Algo más que un atleta

Función dominical.
The Foxcatcher
The Foxcatcher (Annapurna Pictures)

Ciudad de México

Originalmente Foxcatcher duraba cuatro horas. A petición de los productores la redujeron a poco más de dos. Aún así uno se queda con la impresión de que dura demasiado, pero vale la pena relajarse y disfrutar de una obra poética y a menudo inquietante en una función dominical.

Foxcatcher cuenta la historia de un campeón sin corona que al inicio de la película explica a ciertos niños de primaria el significado de una medalla olímpica; este trozo de oro simboliza el tesón que tanto gusta en películas “inspiracionales”. Y no sé si Foxcatcher sea inspiracional, lo que sé es que fue nominada a la Palma de Oro en Cannes y obtuvo el premio por mejor dirección. Foxcatcher goza de la doble cualidad de ser sutil y contundente.

Algunas de las sutilezas de esta película de luchas grecorromanas incluyen la construcción de un personaje digno de una película aparte. El millonario señor Du Pont se ha dado la misión de promover la lucha en su país. Lo que sus atletas no saben al principio es que el excéntrico millonario padece de problemas psíquicos severos y, aunque nada más se sugiere, en la vida real aquello de la lucha grecorromana parece haberle gustado particularmente a causa de que, aceptémoslo, dos hombres arrastrándose por el suelo tiene su cachondeo gay.

La película culmina en los juegos olímpicos de Seúl y, poco más adelante, con un brote psicótico que, en su tiempo, hizo la delicia de los amantes de la nota roja. Como sea, Foxcatcher está construida con la delicadeza de un aria de ópera y el video permite al cineasta momentos musicales y el regodeo en esa fórmula de cine que sostiene que a toda acción sigue un momento de reflexión. Así, el espectador cree entrar en la mente del personaje.

Foxcatcher, tal vez por el uso del video en alta resolución, tal vez por la parsimonia de un guión que se regodea en la construcción psicológica de los protagonistas, ofrece al respetable cierto aire documental. Documental europeo para más señas. Se habla poco y se ve mucho. El sonido regala patetismo y uno cree comprender a este atleta con ayuda del momento musical. Los logros técnicos de los que hoy goza el cine han permitido a los artistas incorporar las beldades de aquellos videoclips de los ochenta que tanto gustaban a los adolescentes que hoy se han vuelto cinéfilos de festival.

Mark Ruffalo, en el papel del hermano y entrenador del atleta en quien Du Pont ha puesto el ojo, ofrece aquí la mejor de sus actuaciones. Y puede que parezca que dos horas y tanto son muchas para contar una historia que el acelere hollywoodense hubiese podido contar en 20 minutos, pero la apuesta de nuestro laureado director gira en torno a la construcción de momentos de auténtica poesía visual. Miller lo consigue en el contraste de secuencias; en el montaje: a la lucha de atletas se siguen atardeceres, caballos y sesiones de entrenamiento que el señor Du Pont imagina son sus luchas por sobrevivir en un mundo de inigualable riqueza y mucha presión. Foxcatcher es larga pero vale la pena beberla con toda tranquilidad.

 

The Foxcatcher. Dirección: Bennett Miller. Guión: E. Max Frye y Dan Futterman. Fotografía: Greig Fraser. Música: Rob Simonsen. Con Steve Carell, Channing Tatum y Mark Ruffalo. Estados Unidos, 2014.

@fernandovzamora