Waters abarrota el Zócalo y provoca diversos tumultos

El cantante y cofundador de Pink Floyd ofreció un espectacular show en el primer cuadro del Centro Histórico, donde la seguridad fue superada por el número de personas que querían estar en la fiesta.
El británico continuó con sus burlas contra Trump.
El británico continuó con sus burlas contra Trump. (AFP y Édgar Negrete y Especial)

México

El concierto de Roger Waters en el Zócalo capitalino superó las expectativas con una asistencia aproximada de 170 mil personas, de acuerdo al reporte de las autoridades. Por seguridad, se cerraron los accesos principales minutos antes de que iniciara el show, pero algunos fans burlaron las vallas de seguridad y se batieron a golpes con tal de lograr el ingreso.

Hay una teoría que dice que si todos los habitantes de la Tierra saltaran al mismo tiempo lograrían cambiar el eje de rotación; anoche la Plaza de la República estuvo cerca de lograrlo, cuando la multitud reunida en el mundo psicodélico del británico sintió cimbrar el suelo y vio despertar la naturaleza.

De la misma forma en que lo hizo en sus dos conciertos en el Foro Sol, en la recta final de su presentación en el Zócalo, Roger Waters ilustró su interpretación de “Pigs”, con imágenes que ridiculizaron a Donald Trump.

En una invitación a resolver el acertijo, en las pantallas se proyectó la cara del candidato republicano montada en el cuerpo de un cerdo, después con maquillaje de mujer y senos grandes, y otra más con un miembro diminuto.

Continuó con los calificativos: “bromista”, “papada grande” y frases de su discurso político en contra de los afroamericanos, los latinos y los orígenes de Barack Obama, para terminar con: “Trump, eres un pendejo” en letras mayúsculas.

A Waters no le importó estar en una plaza cercada por importantes edificios de gobierno, pues durante “Mother” se leyó: “Renuncia ya” en las pantallas, y más adelante releyó la misma carta en español dirigida a Enrique Peña Nieto que dio a conocer en el Foro Sol.

Con puntualidad inglesa, a las 20:00 horas el líder de Pink Floyd puso fin a la espera cuando con una sonrisa dio la bienvenida a la audiencia mientras su bajo se hacía responsable de la apertura con “Speak to Me”.

La lluvia que se había contenido durante todo el día apareció al mismo tiempo que Waters salió al escenario, pero el cambio de temperatura no logró enfriar a los cuerpos comprimidos en una sola masa.

“¡Hola!”, saludó, “regresemos a los anales del tiempo”, dijo, y sonó “Breathe”, mientras los jóvenes integrantes de Pink Floyd posaban inmortalizados en las pantallas.

A espaldas del escenario la Catedral encendió sus luces. Se escuchaba “Set he Controls for the Heart of the Sun” cuando la tormenta disminuyó y las gotas que quedaban eran fácilmente ignoradas con el gorro de la chaqueta, pues a los presentes no les importaba el clima si el pago era la voz de Roger transportándolos a mejores épocas.

“One of These Days”, “Time”, “The Great Gig in the Sky” y “Money” continuaron en el repertorio, mientras que en la pantalla gigante se leía “Si no estás enojado no estás poniendo atención”.

Una pausa al estruendo de su instrumento y Roger compartió una anécdota de hace dos años, cuando a su paso por Nueva York y Washington junto con su banda, se convenció de que la música arrodilla.

“Fue una noche maravillosa donde conocí a un joven muy especial que quería ser doctor, él es mi hermano y es su hermano, así como ustedes son mis hermanos y nuestras hermanas, sobrinos, tías, abuelas, primos, nietos... todos en el mundo somos uno”, dijo para cerrar el mensaje con “You’ll Never Walk Alone”.

En “Pigs”, la pantalla se convirtió en la fábrica de la portada del disco Animals y cuatro chimeneas se encendieron llenando el cielo de humo. Después de la seriedad de su protesta contra Trump y Peña Nieto, Roger se puso más alegre y dio fin a la noche con “Bring the Boys Back Home” y “Comfortably Numb”.