Visten el lujo de los años 20

Las actrices de "La fierecilla tomada" portarán atuendos inspirados en finales del siglo pasado; el presupuesto será de más de medio millón de pesos.
El diseñador Eugenio Alzás junto a sus creaciones pare el montaje.
El diseñador Eugenio Alzás junto a sus creaciones pare el montaje. (Clasos)

México

Hilos de seda, lentejuelas, canutillo checo, cristal de swarovsky y chaquiras se encuentran por doquier en el taller de Eugenio Alzás, donde un grupo de personas tejen a mano cada detalle del vestuario, inspirado en los años 20, que utilizarán Chantal y Jacqueline Andere, Norma Nazareno y Mónica Sánchez Navarro en la obra La fierecilla tomada. 

“Llevamos un mes trabajando, bordando de lunes a lunes. Un vestido como los de Jacqueline lleva, de puro bordado, entre 50 y 60 horas, y como el de Chantal, más de 100 horas”, explica el diseñador mientras muestra los cuatro primeros diseños listos, expuestos en un maniquí que comparten espacio en su tienda con los coloridos vestidos de XV años.

La experiencia de confeccionar para Jacqueline Andere en las obras Carlota y Relaciones peligrosas, y la amistad que entabla con Chantal de años atrás, le da a Aizás una perspectiva más allá de lo que le pidieron Guillermo Wiechers y Juan Torres, productores de la puesta.

“Jacqueline está divina, es elegante, tiene porte; Chantal es hermosa, pero más juvenil. Muy alta”, dice Eugenio mientras compara los vestidos que creó para madre e hija.

Los aproximadamente 30 cambios de ropa contemplados para las cuatro actrices fueron inspirados en el vestuario de la obra que en Broadway se llamó The Drowsy Chaperone y se desarrolla en dos mundos alternos, el del personaje que interpretará Sergio Bonilla, que al intentar escaparse de la homofobia se refugia en la música con la que recrea en su cabeza a luminarias de la época.

“La obra original ya tenía un vestuario, yo solo soy realizador. Está inspirado en  finales de 1928. Se toman los bocetos y se adecuan a cada persona, se les da mucho trabajo, brillo y glamour”, declaró Alzás.

Sus creaciones excederán el medio millón de pesos; un costo de entre 100 mil  y 200 mil pesos por persona. El primer gran desembolso para Wiechers y Torres, quienes con dicho montaje “están poniendo toda la carne al asador”.

“Nadie tiene la fórmula del éxito, pero estamos muy concientes de los riesgos que asumimos. Es nuestro siguiente gran reto”, considera, Memo; mientras que Juan se mantiene firme en que “como productores las expectativas están puestas, porque es un musical de gran formato y queremos estar a la altura de lo que espera la gente que ha confiado en nosotros”.

En el clóset

El vestuario para el elenco masculino (Héctor Bonilla, Roberto Blandón, Mauricio Martínez y Ari Telch) será confeccionado por otro diseñador, aunque todo basado en la puesta de Broadway, donde el cast principal estaba conformado por Bob Martin, Beth Leavel y Sutton Foster.

Al momento se tienen terminados los vestidos principales de cada actriz, los más de 20 que quedan por crear deberán estar listos en las próximas dos semanas

La puesta se estrena el 8 de agosto en el teatro San Rafael con 19 actores y orquesta en vivo.