La actuación no afecta a niños siempre que se cuide su entorno

Los infantes actores desarrollan mejor sus sentidos al estar en contacto con el escenario; sin embargo, sus padres deben mantenerlos en su realidad para evitar el narcisismo.
Sergio trabaja en 'El rey león'.
Sergio trabaja en 'El rey león'. (Clasos)

México

Si bien para los niños actores es saludable explotar su creatividad a través del teatro, su desarrollo debe ser vigilado a detalle, pues crecer con una desconexión de la vida real puede provocarles problemas de ego, así lo aseguró Javier Varela, especialista en psiquiatria.

"El teatro es una disciplina que representa en el inconsciente colectivo los aspectos de un grupo social, y si el niño puede encarnarse en esto es excelente porque puede hacerse más sensible y entender no solamente conceptos, sino vivencias. Desarrollan habilidades y capacidades cognitivas y en el aspecto emocional es una excelente herramienta.

"Pero un niño que esté rodeado de gente que procura su desempeño se desconecta de su realidad y puede crecer en una burbuja donde supone que siempre será admirado y se exacerba el narcisismo, que no es otra cosa que perder la objetividad y estar fuera de lugar. Eso puede pasar si sacan al niño de su ambiente", explicó el psiquiatra.

Varela considera que los padres pueden ser responsables de los traumas que pueda desarrollar un niño actor, solo si les imponen un trabajo que no les satisface.

"Que un niño sea actor no tendría por qué afectarlo, el problema es lo que está alrededor de él; cuando el teatro pierde su cometido y se convierte únicamente en un negocio donde el niño deja de ser actor para convertirse en un instrumento para sacar dinero o satisfacer intereses de otras personas.

"Muchos papás pueden pensar que si el niño destaca van a hacer mucho dinero; se convierte en parte de un engrane de una maquinaria y el ego crece muchísimo; los niños después sufren por no poder relacionarse con los demás fácilmente. Cuando se acaba la fama y no están preparados lo pueden vivir como una frustración terrible, con enojo y resentimiento porque les hicieron creer algo que no sucedió", explicó el especialista.

Mariana Garza, de 45 años, conoció la fama desde pequeña y ahora apoya a María, su hija de ocho años, que recién debutó como actriz en Annie. Desde su experiencia personal asegura que su desarrollo no se vio mermado por el hecho de vivir la mayor parte del tiempo frente a los reflectores, y referente a la carrera de su hija solo cuida que los rechazos no afecten su autoestima.

"Cuando se dio la oportunidad de que hiciera la audición, lo único que cuidamos Pablo (Perroni) y yo es que ella supiera de qué se trataba, que estás sujeto a dar el perfil que busque el director o productor. Da la oportunidad de explicarle a los niños 'puede ser que te quedes o no', y que si es una negativa de todos modos es una oportunidad hermosa.

"(Los actores) tenemos que lidiar con que todo el tiempo estás abriendo y cerrando ciclos y todo el tiempo estás en audiciones. A veces funcionas para el personaje y a veces no, pero son cosas que construyen como ser humano y tienes que estar cerca para que no afecte su autoestima", declaró Garza.

Otro caso es el de Sergio Maya Hernández, de 11 años, que da vida a Simba en el musical de El rey león. Para sus padres, Sergio y Arely, es prioridad apoyarlo para que cumpla sus objetivos, por lo que pese a tener residencia en Hidalgo, se han separado para acompañarlo en la Ciudad de México y se han encargado de su educación con un programa de escuela en casa.

"Si algún día decide no hacerlo lo vamos a apoyar. Honestamente no nos gustaría porque le hemos invertido muchísimo tiempo y sacrificios, pero hemos hablado mucho que debemos cuidar primero al hijo y después al artista", dijo el padre.

"Desde chiquito ha sido muy maduro y sabe lo que quiere. No le hablamos con mentiras y le dijimos que este proyecto ya era un trabajo y que incluso ya era un adulto pequeño que tenía que pagar impuestos. Tratamos de darle su tiempo y su espacio, que siga siendo niño y haciendo lo que le gusta", agregó la madre.

Aunque el teatro puede ser visto como una actividad de recreación saludable, obras como El rey león y Annie ponen todo su peso en el desempeño de los pequeños actores, por lo que los padres no deben perder de vista el desarrollo cotidiano de la niñez.