El alcohol mató a Beethoven

Musicópata.
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Musicópata (Especial)

Ciudad de México

Muchos de los grandes compositores de la música universal sufrieron padecimientos que marcaron profundamente sus vidas. Casos como la sordera de Beethoven, la ceguera de Bach o la locura de Schumann han sido documentados, pero es raro encontrar referencias sobre las causas últimas que llevaron a la muerte a figuras legendarias del pasado sonoro.

Por eso me ha parecido muy interesante el libro Salud y enfermedad de grandes personajes de la humanidad, que acaba de editar el Sindicato de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSA) como parte de las celebraciones del 70 aniversario de su fundación. La obra contiene una serie de artículos escritos por académicos, investigadores, funcionarios y personalidades del sector salud que tratan sobre las enfermedades que llevaron a la tumba a diversos protagonistas de la historia mundial y nacional.

Entre los 29 personajes analizados se encuentran tres músicos fundamentales de la cultura: Mozart, Beethoven y Chopin. Lo sorprendente de los contenidos dedicados a ellos es la profundidad de la minuciosa investigación realizada sobre los padecimientos y enfermedades que les afectaron y que, sin embargo, no les impidieron cumplir sus sueños, alcanzar sus metas, desarrollar su misión y dejarnos su valiosa herencia.

La información que se nos ofrece tiene un carácter aún más trascendental por el prestigio y compromiso de los autores, que con sus particulares enfoques y estilos analizan cómo la salud y enfermedad influyen en el curso de la vida y determinan incluso el entorno histórico en que se desenvolvieron los personajes cuyas vidas son retratadas en las páginas de la obra.

El capítulo dedicado a Wolfang Amadeus Mozart está escrito por el comisionado nacional de Protección Social en Salud, el doctor Gabriel O’Shea Cuevas. En su exposición registra las varias hipótesis sobre las causas de la muerte del gran maestro del Clasicismo: triquinosis, gripe, envenenamiento por mercurio y fiebre reumática, concluyendo que ésta última es la más probable.

El doctor David Kershenobich, actual director del Instituto nacional de Ciencias Médicas y Nutrición, presenta un fascinante estudio en torno a Beethoven. Habla de la autopsia practicada al cadáver de El sordo de Bonn y deja claro que el compositor falleció por una insuficiencia hepática debida a cirrosis. Y a pesar de que las causas del daño en el hígado aún están a discusión, se presume que el consumo de alcohol puede haber sido determinante.

El capítulo dedicado a Federico Chopin, redactado por el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, doctor Pablo Kuri Morales, y el maestro Carlos Talancón Espinosa, es casi una novela. Describe la relación de Chopin con la escritora francesa George Sand y explora la época en que el virtuoso del piano conquistó Europa. La causa de muerte: tuberculosis pulmonar y de laringe.

Esta obra, que además habla de otros como Sor Juana Inés de la Cruz, Ignacio Zaragoza, Frida Kahlo, Adolfo Hitler o el Che Guevara, es sobresaliente. Ojalá el SNTSA la ponga al alcance de todos los que se interesan en conocer, de forma seria, lo que causó la muerte de estas célebres figuras.