Amor y ciencia ficción

Crítica de cine.

Ciudad de México

Hubo un tiempo en que los seres humanos creímos que la computadora había nacido para hacernos la vida fácil, pero recientes estudios demuestran que al menos desde el punto de vista subjetivo, los ordenadores desesperan, estresan y en general ponen de peor humor a los trabajadores. Quien haya vivido la pesadilla de perder el trabajo de toda una vida, las fotos de la infancia o la carta de amor que nunca envió, estará de acuerdo en que las computadoras suelen poner las cosas más difíciles de lo que ya estaban. Ella, del director y guionista Spike Jonze, lleva esta noción a su extremo. Jonze ha creado, en muchos sentidos, la gran película de ciencia ficción de esta década. Lo hace, como es de prever, basado en lo que ya estamos viviendo: alienación, incapacidad para relacionarnos y un ego que gira en torno a nosotros mismos. El mundo de Ella es reflejo de éste, en el que todos parecen tener con su celular una relación más amable que con su pareja.

Spike Jonze (nominado al Oscar en las categorías de mejor guión y mejor película) aprehende la relación entre humanos y ordenadores profetizando que en el futuro será, al menos, tan compleja como la relación que ya tenemos entre nosotros. Si alguien creyó que los ordenadores terminarían con las penas de amor que lo piense otra vez.

Ella recuerda a Blade Runner cuando el futuro estaba lejos. Nadie en la ciencia ficción (tal vez solo los creadores de Star Trek) imaginó nunca el mundo en red; nadie previó que entre tecnología y mercadotecnia más de una cita romántica se iría por la borda pues los enamorados están más pendientes de sus celulares que de ellos mismos. Theodore Twombly (Joaquin Phoenix) se ha enamorado de su sistema operativo, voz sensual que interpreta Scarlett Johansson. El sistema tiene, como la protagonista de Blade Runner, dudas existenciales que crecen hasta un clímax que recuerda algunos de los mejores momentos de la ciencia ficción, particularmente un cuento de Isaac Asimov en que los técnicos que mantenían al ordenador que estaba arreglando la vida de todos los hombres preguntaban de pronto: “¿Hay algo que realmente desees?”. La respuesta contundente de aquel ordenador en el cuento de Asimov resulta tan inquietante como el plan de Samantha, el sistema operativo en la película de Jonze.

En 2009, el editor de una revista de vanguardia (Dirt Magazine) saltó a la fama con el guión de Where the Wild Things Are. Lo que había sido un cuento para niños pequeños se transformó gracias a la pluma de Jonze, en la historia agridulce de un niño salvaje que no se siente querido. En Ella, la melancolía de Jonze vuelve a salir a flote. Es una melancolía tragicómica que Joaquin Phoenix transmite en una actuación llena de matices.

Si uno lo piensa, Ella es una película de ciencia ficción de muy baja producción; es un producto con guión excelente que podría haber sido filmada en México así que, además de hacer un punto con respecto a la dificultad contemporánea para amar, Ella demuestra también que el cine del mundo necesita menos efectos especiales y más creatividad.


Ella (Her) Dirección y Guión: Spike Jonze. Fotografía: Hoyte Van Hoytema. Música: Owen Pallett. Con Joaquin Phoenix y Scarlett Johansson. Estados Unidos, 2013.


@fernandovzamora