Aranofsky descubre espiritualidad en México

El realizador clausuró el festival TAG DF con una conferencia donde habló de sus pasiones y su carrera cinematográfica.
El director compartió sus experiencias con estudiantes de México.
El director compartió sus experiencias con estudiantes de México. (Luis Ortiz)

México

En 1972, cuando Darren Aronofsky aún no tenía la mayoría de edad, se aventuró a un viaje con un grupo de amigos, y a bordo de un auto cruzó la frontera de México.

Su alma joven lo llevó a conocer lugares como Tampico y Veracruz, pero fue en Yucatán donde el director de El cisne negro vivió lo que hoy describe como lo más cercano a Dios.

Gracias a que congeniaron con otros turistas de Massachussets, a los que abandonaron días después, Darren y sus amigos cruzaron el país hasta llegar a la frontera de Yucatán.

“Paramos en una pequeña ruina maya, había un libro de visitas y nadie había ido desde un año atrás. Había cuatro pequeñas estructuras y una placita en el centro, nos decían que ahí estaban los mercados. Era el atardecer y noté que en ese centro había hormigas, que iban a la selva y regresaban con cosas.

“Había hormigueros, era interesante ver que las hormigas habían poblado el sitio sagrado de una civilización. Fue un momento muy espiritual relacionar a las hormigas y a los mayas. No sé qué significa, pero es mi momento espiritual mexicano”, declaró el director ante una audiencia atónita ante el relato.

La sorpresa respecto a las religiones regresó ayer por la tarde, cuando antes de acudir a la conferencia magistral que ofreció en el centro Banamex, en el marco del festival TAG CDMX, visitó el Museo de Antropología.

“Lo que me ha interesado de todas las tradiciones y religiones es la similitud que puede haber. Todas buscan algo, una conexión. Yo estaba en el Museo de Antropología hoy y estábamos viendo una réplica de la tumba de Palenque con la máscara de jade y el sarcófago; lo interesante es que era lo similar al de Tutancamón.

“En ambos están en pirámide, aquí usan jade y en Egipto oro, pero tenían que cubrir el rostro, sin embargo las culturas eran muy distantes. El hecho de que generaran tradiciones tan similares me pareció fascinante. Si vamos a hablar de lo sagrado, es eso que nos vuelve personas”, declaró ante la audiencia.

A sus 45 años, Darren es reconocido por sus trabajos en cine clásico con películas como El luchador  y Pi: El orden del caos, ante las dudas de los asistentes, en su mayoría estudiantes de cine, el director compartió de dónde obtiene su inspiración.

“Esa inspiración es algo que no puedo soltar y me cuesta trabajo explicar por qué me atrae, simplemente es algo que sabes; caminas por ahí y ves cosas que te llaman la atención y hay cosas que te regresan.

“Muchos de mis proyectos los he estado desarrollando durante 10 o 15 años; en el caso de Noé, desde los 13 años.

El creativo también tocó el tema de las sombras y los sueños lúcidos, y compartió con el público cómo vive ambos sucesos.

“Leí al respecto de los sueños lúcidos y me pareció interesante estar despierto durante un sueño”, dijo Darren, quien lo practica de vez en cuando y despierta a anotar sus ideas, aunque la dificultad sea después volver a dormir.

Para dar un ejemplo de lo mucho que le apasiona la cinematografía, el director compartió con los presentes el momento que denomina Michael Jordan.

“Cuando estás en el escenario hay un momento entre acción y corte que es la razón por la que trabajamos la mayoría de los directores. Donde todo el equipo está enfocado en lo que pasa frente a la lente, todos los técnicos y artistas están luchando para crear un ambiente natural y rico.

“Tú como cineasta estás mirando lo que tienes frente a ti y entregándote a las emociones. Lo estás sintiendo y pensando en si tiene sentido para la historia. Lo llamo el momento Michael Jordán. Es como él flotando en el aire a punto de encestar con la lengua de fuera y todas las personas en las gradas mirando, sus ojos enfocados en él. Sorprendidos”, dijo. 

Su adicción

“Las adicciones son personales, pero supongo que no tiene nada de malo tenerlas. Es algo que hay que reconocer y no dejar que nos controlen”, dijo Darren Aronofsky

“La mayor de todas es el trabajo. Es muy importante tener un equilibrio entre trabajo y vida; durante mucho tiempo pensé que era imposible. Pero puedes recargar energías y tus historias si vives la vida”, agregó.