[Función Dominical] Justicia pictórica

"Woman in gold" es el título de la película que explica cómo fue que la obra del artista plástico Gustav Klimt llegó a Estados Unidos
En La Galería se encuentra “La Gioconda” austriaca: “Woman in gold”
En La Galería se encuentra “La Gioconda” austriaca: “Woman in gold” (Especial)

Ciudad de México

Hay en la Neue Gallerie de Nueva York un café vienés. La gente es poco amable y, digamos, alemana. Si uno tiene la curiosidad de ir más allá del Sabarsky y adentrarse en la librería, encontrará lo más interesante del arte vienés de entreguerras: rostros deformes, decadencia que anuncia el nazismo, pero si uno entra a La Galería, se encontrará de frente con "La Gioconda" austriaca: Woman in gold. Este título es además el de la película que explica cómo fue que la obra del artista plástico Gustav Klimt llegó a Estados Unidos.

Los mexicanos pensarán en primera instancia que la robaron. La historia sin embargo, es más compleja y tiene algo de cine de Holocausto, de cine de juzgado y de cine de viaje. El resultado es una película que recomiendo ampliamente en esta función dominical: La dama de oro. La historia comienza con un abogado que después del fracaso de haber tratado de hacer su propio bufete decide alquilarse en una firma de nombres pomposos. Nuestro abogado es joven, está a punto de tener un segundo hijo, tiene a una esposa que lo apoya, vive en Los Ángeles y aunque es nieto del compositor Arnold Schönberg, la verdad es que todo aquello del Holocausto lo tiene sin cuidado. Lo suyo es el dinero y sacar adelante a su familia.

Un día el abogado Schönberg se entera que Austria, queriendo lavar la culpa de los crímenes que cometió su pueblo durante la Segunda Guerra Mundial, ha decidido devolver a sus legítimos herederos la formidable colección de arte de la cual los nazis (pretenciosos y asesinos) se hicieron durante la Segunda Guerra Mundial. Aquí es donde comienza a ponerse interesante la cosa, porque nuestro héroe y la supuesta heredera del cuadro se trasladan a Viena, una ciudad que de un tiempo a esta parte se dedica a producir un arte y una literatura horrorosos (tomemos como ejemplo a la celebrada autora Elfriede Jelinek).

Es como si una suerte de maldición hubiese caído sobre la delicadeza que hoy presume en Nueva York el Café Sabarsky en la Neue Galerie. Viena vive eclipsada por dos jinetes apocalípticos: el de Hitler y el del arte especializado en ser feo. Pero nuestros héroes son estadunidenses, así que emprenden el trayecto hacia la capital austriaca con la esperanza de que las cosas hayan cambiado un poco y puedan por fin devolver a la familia a quien pertenece, el cuadro más importante del arte austriaco de entreguerras.

El descubrimiento de nuestros héroes es el mismo de cualquier viajero: han cambiado los discursos no las actitudes. Los austriacos y los alemanes siguen creyéndose víctimas del régimen nazi cuando fueron ellos quienes pusieron a Hitler en el poder. El descubrimiento de nuestros héroes es que para luchar por restituir a casa (a su verdadera casa) a esta "mujer dorada" tienen que luchar contra lo más terrible del ser humano: esa arrogancia que llevó a las huestes de Hitler, hombres y mujeres de carne y hueso, a cometer los asesinatos masivos que hoy Austria recuerda solamente disfrazando los horrores detrás de la ficción.

La dama de oro (Woman in Gold). Dirección: Simon Curtis. Guión: Alexi Kaye Campbell basado en la vida de E. Randol Schöenberg y María Altmann. Fotografía: Ross Emery. Con Helen Mirren, Ryan Reynolds, Daniel Brühl, Tatiana Maslany. Estados Unidos-Gran Bretaña, 2015.