El Majestic Barrière, hotel de las estrellas

Además del máximo festival de cine, esta célebre comunidad de la Costa Azul cuenta con el mejor alojamiento de Francia, con precios que van de los 350 mil a los 800 mil pesos la noche.

Francia

Cuando se piensa en Cannes lo primero que acude a la mente es el cine y la constelación de estrellas que iluminan cada mayo esta localidad mediterránea durante los días del Festival. Y es que Cannes dejó de ser un anónimo pueblo de pescadores para convertirse, desde 1946, en la sede de un encuentro cinematográfico que con el tiempo se convirtió en el más importante del mundo. La transición no fue de un día para otro, claro está, pero se concretó de manera tan satisfactoria que hoy en día la infraestructura turística cannoise es un estándar del lujo.

EDIFICIO HISTÓRICO

El esplendor de Cannes está muy ligado a sitios emblemáticos que, a diferencia de otros destinos, tiene a varios hoteles como puntos focales de su fama. Entre los más importantes está el Majestic Barrière, un palaceart déco

Sophia Loren y la Hepburn, Bardot y Marylin, Deneuve y Kidman se han quedado aquí

fundado en 1926 por el hotelero Henri Ruhl sobre los escombros del antiguo hotel Beau Rivage. Proyectado como un edificio central flanqueado por dos alas, fue inaugurado inconcluso pues el ala oeste nunca se completó. Pese a ello, su escalinata de mármol de Carrara, sus 250 habitaciones master y sus 100 habitaciones de servicio para el personal de viajeros acaudalados, hicieron de éste uno de los principales atractivos de la ciudad. Su fundador, sin embargo, lo fue vendiendo por partes hasta que en 1952 pasó a manos del barón de los casinos, François André. Al cabo de un tiempo, su sobrino Lucien Barrière tomaría las riendas del negocio y fundaría el poderoso grupo que hoy lleva su nombre.

Con el crecimiento del Festival de Cannes el hotel consolidó su identidad como polo turístico de alto nivel, y es ahí donde hoy en día se dan cita personalidades y estrellas internacionales. Sus paredes son un archivo fotográfico que da cuenta de ello: dos mil 500 retratos de los huéspedes que han pernoctado aquí. Verdadero álbum de la historia del cine, la lista es exhaustiva: Audrey Hepburn, Jean Gabin, Marilyn Monroe, Sophia Loren, Brigitte Bardot, Catherine Deneuve, Silvester Stallone, Isabella Rosellini, Andie MacDowell, Tom Hanks, Nicole Kidman, Jake Gyllenhaal, Brad Pitt…

Su ubicación, en el número 10 de La Croisette, lo convierte en el centro geográfico de la vida en Cannes. El Palais des Congrès, donde se llevan a cabo no solo el Festival de cine sino cualquier evento trascendente en la ciudad, se encuentra a unos 200 metros. Cannes es de hecho “la” referencia en Francia para realizar todo tipo de congresos y encuentros empresariales. Debido a su buena ubicación e historia, este año en el Majestic se desarrolló la apertura y se hará la clausura del 69 Festival de cine.

LUJO A LA FRANCESA

Cuando se habla de lujo por lo regular se hace referencia a varios factores que tienen como común denominador la noción de lo exclusivo. El grupo Lucien Barrière, al que pertenece el Majestic, es el emblema de lo que podría definirse como lujo a la francesa, un concepto que privilegia la gastronomía, el refinamiento y la cultura. Estos tres factores conjugados muestran que la refinada cuisine française ocupa un lugar central en su cultura.

Prueba de ello son los tres restaurantes del Majestic, dos de los cuáles son modelos de la gastronomía francesa: la petite Maison de Nicole y el Fouquet’s. Detrás del concepto gastronómico del hotel se encuentra Pierre Gagnaire, chef que ha conseguido varias estrellas Michelin con los diferentes restaurantes que ha tenido. Hablar de Pierre Gagnaire es hablar de un chef que en 2015 fue elegido por sus colegas como el mejor chef étoilé del mundo. La carta del Fouquet’s fue creada bajo su supervisión y en ella se pueden encontrar prodigios gastronómicos que distinguen a su cocina. De sus platillos se suele decir que evocan una constelación, algo evidente como la corola de salmón ahumado, decorada con camarones grises, huevos de salmón, gelatina iodada y láminas de alga; o bien, para los amantes de los postres, la maravillosa Babette que armoniza panna cotta de agua de rosa, mermelada de lichi-frambuesa, sifón frambuesa-rosa, pétalos de rosa cristalizados y sorbete de aguardiente de frambuesa. Platillos a prueba de los paladares más exigentes.

La petite Maison de Nicole es un concepto fundado hace un cuarto de siglo por Nicole Rubi en Niza. Se trata de una gama de recetas familiares sublimadas a la alta cocina; el restaurante original en Niza es frecuentado por cuanto jefe de gobierno o celebridad se encuentra en la región. La versión del Majestic es la sexta que se abre, pues acompaña a otras en Dubai, París, Londres y Beirut. De nueva cuenta, las sugerencias de Pierre Gagnaire se advierten en la carta así como el toque del chef de planta, el bretón Maryan Gandon. Platos sencillos de la cocina mediterránea como la ensalada de alcachofas violeta, las flores de calabaza capeadas o el atún marinado logran un éxito unánime.

LOS APOSENTOS DEL PALACIO

En mayo de 2010 se inauguró por fin el ala oeste del hotel, con lo que éste aumentó su oferta habitacional y, si eso es posible, su exclusividad. La nueva ala además de darle geometría al hotel le dio 42 nuevas suites y dos aposentos notables: los penthouse Majestic y Dior. Difícil reprochar algo a las habitaciones estándar del hotel, de modo que el diseño de estas piezas debió llevar tiempo. El penthouse Dior fue concebido junto con la firma Dior; sus 450 metros cuadrados están impregnados del estilo que hizo famoso al modisto francés en los años sesenta, una suerte de new look en términos de decoración de interiores. El precio por noche es de 34 mil euros (38 mil 657 dólares o alrededor de 700 mil pesos) e incluye los servicios de un mayordomo.

El penthouse Majestic corona el hotel en su séptimo piso. De las mismas dimensiones del Dior, tiene el plus de una piscina privada sobre el techo. Los afortunados clientes que lo ocupen deberán liquidar 40 mil euros (45 mil 478 dólares o más de 800 mil pesos) por noche, precio que también incluye los servicios de un mayordomo y la inmejorable vista sobre la bahía, las montañas Estérel y las islas Lérins.

Ubicada bajo el domo este se encuentra la Suite Melody, el recinto más cinematográfico del hotel. Esta pieza de 200 metros cuadrados está inspirada en la película de Henri Verneuil Mélodie en sous-sol de 1963, con Alain Delon y Jean Gabin en los roles centrales. Parte del filme fue rodado en el hotel de forma que la decoración comprende mobiliario e imágenes alusivas al mismo. Su ventanal en arco recorta el Mediterráneo en una estampa inmortal. Ahora bien, si de cine se trata, el Majestic es el único hotel en Cannes con cine propio. La Cinemateca Diane es una sala de 40 lugares —en realidad son amplios y aterciopelados sillones— y una respetable pantalla de 8 por 4 metros, que cuenta con tecnología 3D. El cine tiene una programación como cualquier otro, aunque solo es accesible a los clientes del hotel.

EL SERVICIO: UN VALOR AGREGADO

No hay palace que se precie de serlo si no cuenta con un spa de calidad. El Spa Diane Barrière by Clarins es otro valor agregado del lujo a la francesa del hotel. Los tratamientos Clarins son muy apreciados por los asiduos a las salas de bienestar; este spa ofrece uno, para después de tomar el sol, que ningún otro spa ofrece, además cuenta con sauna, haman y una ducha sensorial.

Hospedarse en un palace como el Majestic Barrière tiene el valor agregado no solo del servicio sino de la satisfacción de las necesidades antes de que éstas lleguen a presentarse. Cerca de 300 empleados trabajan para ello, desde el experimentado concierge Roger Bastoni, poseedor de la prestigiada insignia Golden Key, hasta el personal de limpieza pasando por choferes y camareros, hacen posible la experiencia del lujo en este hotel que en 2015 fue designado como el mejor hotel de Francia.

Es famosa la anécdota de un huésped que en 1983 arribó al Majestic en pleno Festival. Por supuesto, desde hacía meses no había habitaciones para esas fechas. Sin embargo el recién llegado era un cierto Paul Newman. El dueño del establecimiento, Lucien Barrière, poseía un apartamento dentro del hotel, mismo que amablemente cedió al actor estadunidense. Después de todo, en tiempos de Festival incluso el dueño del Majestic duerme poco.