ENTREVISTA | POR MIGUEL CANE

El vigésimo largometraje de Pedro Almodóvar, 'Julieta', lleva a dos actrices a encarnar el mismo personaje; esta actriz madrileña interpreta a la protagonista en su madurez.

"El éxito es poder dormir en paz": Emma Suárez

México

Hizo su debut en cine prácticamente por accidente a los 14 años; desde entonces hasta la fecha, Emma Suárez (Madrid, 1964), se sigue considerando una actriz autodidacta, que pese haber crecido completamente ajena a los escenarios y sin tener vocación de intérprete, se fue enamorando del oficio al punto de convertirse en un auténtico referente de su generación.

Inteligente y sencilla, Suárez ha ganado numerosos premios, entre ellos un Goya a la mejor actriz de 1996 por El perro del hortelano (de la extinta directora Pilar Miró) y ahora su rostro llega a las pantallas internacionales como una de las protagonistas del vigésimo largometraje de Pedro Almodóvar, Julieta, estrenado en el Festival de cine de Cannes, en el cual ella y Adriana Ugarte interpretan al mismo personaje titular. El filme es señalado por la crítica como un retorno del cineasta manchego a los temas que más le apasionan: el efecto de la historia inmediata en las personas y el inexplicable misterio de lo femenino.

¿Qué es lo que espera de un filme tan particular como ‘Julieta’?

Para mí en lo personal, lo más importante es que la película guste a los espectadores que vayan a verla; todo lo que venga luego, pues bienvenido. Creo que es una historia muy bella, y no lo digo como actriz, lo digo como espectadora, que paga su entrada y se mete al cine. Me gustan las películas que me cuentan una historia que me conmueve y este es el caso. Entonces, más que esperar, me gustaría que el público, allá donde llegue, se identifique con esta historia y la haga suya. Eso ya es maravilloso en sí, ver lo que una película significa para cada quien, que no siempre es igual para todos.

Es la primera vez que trabaja con Almodóvar, ¿cómo se siente al respecto?

Mira, yo estoy orgullosa de haber trabajado con Pedro, creo que hemos hecho un gran equipo todos, Adriana, Darío Grandinetti, Daniel Grao… y esto resulta en que sea una gran película. Naturalmente, desde que me llegaron el guión y la propuesta, yo estuve muy consciente de la presencia y nombre que tiene Pedro y sé que su película, aún antes de rodarse, va a estar en boca de todo el mundo y creará muchas expectativas. Pero te voy a contar; cuando yo empecé a rodar Julieta decidí que no podía pensar en nada de todo esto que te acabo de mencionar, porque eso causa mucha presión, así que me dediqué en ese momento a únicamente trabajar con mi personaje y darle a Pedro todo lo que él pedía de mí y que yo podía dar. Lo que me importaba era que hubiera un entendimiento entre nosotros mientras trabajábamos.

¿Cómo es Almodóvar en el set, cuando dirige?

Se ha usado tanto la palabra “genio” para describirlo, que quizás me quede corta, pero es lo que es. Pedro es incansable, risueño y a la vez extremadamente exigente, sabe exactamente qué plano quiere y cómo lo quiere, qué color debe ir aquí o allí, minucioso con el detalle. Pedro es la clase de director que, como se cuenta que ocurría con John Ford o Antonioni, se encarga de convertirse, durante lo que dure el rodaje, en el centro de tu universo. Y vale la pena.

Comparte el personaje con Adriana Ugarte. ¿Cómo fue el proceso de ser ambas actrices en una misma mujer?

Pedro lo hizo mucho más fácil de lo que parecería. Nos reunió a ambas y nos habló de Julieta, de su historia personal, de un punto al otro. Es la experiencia de una mujer a lo largo de 30 años y cada una de nosotras aportó lo suyo. Creo que Adriana hace un trabajo estupendo, muy prístino, muy de adentro. Es Julieta joven y vulnerable, arriesgada, que se precipita por amor y que descubre que tal vez enamorarse no es suficiente. Cuando aparezco yo, es después de la primera gran pérdida en su vida, y la ruptura es tan clara que permite sin problemas que sea otra actriz quien tome el personaje: la escena de la transición, cuando Antía, su hija, le lava el cabello y le retira la toalla para revelar otro aspecto, está llena de simbolismo. Es otro rostro ya, es otra mujer que ha madurado con dolor. Y ese mismo dolor es el que le da un motor sin que ella se haya percatado.

Julieta en madurez es tan interesante como de joven. ¿Es difícil encontrar personajes así?

Pedro me ha llamado en un momento espléndido de mi vida. Tengo la edad que tengo y la disfruto mucho. Me siento plena. Respondiendo a tu pregunta, pues sí, es verdad que es hoy en día, en cualquier país, es más difícil encontrar personajes de mujer madura porque esta industria del cine suele favorecer a las actrices jóvenes y bellas. Finalmente, mal que nos pese, se trata de una industria donde la imagen y sus cánones son algo que pesa mucho.

¿Cuál es su punto de vista al respecto?

Me parece que es una pena, la verdad, porque los personajes femeninos maduros son maravillosos. Hablar de la experiencia y los conflictos de las mujeres después de llegar a este punto de nuestras vidas es interesantísimo. Te pongo como ejemplo, a Charlotte Rampling en 45 años, el trabajo que hace ahí ella es excepcional. Cuando voy al cine veo que somos las mujeres maduras quienes llenamos las salas, porque a nosotras nos gusta el cine. Y creo que debería de haber más películas que contaran nuestras historias.

¿Cómo define usted el éxito?

Soy muy simple. Para mí el éxito es poder dormir en paz, en mi cama, sin preocupaciones y poder levantarme con ganas de vivir cada día. Eso nada más.

¿No le interesa la fama?

¿A mí? No, ¿para qué sirve? Acaso para reservar mesa en un restaurante y poco más. Yo empecé a trabajar muy joven y digamos que la fama me resulta más bien como algo innecesario. Pero te lo digo, lo que sí me gusta es recibir el cariño de la gente. Que te digan “me gustó tanto en tal o cual obra de teatro, o en tal o cual película” es mucho más valioso que salir en la portada de mil revistas de cotilleos.

En otras ocasiones se ha descrito como una actriz autodidacta, ¿qué podría decir al respecto?

Es que cuando yo empecé en estos andares era muy joven. Tenía 14 años. Recuerdo que el director de la primera película que hice, Miguel Ángel Rivas, me dijo que en las escuelas podían robarme la espontaneidad, y yo le hice caso. Cuando fui adulta asistí a cursos, de oyente. Era curioso ver cómo en clases se aplicaban las cosas que había aprendido trabajando. También, el hecho de trabajar con actores como Fernando Fernán Gómez, Paco Rabal, Irene Gutiérrez Caba, Héctor Alteiro y Fernando Rey te enseña muchísimo. Yo vi con qué seriedad, disciplina, humildad, discreción se planteaban todos ellos su trabajo, y por ello los considero mis maestros.

Catherine Deneuve dice que no le gusta verse en sus películas, ¿A usted le pasa igual?

Qué difícil. A ver… cuando recién terminas una película y en el estreno la ves, es muy difícil tomar distancia de tu trabajo, están muy recientes las emociones y los recuerdos del rodaje. Es más fácil cuando ha pasado ya algún tiempo. Porque entonces, te sorprendes de verte; porque las sensaciones que tenías de esa película ya se han quedado en el pasado, y tú has crecido. Entonces puedes apreciar el trabajo que hiciste, como lo ven los demás. Y eso hace un mundo de diferencia.