Julian Sands en México

El actor inglés está en nuestro país filmando Chosen, cinta sobre el asesinato de Trotsky, pero se dio tiempo para asistir al Teatro Helénico y participar en la obra Celebración de Harold Pinter.

Ciudad de México

El actor británico Julian Sands se acuerda del momento en que, en el asiento trasero de un taxi en Londres, en marcha a un casting para la película Cuatro bodas y un funeral, recibió una llamada de su representante informándole que ya le habían dado el papel a Hugh Grant. Otra ocasión, a principios de los noventa, el director David Lean —que había filmado epopeyas como Lawrence de Arabia y Doctor Zhivago— le dio un papel principal en la adaptación de Nostromo, la novela de Joseph Conrad. Unas semanas antes de empezar el rodaje, Lean se murió de cáncer y la cinta nunca fue hecha.

Pero el papel perdido que más le dolió en su momento es quizá inesperado para un actor con una trayectoria tan destacada. Cuando apenas había terminado la escuela de actuación, un productor quería darle el papel de Tarzán en una película de Hollywood de gran presupuesto que se llamaba Greystoke. Sands, que siempre ha sido atlético, creía que hubiera sido magnífico para representar al vástago de una familia aristócrata inglesa, abandonado en la jungla desde niño. Durante seis meses se entrenó con fisiculturistas y un señor que le enseñó a moverse y portarse como un chimpancé. A final de cuentas, el productor se salió del proyecto y el nuevo equipo le dio el papel a otro actor.

Sin embargo, Sands ha tenido una carrera extraordinaria. Desde que empezó a principios de los ochenta, no ha dejado de trabajar. Ha salido de corresponsal de guerra en Campos de la muerte y galán en Un romance indiscreto, batallando contra arañas gigantes en Aracnofobia y como un doctor que corta a su novia en pedacitos para no perderla en Mi obsesión por Helena. Ha encarnado a Franz Liszt, Percy Bysshe Shelley, Louis XIV, y el príncipe Klemens von Metternich. También ha aparecido en series de televisión fundamentales como La ley y el orden, 24, y Smallville; además ha filmado en más de 50 países.

"La aventura es esperar a ver cuál será el próximo trabajo", dice el actor. "No lo aceptas si no crees que es merecedor, que tiene virtud y mérito. No lo haces si no crees en él, de alguna manera. No quieres ser una prostituta de aparador en la zona roja de Ámsterdam.

"En mi lápida, va a decir 'traveling player' (actor itinerante). Es muy fácil desviarse por la idea de valorar la vida en las cumbres embriagantes del éxito, o los huecos de la inercia y la desesperación. El patrón de la vida se forma solo, inexorable e inevitablemente. Somos peregrinos, nada más".

"Presenté el texto aquí en 2012 y estoy muy emocionado de volver a hacerlo"

Sands, de 56 años, se encuentra en México para filmar Chosen, sobre el asesinato de León Trotsky en Coyoacán, donde estuvo exiliado del imperio soviético en 1940. Tiene el papel de Nahum Eitingon, el espía ruso escogido por Stalin para encargarse del homicidio del revolucionario marxista. Eitingon convenció a Ramón Mercader, un español ideólogo comunista, de cometer el crimen.

A Sands le atraía el guión como documento histórico y psicológico. "Los que tenemos más de 40 años, y hemos ido a la escuela, tenemos una idea de la lucha inmensa entre Stalin y Trotsky. Pero los jóvenes ni saben qué era la Unión Soviética. Hay muchos elementos fascinantes en la relación entre Mercader y Eitingon, como padre e hijo, o mentor y alumno. También es asombrosa su creencia absoluta en que lo correcto era matar a Trotsky".

Mientras se encuentra filmando aquí, el actor apareció en una sola función de la obra Celebración de Harold Pinter, el jueves 21 de mayo en el Teatro Helénico. Las semillas de la obra —hecha de poemas, cartas, entrevistas y anécdotas sobre Pinter, dramaturgo inglés que ganó el Premio Nobel de Literatura en 2005 y murió en 2008— se plantearon en 2007. Pinter, ya enfermo de cáncer del en beneficio de un albergue para mujeres en Londres. Pidió que Sands los leyera en su lugar. El actor aceptó sin pensarlo más.

Sands no era amigo del autor, pero había sido entusiasta desde la preparatoria. "Tuvimos que leer La fiesta de cumpleaños, una de sus obras, estudiarla y contestar preguntas en un examen. Nunca había leído un lenguaje así, o visto personajes que resonaban así con sus sentimientos y acciones. Tuve un deseo inmenso de leer todo lo demás. Sus obras son una deconstrucción de los principios dramáticos de Aristóteles. El era un Sex Pistol. O sea, para mí, tuvo el mismo impacto que Johnny Rotten y los muchachos de la banda".

La gran sorpresa para Sands fue que Pinter lo haya invitado a leer los poemas en primer lugar. "Él hubiera podido llamar a cualquier actor", dice, "pero creo que era intuitivo, y el hecho de que, ocho años después, estamos hablando de Harold y sus poemas y mi interpretación de él, es evidencia de una confianza, un lazo".

Después de la muerte de Pinter, Sands y John Malkovich —con quien ha sostenido una amistad durante más de 30 años, desde que filmaron Campos de muerte en 1983— desarrollaron la obra, para que fuera un retrato completo de Pinter en lugar de una recitación de los poemas. Sands, bajo la dirección de Malkovich, ha presentado el espectáculo en el Festival de Edimburgo en Escocia, en el Irish Repertory Theatre de Nueva York, y en ciudades como Budapest, Paris, Praga, Los Ángeles, San Francisco, Washington, Houston y Kansas City, entre otras ciudades europeas y estadunidenses. El mismo Sands presentó la obra en el Teatro Helénico en 2012. "Estoy muy emocionado de volver y hacerlo aquí de nuevo", dice el actor. "El público era tan receptivo. Creo que desde entonces, la obra se ha refinado y destilado, con otro nivel de claridad, sin perder su calor o su humanidad".

Pinter era igual de famoso por los silencios de sus obras que por los diálogos. Pinta un mundo doméstico extremadamente siniestro, entre matrimonios, amistades y familias, en el que las palabras son armas y una elipsis puede ser tan violenta como una cuchillada en la espalda. Pero en los últimos años de su vida, dejó de escribir teatro y se concentró más en la poesía.

Sands dice que Celebración de Harold Pinter revela la humanidad del escritor. En los poemas, cartas y entrevistas, "vemos su inteligencia extraordinaria, su sentido del humor descomunal, y su capacidad asombrosa para el amor romántico y la aventura sexual, su tierna humanidad. Alguien que puede articular la complejidad de la condición humana, y sus dolores y placeres vastos, sus contradicciones. Por lo general, cuando aparecía en los medios, Pinter era una figura enfadada con el abuso cruel de los poderosos. Pero con la poesía se revela con un sentimiento lírico extraordinario, como en los sonetos de Shakespeare".

Chosen es la primera película que Sands ha hecho en la Ciudad de México, aunque filmó una escena de César Chávez, dirigida por Diego Luna, en el desierto de Sonora en 2013. Sin embargo, entiende algo de la cultura mexicana debido a su residencia en Los Ángeles, donde ha vivido con su esposa, Evgenia Citkowitz, y su familia desde 1990. Aunque el condado de Los Ángeles tiene la concentración de inmigrantes más grande del mundo, Sands dice que allí la gente vive en un estado de apartheid.

"La palabra lo hace sonar más oficial, endémico y maligno de lo que es. Simplemente, la gente vive en manadas allá, con su propia clase, cultural, intelectual, y étnicamente. Todo el mundo emergió de las llanuras de África del Este, pero en el oeste de Los Ángeles, donde vivo, la interacción con la comunidad latinoamericana es, por lo general, con el sector de servicio".

Durante unos 10 años, la familia Sands empleó una mexicana para limpiar su casa. A veces, ella llevaba su hijo al trabajo. Unos años después de que ella encontró trabajo en otro lugar, Sands se dio cuenta de que el hijo, ya adolescente, se había muerto en un tiroteo de pandillas. "Los hechos no eran claros", dice Sands. "Era un evento traumático y alarmante, que sacudió nuestro sentido de seguridad. Fuimos al funeral, que era en otra parte de la ciudad, y era como llegar a otro país. Éramos los únicos no latinos, pero la apertura de la familia y los amigos, su confianza en compartir su dolor, fue inmensamente conmovedora. Fue una manifestación del poder de la condición humana para conectarse. Se sentía que estábamos juntos, no importa con quién tomamos copas en cualquier otra noche".

El actor es intenso, y parece estar completamente comprometido en todo momento de la vida. Le gusta el tequila y el vino tinto y, una noche, cenando con Daniel Pastor, el productor de Celebración de Harold Pinter y con este periodista, intentó con cierto éxito darnos terapia psicoanalítica a los dos. En los momentos en los que no está trabajando, le gusta escalar montañas y visitar los museos. Recientemente, hizo la obra de Pinter en Washington DC, y, al volver al DF, aprovechó una escala de cinco horas en Dallas para conocer el Dallas Arts Museum y el Jardín de Escultura Nasher. Menciona que tiene un gusto particular para las artes decorativas, y le digo que hay un buen museo de tales artes aquí.

"¿Cuál?", me pregunta. "Se llama el Franz Mayer", le respondo. "Ah, ya he estado ahí dos veces", contesta.

Su pelo rubio es más escaso que antes, y hoy en día Sands es actor de reparto en lugar de galán. Pero está convencido de que ahora es mejor actor. "Sin duda. Fue un actor estadunidense, creo que Jason Robards, quien dijo que solo te vuelvas actor cuando llegas a los 60 años. Yo hubiera dicho 40. Trabajar con Harold Pinter hace ocho años en nuestras sesiones de poesía fue una marca de agua en mi evolución. De alguna manera, me ayudó a redescubrir y dar rienda suelta a una carnalidad intelectual que tenía de joven, pero que se había disipado. Los que me conocen bien —mi esposa, John Malkovich— estarían de acuerdo".

El hecho de que Sands ha pasado casi una década interpretando Celebración de Harold Pinter no quiere decir que el es el primer actor que un productor tiene en mente cuando se monta una producción del dramaturgo. Desde hace varios años, Sands ha querido hacer Viejos tiempos, de Pinter, pero en marzo fue anunciado que Clive Owen va a hacer la obra en Nueva York en el otoño. Sands y Gary Oldman hicieron un taller de otra obra de Pinter, The Dumb Waiter (El lavaplatos), para un pequeño público invitado en Los Ángeles, pero al momento de comprometerse para hacer una producción formal, Oldman optó por filmar un refrito de RoboCop. "Es que tienes que querer hacerlo verdaderamente", dice Sands.

Después de la filmación en México, el actor tiene su trayectoria ya planeada por lo menos durante los meses que siguen. En Los Ángeles, va a salir como gánster ruso en la película The Loner, después encarnará a un periodista retirado en una casa hechizada en Inglaterra en The Haunting of Borley Rectory. Después se va a Nueva York para filmar, junto con Glenn Close y Malkovich, Wilde Wedding, en la que hará el papel de un escritor cautivador. "Una de las motivaciones que tengo para ser actor es satisfacer un wanderlust (deseo de aventurar) agitado, marchando de aldea a aldea sin responsabilidad u obligación. Me atraía mucho cuando joven, y me sigue atrayendo".