el trabajo con títeres y marionetas. Y hacer animación stop-motion resultó muy bien.

¿Colaboraste de algún modo en la creación del personaje de Lisa?

Lisa es creación total de Charlie. Cuando escribe un personaje es fascinante. Le pone todas estas capas: hay emociones complejas, traumas, ternura; son seres humanos con un amplio espectro emocional. Mientras trabajábamos y ampliaba el concepto de la obra para convertirla en película, hablamos de algunos aspectos que él quería darle a Lisa, que vinieran de mí. Por ejemplo, la canción que ella canta… que yo canto (risas), es “Girls Just Wanna Have Fun”, de Cyndi Lauper: es una canción que me recuerda mi época de jovencita, cuando mi mejor amiga y yo solíamos salir a pasear por Hollywood en auto, cantando con la radio. Eso, por ejemplo, lo incorporó Charlie a la película y es un detalle que me vincula con el personaje. Lisa es alguien único, hermoso.

Anomalisa es inusual. ¿Es difícil conseguir financiamiento para este tipo de filmes?

Lo es, porque no se trata de un filme que sea convencional, no hay superhéroes, no hay acción, no hay superestrellas. Pero ¿sabes que?, con Charlie nunca es así. La producción fue completamente independiente. Desde el principio, cuando solo era la obra y estábamos grabando las voces y se diseñaban los personajes, estaba claro que nosotros teníamos total control sobre la película. Y tomó mucho tiempo, en una ocasión se acabó el dinero, pero Charlie no perdió de vista el objetivo. Fue hasta después del Festival de Cine de Toronto que los estudios Paramount se involucraron con el filme y se encargaron de distribuirla.

Él no piensa en términos de taquilla.

Correcto. Charlie ve más allá de eso cuando emprende algo. Es una maravilla poder ver a alguien tan creativo y que te haga partícipe de su visión. Él me hizo recordar por qué soy actriz. Te hace buscar lugares en ti que usualmente no visitas, y no lo hace de una manera amarga o triste sino a partir de la manera como me sentía en ese momento. Esto es realmente notable para mí. Honestamente, yo todavía veo el cartel de Anomalisa y no puedo creerme que esté en la película. La experiencia fue realmente excepcional.

Eres una actriz que se atreve con los directores: Kaufman, Tarantino, los hermanos Coen, Cronenberg...

Sí, pero un montón de veces, en este negocio no eres más que lo que filmaste el año pasado. Charlie y Quentin son la excepción. Ellos estudian todo el cuerpo de trabajo que tienes. Quentin, por ejemplo, me hablaba de momentos que tuve en películas que hice hace 25 años, como si fueran de apenas ayer. Tú buscas siempre trabajar con el director que te parece el mejor para contar la historia que te apasiona. Sé que hay algunos errores que cometí en el pasado, y ojalá no lo hubiera hecho, pero los hice por la razón que sea. Ahora, con el tiempo, me doy cuenta: Si se trata de un gran director, sea como sea, haces el proyecto, porque no son solo películas, son lecciones de vida. Tuve mucha suerte y la sigo teniendo; trabajé y trabajo con algunos de nuestros más grandes directores.

¿Crees que la gente ama el cine de acción o muy comercial porque es lo único que le ofrecen o por una falta de sensibilidad?

Sinceramente, creo que es un círculo vicioso. Se les ofrece eso, lo consumen y empiezan a demandar más de lo mismo. Si añadimos el hecho de que se hace mucho dinero con películas que no ofrecen nada más que efectos visuales y explosiones al público más joven, queda muy poco qué hacer, salvo resistirse desde el margen al cine más comercial, haciendo películas diferentes, aunque no sepas quién las va a recibir. Creo también que ha habido épocas en la historia del cine en las que la gente estaba interesada en películas más sofisticadas. Espero que con cintas como Anomalisa, Hateful Eight, The Revenant, Room o 45 Years, estemos viviendo un renacimiento.

¿Cómo te sientes después de este año milagroso y de cara al futuro?

Nunca he sido un persona obsesionada con mi carrera y la verdad es que vivo en el presente, así que no sé de dónde va a ir, pero sé que acabo de tener esta experiencia y ahora voy a vivir para siempre con estas dos películas en mi haber y me siento muy afortunada.

¿Cuál dirías que es tu trabajo preferido en tu extensa galería de personajes?

No lo sé… Georgia es muy personal para mí, The Anniversary Party, que escribí y dirigí con Alan Cumming, fue magnífica. Washington Square. Última salida a Brooklyn. Short Cuts… no sé… son tantas. Por ejemplo, Anomalisa también es otro filme que está en mi corazón y estará ahí para siempre. Creo que es una obra maestra, de verdad.