ENTREVISTA | POR MIGUEL CANE

Nociones aeroespaciales y de física, pláticas con astronautas, crear una estética visual, capturar la emoción femenina de un viaje personal y manejar los efectos especiales fueron algunos de los elementos que exigió dirigir esta cinta, la cual, dice el cineasta mexicano, “fue una lección de humildad”.

Alfonso Cuarón: “Gravedad es una película sobre la mujer”

El director Alfonso Cuarón
El director Alfonso Cuarón (Murdo Macleod/Warner Pictures)

México DF

 Desde su debut en 1991 con Sólo con tu pareja, Alfonso Cuarón Orozco (México DF, 1961) dio muestras de ser un cineasta comprometido, con un estilo muy personal. Lo refrendó con cintas notables como Grandes esperanzas, Y tu mamá también, La princesita, Harry Potter y el prisionero de Azkabán, y Niños del hombre, que es considerada una obra maestra. Su nueva cinta Gravedad  causó furor en Venecia y Toronto, se convirtió en uno de los filmes mejor recibidos del año y ya se puede ver en México. Cuarón consigue la insólita mezcla de elementos del cine comercial con los del cine de autor para crear un filme sólido y bellamente realizado.

¿QUÉ CAMBIOS TUVISTE QUE HACER EN TU FORMA DE PENSAR PARA RETRATAR LA FÍSICA DEL ESPACIO?

Ese fue el reto más grande desde el principio. Es decir, desde que estábamos concibiendo la coreografía. Pensaba en cosas desde el punto de vista de la gravedad —del horizonte y el peso— y era muy extraño. Fue toda una curva de aprendizaje porque esa física es totalmente contraintuitiva. La forma en que se planean los movimientos se parece mucho a la animación. Los animadores aprendieron cómo dibujar basados en el horizonte y en el peso, y fue una gran curva de aprendizaje, con la participación de expertos que explicaban la física de gravedad cero y lo que ocurriría.

¿CÓMO TRABAJASTE CON SANDRA BULLOCK? ¿FUE UN PROCESO MÁS PERSONAL DE LO HABITUAL?

Se involucró mucho desde el principio. Fue sorprendente verla platicar con los entrenadores, los que manejan los cables, los acróbatas. Su entrenamiento era muy específico. El detalle con que Sandra tomó cada aspecto del personaje lo aplicó hasta a sus respiraciones. Le decía: “Creo que aquí debería haber más pánico”. Y ella contestaba, “No soy una damisela en apuros”. Yo: “No, pero si yo estuviera en esa situación gritaría”. Y ella decía “Sí, pero es que tú eres un llorón” (risas). Eso terminó la discusión. ¡Soy un llorón! No, en serio, creo que como dice Sandra, era un gran riesgo porque la cinta estaba toda sobre sus hombros, y fue impresionante verla cómo involucrar al público en su viaje durante 90 minutos.

¿CÓMO LOGRASTE EL BALANCE ENTRE IMAGEN, SONIDO, DISEÑO VISUAL, ATMÓSFERA E HISTORIA?

Bueno, todas son herramientas para plasmar el viaje emocional. Cada una, por sí misma, no tiene sentido. Es decir, son atractivas, pero no comunican las emociones. Así que todas trabajan para lograr el objetivo. Creo que el guión era sólido en términos de estructura. Desde el momento que terminamos el primer boceto, muy pocas cosas cambiaron. Pero lo que cambió mucho fue el viaje emocional, gracias a Sandra y George. Y de muchas maneras, fue el gran crisol en el que todos los otros elementos se fusionaron. Aunque la película suena muy tecnológica, al final fue una gran colaboración entre artistas, Emmanuel Lubezki es un artista por derecho propio. Y con su hermoso trabajo ayudó a encontrar la esencia que es ese núcleo humano que ocurre con los actores. Fue un proceso muy armónico.

¿CÓMO FUE TU EXPERIENCIA CON LOS ASTRONAUTAS DE LA NASA? ¿TE AYUDARON A LOGRAR LO QUE DESEABAS?

Bueno, para mí fue una lección de humildad, porque puedes escribir toda una ficción, pero de repente ahí estás hablando con personas que lo han hecho en la vida real. Obviamente, hay cosas que enriquecieron el guión. En nuestro primer tratamiento teníamos ciertas escenas, y al comenzar a platicar con un astronauta nos dimos cuenta de varias equivocaciones. Había cosas que jamás podrían pasar. Y aunque esta película no es un documental —es ficción—, quisimos que en el marco de esa ficción todo fuera plausible. En definitiva, con la física del espacio tratamos de ser superexactos. Pero en otras cosas, hay tantos aspectos técnicos en términos de órbitas y trayectorias y tanta física relacionada con el viaje al espacio, que tuvimos que ejecutar algunos saltos en términos de ficción. Pero la verdad es que si hablas con ellos por mucho tiempo, ya no te importa la película. Lo que quieres oír es lo que han vivido, quieres el detalle, y es sorprendente. En la vida real, tienen cientos de procedimientos para cada cosa que sucede. En 40 años de exploración solo ha ocurrido un puñado de incidentes. Hay misiones todo el tiempo y van al lugar más hostil en que haya estado un humano. Lo logran porque están muy bien entrenados y no solo para hacer lo que se supone deben hacer. Son personas notables, gente muy calificada. Frente a ellas te sientes estúpido, te sientes como un director de cine (risas).

TE INSPIRASTE PARA ESCRIBIR GRAVEDAD LUEGO DE LEER EL GUÓN DESIERTO, DE TU HIJO, SOBRE DOS INMIGRANTES PERDIDOS EN EL DESIERTO.

Sí. Jonás me dio Desierto para que le hiciera observaciones, lo leí y me dije, “Bueno, no tengo tantos comentarios, pero quiero que me ayudes a escribir algo así”. Lo que quería era escribir algo que te mantuviera al borde del asiento, que fuera muy tenso, un viaje de mucho suspenso. Pero, al mismo tiempo, un viaje profundo, intenso, emocional, con muchos elementos temáticos que se contaran con metáforas visuales, así que le pedí que me ayudara a hacer algo así y fue una gran experiencia.

EN LA PELÍCULA MUESTRAS A LA GENTE DEL ESPACIO Y NO LA DE TIERRA. ¿FUE UNA DECISIÓN CONSCIENTE?

Sí. Eso rompería con la relación casi existencial que tienes como espectador con el personaje de Sandra. Puedes ver la película como una gran metáfora. Es una película sobre la mujer. Olvídate que es del espacio, es sobre una mujer que confronta todas estas adversidades que la apartan cada vez más del contacto humano y de cualquier sentido de vivir. Aun cuando pierde la esperanza, hay una parte de su cerebro que dice “me estoy rindiendo”. Y hay algo que hace que la especie siga adelante. La vida sigue. Esa es el ansia de vida. De muchas formas puedes ver que hay una metáfora que se usa como el viaje interior de una mujer, pero en lugar de que el viaje suceda en una ciudad, en un apartamento, sucede en el espacio.

HAY ALGUNOS TEMAS COMUNES ENTRE GRAVEDAD Y NIÑOS DEL HOMBRE. ¿PIENSAS QUE PODRÍAS HABER HECHO ESTA CINTA SIN REALIZAR LA ANTERIOR?

Buena pregunta. Es medio difícil de contestar. Mira, ambas son una especie de road movies. Una es en el espacio y la otra en la Tierra. El proceso de Niños del hombre también me llevó a un viaje de adversidades personales. El punto de partida, cuando comenzamos a trabajar en este guión, fue uno de esos periodos en tu vida donde todo es difícil. Y cuando empecé a trabajar con Jonás y decidimos hacer esta película sobre el espacio, hablamos sobre el tema de un conjunto de adversidades y la posibilidad de renacer. En otras palabras, quizás me apegué a la película con la esperanza de que lo habría, lo que significa un nuevo conocimiento. Así que, en ese sentido, creo que hubiera sido imposible solo con base a la experiencia.