Colin Farrell explora su lado más sensible

El actor, quien participa en “Un cuento de invierno” y “El sueño de Walt Disney”, comparte lo grato que le resultó trabajar con niños.
El actor se siente mejor con sus gustos actuales.
El actor se siente mejor con sus gustos actuales. (Especial)

Enviado, Nueva York

Es imposible intentar borrar de la mente la imagen de chico malo de Colin Farrell, comenzando por su atuendo. A pesar de la formalidad de su ropa (camisa, corbata, chaleco, perfectamente combinados en azul y negro) mientras camina en un hotel de Soho en Manhattan para presentar la cinta Un cuento de invierno (actualmente en cartelera), lleva la camisa arremangada, lo que deja ver sus numerosos tatuajes. A pesar de la amabilidad con la que se dirige, conserva esa intensidad en la mirada que lo catapultó al estrellato hace ya unos años.

“Sí, gozo de más paz que nunca, pero es algo que se busca cada día, mes y año. Y también encuentras esa paz en los seres que amas y eso te hace sentir muy bien. He tenido cambios significativos en mi vida desde hace unos años y como resultado de esos cambios he podido encontrar más paz... y papeles diferentes”, expresó el actor a ¡hey! en Nueva York.

Colin es bien conocido por sus papeles en intensas películas de acción y persecución como Phone Booth, S.W.A.T. (2003), MiamiVice (2006) o TotalRecall (2012). Bajar el ritmo con comedia romántica y la historia de cómo se realizó una de las cintas más emblemáticas de Disney (a pesar de su corta aparición en El sueño de Walt Disney, la crítica ha tratado muy bien su actuación), le ha ayudado a tener una perspectiva más amplia de su trabajo como actor y de lo que Hollywood ofrece a los espectadores.

“Hay muchas pinches armas en las películas, personalmente detesto las armas, no soy una persona violenta. Les disparé a nueve mujeres en mis películas, y a muchas personas. Siento que simplemente me siento mejor con mis gustos actuales, encuentro lo simple y los complicado de los seres humanos sin toda esa carga de los filmes urbanos, del mundo criminal, lo encuentro cada vez menos y menos interesante”, opinó Farrell.

El mismo Colin se sabe un hombre más tranquilo que está explorando a nivel personal y profesional una etapa más relajada, pero no por ello menos interesante. Ya sea como un eterno enamorado en Un cuento de invierno o como el padre de la creadora de Mary Poppins en El sueño de Walt Disney, Farrell ha descubierto una química interesante en pantalla interactuando con los niños.

“La gente dice que nunca debes de trabajar con animales y con niños, y yo opino que eso es basura, solo deberíamos trabajar con niños porque ellos solo trabajan 8 horas al día. Ya en serio, con los niños hay una ausencia de los artificial, no hay pretensión ni ambiciones o competencia, así que me siento bendecido por trabajar con ellos, con Annie Rose Buckley (la niña P. L. Travers en El sueño de Walt Disney) y con las dos niñas de Un cuento de invierno. Es muy sencillo, ellas guían las escenas”, explicó el actor, padre de dos hijos.

Uno de los tatuajes que Farrell luce en uno de sus bazos es la leyenda Carpe diem (aprovecha el día), idea con la cual ha regido su vida y que hasta el momento le ha resultado.

“Todo este asunto de vivir cada día como si fuera el último, es un sentimiento muy cálido que te atrapa porque sientes que entonces puede que no vivas por mucho tiempo, y eso te hace ver las cosas de una forma diferente”, concluyó el actor. 

Claves

Las cintas de Colin

-En Un cuento de invierno da vida a Peter Lake, un ladrón que se enamora de una joven con tuberculosis y que hará todo lo posible por permanecer a su lado gracias a la fantasía y los milagros.

-En El sueño de Walt Disney, Farrell da vida a Travers Robert Groff, el padre de la autora de Mary Poppins. Durante la cinta, el personaje aparece en los recuerdos de P. L. Travers, como un amoroso padre con problemas de alcoholismo.