Estaba harto de las comedias románticas: Matthew McConaughey

El actor tejano enfrentó un reto al encarnar a un homófobo y misógino vaquero que al descubrir que padece Sida cambia radicalmente para tornarse un mejor ser humano.
MATTHEW MCCONAUGHEY
MATTHEW MCCONAUGHEY (Especial )

México

A mediados de los noventa, Matthew McConaughey (Texas, 1969), era considerado la versión masculina de Sandra Bullock (con quien incluso se le llegó a relacionar sentimentalmente), y protagonizó filmes de gran éxito al lado de figuras como Jodie Foster y Al Pacino. Después empezaron a llegarle cintas de aventuras y comedias románticas que hundieron su carrera en la mediocridad. Tras pasar un tiempo dedicado a su familia, McConaughey ha renacido en los últimos años con apariciones en filmes como Killer Joe (de William Friedkin), El lobo de Wall Street (Scorsese) o El niño y el fugitivo.

Ahora ha sido nominado al Oscar por primera vez por su participación en un filme controversial, Dallas Buyers Club, dirigido por Jean-Marc Vallée y basado en un caso real, en el que interpreta a Ron Woodroof, un vaquero contagiado de VIH que, desafiando a las instituciones, se dedicó a mediados de la década de los ochenta a traficar con medicinas para el tratamiento de la enfermedad; al mismo tiempo, aprendió a cambiar su punto de vista homofóbico. La película, a diferencia de sus últimos trabajos, ha recibido un justificado alud de buenas criticas y pareciera que McConaughey está regresando al territorio que le correspondía, como leading man, después de que su carrera estuviera casi a punto de perderse.

Te tomaste un largo descanso del cine...

Sí. Necesitaba tomar un respiro, quería sentar cabeza, estar con mis hijos, que son aún muy pequeños. Descansar. Llevaba mucho tiempo trabajando sin parar y eso también desgasta, no solo tu imagen, sino también tu cuerpo, tu mente. Pero también estuve estudiando propuestas, para encontrar algo que realmente me interesara hacer. Tardamos cuatro años en levantar Dallas Buyers Club. Desde el primer momento supe que era algo que deseaba hacer. Y no paramos hasta conseguirlo.

¿Qué te llamó la atención de esta historia como para comprometerte a filmarla?

Leí el guión, y supe que tenía que hacerlo. Me gustó que el personaje fuera tal como es. Ron Woodroof es alguien completamente distinto a lo que había hecho antes. Hacer de un personaje real, que hizo y descubrió cosas en él que nunca había considerado, me pareció irresistible, una manera de explorarme a mí mismo también. Y mira, si mi nombre sirvió para que la película se hiciera, pues qué mejor. Todo mundo gana. Además, quería variar. Si te soy honesto, estaba cansado de hacer siempre lo mismo.

¿Te refieres a las comedias románticas?

Es que las comedias son un juego distinto. No tienen nada de malo, pero en un drama como éste, puedes golpear tan fuerte como quieras; puedes dar todo lo que tienes, sin que eso signifique necesariamente que saldrás victorioso. Es como lo ocurrido con Joe Frazier y Muhammad Ali en el 71; Frasier tuvo el mejor entrenamiento y estaba en el mejor estado físico de su vida, y eso no le garantizó el triunfo. Hay ocasiones en las que uno tiene que preguntarse cómo es posible que alguien, por más bueno que sea, no resulte exitoso en determinados proyectos. Así que decidí probar en algo que era más arriesgado. Ya estaba harto de las comedias románticas y no quiero hacer más, por un tiempo. Sé que les debo mi carrera en parte y estoy agradecido, pero creo que ha llegado el momento de hacer cosas diferentes.

Para esto, el personaje de Ron Woodroof es un buen punto de partida

¡Exacto! Es un gran personaje. Me gusta porque es un tipo que, cuando descubre que no le queda nada qué perder, decide tomar cartas en el asunto y sin proponérselo, acaba por salvar vidas, aún si su plan original no era ese. Hay detalles de él que me intrigaban, por ejemplo, su terrible homofobia, que fue cambiando al descubrir que las personas que padecen la misma enfermedad que él no son sus enemigos. Woodroof no es, no era, una mala persona. Es bruto e imprudente, pero siempre tiene una idea de lo correcto y eso es lo que busca hacer. Es un personaje formidable, cambió la historia y me ha fascinado por años. Supe que existía el guión desde hace tiempo y creí que se lo ofrecerían antes a otros actores... pero mira, ahí tienes, pude luchar por el proyecto y aquí está.

Además implicó mucha disciplina para encarnarlo, bajar mucho de peso, etcétera...

Así es. Tuve que bajar más de 20 kilos. Y no creas, es muy difícil cuando llegas a mi edad, por mucho que yo me ejercite. Tenía una ingesta muy limitada de calorías. Solo podía tomar una Coca de dieta, dos claras de huevo en la mañana, luego un pedazo de pollo a mediodía, otra Coca de dieta... fue una dieta muy dura y perdí cuatro kilos cada semana que estuvimos en preproducción y te diré que fue horrible. Quizá fue la peor parte del rodaje, pero es parte de lo que tienes que hacer para tu personaje y ni hablar. Además, en cuanto terminamos, yo ya estaba comprometido para otro proyecto y tuve que volver a recuperar peso pronto gracias a una dieta de pescados, nueces y huevo. Y te diré algo, lo pasé tan mal que no lo volvería a hacer.

¿Qué más puedes señalar como especial dentro del rodaje?

Trabajamos muy rápido. Veinticinco días. Una sola cámara, tomas de cinco minutos. Nunca había trabajado así, de verdad, nunca. Además, me gusta que aprovechamos locaciones reales para mostrar un aspecto de Dallas que no se exhibe necesariamente en el cine más comercial. Y también hicimos locación en Nueva Orleans, que es de lo más interesante y diversa, con un gran ambiente. Jean-Marc es un director estupendo, muy comprensivo, que sabe lo que quiere y sabe orientarte para lograrlo. Tuve una muy buena experiencia en este rodaje. Es interesante, porque a veces estás en producciones que tienen mejor presupuesto, y te hablo de presupuestos increíbles —ésta la hicimos por menos de cinco millones de dólares, que hoy en día es muy poco para hacer un largometraje— y no te lo pasas tan bien. Podrás estar más cómodo y eso, pero no es tan satisfactorio como fue hacer esta película. Te lo juro.

Has tenido las mejores críticas por tu trabajo y se habla de premios. ¿Esto cambia en algo tus perspectivas?

En absoluto. No trabajas para ganar premios. Trabajas para dar lo mejor de ti, como lo hace Pared Leto, por ejemplo, en su papel de Rayon. Verlo trabajar es increíble y en esta película es un privilegio. Me siento halagado, claro, de que al público le guste esta película y que esté recibiendo estos reconocimientos, pero no la hice yo solo, somos un equipo y no haces tu trabajo para ganar premios. Si así fuera, imagínate qué frustrante sería si no los obtuvieras. Yo estoy feliz con lo que sucede y estoy satisfecho con ello.

Algunos medios han señalado que pese a estar muy activo en cuestiones filantrópicas, prefieres mantener un perfil bajo al respecto.

Pues sí. ¿Para qué? No lo escondo, ahí está. Pero no hago propaganda con ello. Creo que es arrogante, "doné tanto dinero a tal causa porque soy una celebridad, véanme todos cómo firmo el cheque". Por favor. Mira, yo creo que si puedes ayudar a los que necesitan algo, lo haces. No tiene por qué salir en la primera plana de una revista. Para eso está mi trabajo, y eso es parte de mi vida privada, que prefiero guardarme para mí.

Ese perfil tuyo ha cambiado también en los últimos años, porque antes...

¡Claro! (se ríe) ¡No podía llegar a los 40 y seguir de parranda! Estoy en un gran momento, con una gran mujer y tenemos tres hijos hermosos. Nos vamos juntos de viaje a todos lados cuando trabajo y los estoy viendo crecer. Creo que me divertí haciendo locuras cuando tenía la edad de hacer locuras. Ya me lo saqué del sistema. Cuando tienes hijos, tienes otro tipo de prioridades y es algo natural cambiarlas. Mi mujer es maravillosa y me apoya en todo. Lo menos que puedo hacer es apoyarla yo también, siendo un buen padre de tiempo completo cuando puedo.

¿Y después de esta cinta?

Estoy contento, tengo planes. Estoy con Woody Harrelson en una serie de TV para HBO que se llama True Detective, empezamos a rodar en septiembre pasado. Te puedo decir que es muy diferente, muy interesante. Ahora eso es lo que voy a buscar; proyectos que me sacudan, que realmente me hagan feliz. Nada más. Y si puedo hacerlo, pues qué mejor. Y si no, puedo esperar. Aprendí a ser paciente y eso es bueno.