ENTREVISTA | POR MIGUEL CANE

El actor inglés, coprotagonista de importantes cintas como 'Harry Potter', 'Sensatez y sentimientos' y 'El perfume', regresa luego de 20 años a la dirección con una producción fastuosa ubicada en la corte versallesca de Luis XIV, a quien además interpreta en pantalla.

"El público no solo quiere películas golosina": Alan Rickman

Alan Rickman dirige el melodrama romántico titulado ‘En los jardines del Rey’.
Alan Rickman dirige el melodrama romántico titulado ‘En los jardines del Rey’. (Especial)

México

Para una generación entera de cinéfilos, el histrión británico Alan Rickman (Londres, 1946) es conocido por su participación en la saga de Harry Potter, donde interpretó al enigmático profesor Severus Snape. No obstante, el actor ostenta una sólida y excelente carrera en pantallas que incluye participaciones en filmes tan diversos como Love Actually, Sensatez y sentimientos o Sweeney Todd, y además es director tras debutar con El invitado de invierno en 1997.

Rickman regresa ahora a la dirección con un melodrama romántico basado en hechos históricos titulado En los jardines del Rey, con Kate Winslet y Jennifer Ehle como protagonistas. La producción británica está centrada en Sabine, una mujer que desafía las diferencias de género y de clases cuando se postula para diseñar y construir uno de los principales jardines del nuevo palacio del Rey Luis XIV en Versalles.

El filme se ha presentado en el circuito de festivales como los de Marrakech y Praga, y causó sensación al cerrar el pasado Festival de Cine de Toronto. La producción europea ambientada en la Francia del siglo XVII ha atraído al público joven y ha conquistado a la crítica. Con esa expectativa, la cinta llega esta semana en México y el mercado latinoamericano. Via telefónica, el cineasta —que también interpreta en la cinta al Rey Sol— habla acerca de cómo desarrolló este proyecto tan personal para él.

Han pasado casi 20 años desde que dirigió 'El invitado de invierno', una cinta de mujeres y un proyecto muy distinto a 'En los jardines del Rey'... ¿Por qué eligió esta historia para regresar a dirigir?

Me gusta mucho dirigir. En lo personal disfruto mucho dirigiendo a mujeres porque suelen tener una sensibilidad especial respecto de sus personajes, y las actrices tienen además un gran sentido del humor, algo imprescindible para un buen desempeño interpretativo.

¿Fue difícil retomar la dirección después de tanto tiempo y además actuar?

Regresar a la dirección me planteó grandes retos al ser ésta muy diferente a mi primera película, es verdad. El relato es mucho más grande en escala y por ser ambientado en otra época, exige más recursos técnicos y visuales, como por ejemplo coordinar equipos de extras de hasta 80 personas para determinadas escenas. Originalmente no fue mi intención aparecer también como actor en la película. Siempre he creído que cuando haces las dos cosas a la vez es muy fácil bajar el nivel de exigencia de uno mismo. Pero lo cierto es que de ese modo la producción se ahorraba bastante dinero.

¿Cómo definiría usted esta película para el espectador promedio?

Diría que esta película se trata, básicamente, de una sencilla historia de amor en la que todo lo que rodea la trama central, en el aspecto de ambientación, es más complicado. El caos no tiene sentido sin un poco de orden que lo compense y viceversa, ¿me explico? El mundo de Versalles es perfecto y ordenado, todo tiene su lugar. Entonces llega Sabine, esta mujer que no es aristócrata y que trabaja con las manos en un mundo muy masculino, es el pequeño caos que llega a Versalles. De hecho, la historia del romance que surge entre Sabine y el arquitecto La Notre (interpretado por el actor belga Matthias Schoenaerts) es la de dos personas que van, poco a poco, a descubrir quiénes son como individuos antes de unirse. Podría suceder ahora mismo, entre dos personas de cualquier tipo, en cualquier lugar. Es una historia muy universal.

¿Qué diferencia encuentra en el rodaje de ambos proyectos?

Hay muchas y muy notables. Rodando esta vez he aprendido que el proceso de preproducción es crucial para que la película salga adelante de un modo adecuado. Especialmente en este caso en que teníamos muy pocos días de rodaje, apenas 40, y un presupuesto limitado para un proyecto de este estilo. El invitado de invierno lo hicimos con poco dinero, con una compañía muy pequeña, trabajar con Emma y su madre, entonces, fue algo muy familiar. Ahora el trabajo fue distinto en el sentido de que había más equipo, más escenas y escenarios para realizar la trama.

¿Por qué le tomó tanto tiempo volver a la dirección?

Pues prácticamente me tardé tanto en dirigir de nuevo porque un cineasta invierte año y medio en cada proyecto, en cambio los actores se involucran apenas unos meses de rodaje, y aunque es cierto que como actor eres responsable de todo lo que haces en la película, cuando estás tras la cámara dirigiendo delegas en tu equipo. A mí en cambio me gusta involucrar a mis actores cuando dirijo, preguntarles su opinión y que la responsabilidad sea conjunta. Así es como me gusta que los directores me traten a mí. Y no había encontrado mi proyecto ideal hasta ahora.

¿Qué tan complicado es realizar un proyecto así en esta época? Las cintas de época, si no son de corte fantástico, no están muy de moda...

En efecto, es algo difícil hacer una película así en estos días, poder financiarla. Curiosamente, para hacer algo de época, como dices, hay más facilidades si se trata de una serie de televisión, como Downton Abbey o Game of Thrones, por ejemplo, pero en cine, es mucho más complicado. Como dices, es cuestión de lo que está de moda, y para bien o para mal, las películas que ahora están estrenándose son producciones que están principalmente basadas en cómics y en superhéroes. Para hacer algo como Los jardines del rey, tienes que pelear duro, pero creo que vale la pena intentar hacer algo diferente. La gente necesita que le cuenten una historia, aunque no necesariamente con elementos espectaculares o fantásticos. Es condescendiente pensar que nada más eso quiere la gente, pero el público no solo quiere películas golosina. Hay que estimularlos más.

El público joven en Europa y Estados Unidos, no obstante, ha reaccionado muy bien a la película.

Sí, tuvimos buena fortuna con ello. Kate tiene una gran empatía con el público y contar con ella, con su entusiasmo por la historia fue magnífico. Ella, Jennifer Ehle, Matthias, todos ellos aportaron mucho, y eso se refleja en la pantalla y el público ha respondido muy favorablemente. Y sí, como dices, los jóvenes se han acercado. Eso es muy esperanzador.

¿Qué criterio sigue usted a la hora de aceptar personajes como actor?

Aunque no siempre puedes elegir, tengo una relación muy particular con los guiones que me llegan. Siempre espero que surja una química interna que no sé explicar con exactitud. Estuve como jurado en el Festival de Marrakech mientras veía los trabajos de varios directores jóvenes y pensaba en que me gustaría trabajar con bastantes de ellos. Me he dado cuenta de que hay mucho talento ahí afuera y de que en ocasiones los actores debemos averiguar quién está detrás de los textos que nos envían. Yo no me pongo exigente. Estoy abierto a toda propuesta interesante. El dinero no tendría que ser un obstáculo para poder crear una película que aporte algo a quienes la hacen y a quienes la ven.