ENTREVISTA | POR MIGUEL CANE

Tras su éxito en la teleserie El tiempo entre costuras, la actriz entró de lleno al cine con Palmeras en la nieve, de Fernando González Molina; además, protagoniza la nueva cinta de Almodóvar.

Adriana Ugarte: "La lencería es un lujo que todas merecemos"

México

Poseedora de una belleza clásica y de carisma radiante, Adriana Ugarte (Madrid, 1985) nació en una familia dedicada a las leyes y a la academia. Siendo adolescente, sus padres le obsequiaron la inscripción a un taller de actuación, de donde la llamaron para un cortometraje que resultó premiado en festivales, algo que cambió su vida. A los 21 años ya había sido candidata por primera vez a un premio Goya y, poco después, protagonizó dos teleseries de gran éxito en España: La señora (2008-2011) y El tiempo entre costuras (2014), basada en la novela de María Dueñas, interpretación que le dio reconocimiento internacional.

Adriana protagoniza junto con Mario Casas la cinta Palmeras en la nieve, una superproducción del cine español que alcanzó un presupuesto de 10 millones de euros y fue rodada en Guinea Ecuatorial, ambientada en tres épocas diferentes. El filme, dirigido por Fernando González Molina (A tres metros del cielo, Tengo ganas de ti), llega a las pantallas de México esta semana, y en él Adriana interpreta a Clarence, una joven que trata de averiguar los secretos de su padre Jacobo (Alain Hernández) y su tío Kilian (Mario Casas), quienes pasaron parte de su juventud en África.

El viaje que Clarence emprende en la actualidad a la isla de Bioko (antes denominada Fernando Poo, sede de la capital colonial española en África entre 1959 y 1968), revela una historia compleja, de amor y sacrificio para dos generaciones. Posteriormente, en el mes de abril, también se estrena en España Julieta, el más reciente filme de Pedro Almodóvar, donde Ugarte comparte el rol estelar con la actriz Emma Suárez.

¿Qué puedes decir de Palmeras en la nieve y el personaje que interpretas?

Primero que es una historia fascinante, de ésas que resulta irresistible contar porque tiene muchas capas: es una trama con elementos históricos reales contada con la agilidad de un relato de aventuras o de un thriller y con un gran amor en el centro; pero no solo es amor entre dos personas. Es la historia de amor de estos dos hermanos con un lugar, con su gente, y de mi personaje, que trata de desentrañar el misterio que la une intrínsecamente a este capítulo de la historia. Es una película intensa, épica, emocional y evocadora. Cinematográficamente es oro puro. Ya no hacen películas así. Ahora, sobre Clarence, mi personaje, puedo decir que es uno de los más bellos que me he encontrado; tiene una gran empatía y eso me atrajo mucho al proyecto.

¿Te reconoces en Clarence o fue complicado meterte en su piel?

Hay muchas cosas en la que me identifico con ella, sí, como por ejemplo en la impulsividad, en el querer llevar las cosas hasta sus últimas consecuencias y no claudicar. También en su empatía, como dije antes, hay en ella una especie de amor universal, además de que tiene la conciencia de la importancia de la unidad familiar, que es lo que la lleva a explorar el pasado de sus parientes para descubrir una historia desconocida que la cambiará. Meterme en su piel fue un proceso lento que empezó en los ensayos y, gracias al director, a un equipo absolutamente entregado en todas las áreas del rodaje y a mis compañeros actores, Clarence se fue haciendo de carne y hueso... Todos teníamos fe en que sucedería y mira que bien quedó en pantalla.

¿Conocías la novela en que se basa antes de leer el guión?

No la había leído aún… La leí durante el rodaje, a modo de diario personal de Clarence, y encontré que me ayudaba muchísimo a concretar los sentimientos del personaje, a ver claves en ella y en la historia de su familia. Como lectura me pareció genial. Fui y la compré en cuanto me llamó mi representante para darme el resultado del casting. No quise leerla antes para no “gafarlo”. Cuando me enteré que sí, fui feliz.

¿Hubo participación de la autora, Luz Gabás, mientras preparaban el rodaje?

Luz es una escritora generosísima, una mujer muy cercana y sencilla, que ha entregado su novela y su alma al equipo de producción de la película y al elenco. Siempre estuvo disponible para darnos información sobre los personajes que creó, sobre las fincas de cacao, sobre el periodo histórico. Era un complemento genial. Genera calma sentir su confianza y generosidad, algo que es poco común en este medio de tantos egos, lo que muestra que se trata de una mujer segura de sí misma y de su obra, que es algo que en definitiva puedo admirar en cualquier persona, sea hombre o mujer.

¿Qué tal fue hacer el rodaje en escenarios naturales de Guinea Ecuatorial?

Fascinante. El clima, la vegetación, todo era nuevo para nosotros. Y el equipo trabajó muy duro, con mucha dedicación para realizar todos los ambientes que se necesitaban para las diferentes épocas que se retratan. Me encantó. Me pareció un lugar increíble, con una belleza que te deja sin habla, y con una calidez en su gente que te invita a volver. Hacer una película de este tamaño y de estas características siempre resulta agotador, pero aquí, no sé por qué, supongo que por el equipo tan sólido que reunió el director, no se hizo desagradable para nadie; todos apoyábamos y lo pasamos muy bien.

¿Te sientes realizada como actriz?

Sí. Aunque lo mío iba a ser estudiar filosofía, estuve muy cerca de titularme y aún no descarto la idea de volver a matricularme y terminarlo. ¿Sabes qué pasa?, que no me hice actriz porque me llamara la atención o porque quisiera ser famosa y salir en revistas. Fue porque lo necesitaba, pues de niña yo era muy, muy tímida, y cuando encontré que tenía la posibilidad de convertirme en otra persona, aunque fuera solo por un rato, eso me proporcionaba unas alas y una libertad que me hacían sentir segura con mi vida. De ese modo empecé, y fue bueno para mí. Ahora me siento mucho más cómoda conmigo misma y con todas las decisiones que tomo.

Sin embargo, tampoco es una profesión que garantice seguridad.

Es verdad, no hay garantías de nada, pero por fortuna muchos actores estamos rodando, aunque luego hay épocas en las que escasean los rodajes; a todos nos pasa. Pero me siento muy afortunada porque llevo mucho trabajando a buen ritmo y mi trabajo es mi vocación. Me siento una privilegiada.

Además eres diseñadora de lencería y tienes tu propia colección.

Sí, se llama Feel Peachy y la lanzamos hace año y medio; diseñar es algo que siempre me ha gustado más allá de un pasatiempo, y creo que la lencería es clave por ser el primer tejido que toma contacto con tu cuerpo. Sentí la necesidad de reivindicar lo sexy desde lo cómodo y lo elegante, a través de encajes franceses y algodones de bebé. La mezcla de estilos, para mí simboliza a la mujer espontánea y divertida. Se trata de una colección que va desde colores pastel hasta el negro intenso; prendas suaves, coquetas que no renuncian a su ser confortable y a la durabilidad. Veo la lencería como un homenaje a la grandeza femenina; un lujo que todas merecemos.