“Vivo plenamente para el rocanrol”: Alex Lora

El cantante, que hoy celebra 47 años de carrera en el Auditorio Nacional estrenando su tercer disco sinfónico, destaca que es un milagro de la virgen de Guadalupe, a quien desde niño le pidió que ...

A 47 años de haber iniciado su historia en el mundo del rocanrol el tiempo parece no haber pasado para Alex Lora, quien, como aquel 12 de octubre de 1968, asegura que sigue teniendo el mismo entusiasmo por ofrecer una tocada, por interactuar con la raza y por ser el portavoz de sus pensamientos.

Por ello aunque el nervio y la felicidad por subir al escenario del Auditorio Nacional para el festejo por la ocasión lo acompañan, el músico se escucha expectante ante la cita que le espera; luego de casi cinco décadas en las que ha superado la represión que tuvo su género musical, ha aprendido a adaptarse a las nuevas tecnologías y ha aceptado los sacrificios que ha implicado su labor en aras de ser un profesional del rocanrol.

¿Estás listo para el gran festejo?

Ya estamos más puestos que un calcetín, vamos a estrenar unas rolas que ni siquiera tienen arreglo sinfónico, vamos a presentar nuestro nuevo disco, el Sinfónico tres, que grabamos hace un tiempo en un concierto que hicimos con la filarmónica 5 de Mayo, que es la que nos va a acompañar en el Auditorio Nacional. Es un disco con dvd y trae muchas cosas, incluso imágenes de la boda, y rolas como "Chavo de onda", "Tierra en llamas" y "Nunca es tarde", esas rolas, más las clásicas, que tenemos que tocar a fuerza, como "Las piedras rodantes", "El niño sin amor" y "Ado".

Al hablar de tu concierto pareciera que eres un novato por el entusiasmo que proyectas, ¿qué te hace mantener esa pasión después de casi cinco décadas?

Siempre me he motivado por el público, es quien te motiva con su energía, con su prendidez. Hace 47 años, no dije: voy a rocanrolear 47 años, voy a grabar 48 discos, me van a dar el Grammy a la excelencia musical, me van a dar discos de oro, de platino y voy a festejar en 2015 47 años de trayectoria en Auditorio Nacional con mi tercer disco sinfónico; simplemente dije: que viva el rocanrol.

Dices que vas a estrenar temas...

Sí, son tres canciones, una es la que le compuse a Donald Trump, que ya es un himno; por eso, aunque no tiene arreglo sinfónico, la vamos a cantar, porque si no sería como ir al futbol y no mentarle la madre al árbitro.

También vamos a estrenar la rola de "Qué bonito es Puebla", que compuse para el 150 aniversario de Puebla; tampoco tiene arreglo, pero viene mucha raza de Puebla y yo soy poblano. Esa la compuse porque el maestro Manzanero y Juan Pablo (Manzanero) me invitaron a participar en el disco conmemorativo del estado.

Y también vamos a estrenar la rola del Chapoagujero, que dice: "¿Quién te hizo ese agujero, fueron los custodios o la autoridad, o los rateros del gobierno?, todos se lavan las manos, pero todos tienen vela en el entierro. Esa rola la inventé cuando fue la boda, después de los mariachis, me subí a cantar y ahí salió y hasta me decían: "Otra, otra', porque querían que la volviera a cantar.

El rock tiene una connotación de denuncia. Tú has sido el interlocutor entre lo que sucede y lo que quiere decir la gente, ¿hasta qué punto has tenido libertad para hacerlo?

Después del festival de Avándaro vino la época de represión fuerte para al rock de 1971 hasta mediados de los 80. Para el festival se pensaba que fueran unas diez mil personas, que además no era una tocada, sino una carrera de coches que se llamó Rock y Ruedas. Pero fue tanta gente que ya no hubo carreras porque había raza acampada durmiendo donde iban a pasar los coches y en el periódico salió: "No hubo carrera de coches, fue de motos". Aunque lo cierto es que ese año, en el 71, fue lo de los halcones y estaba muy fresco lo del 68 en Tlatelolco; entonces, el gobierno tenía miedo porque Valle de Bravo se atascó, llegaron casi 500 mil personas.

Decían: "No vaya a ser que cuando estén reunidos, vayan a decir vamos sobre Palacio Nacional y muera la anarquía". Entonces, todo lo que oliera a rocanrol era catalogado como nefasto para la juventud, porque era música que incitaba a suicidarse, a drogarse y cómo iban a permitir que esa música llegara a los jovencitos. La estación que tocara música del Tri o de Botellita de Jerez perdía su licencia. Cuando fue el festival de Avandaro a Félix Ruano, locutor de La Pantera, lo vetaron para toda su vida. Ya después, a mediados de los 80 dijeron vamos a darles chance y para entonces nosotros ya teníamos más de 15 discos con música original, en los cuales retratábamos el momento político social que se vivió en esos años.

¿Cómo subsististe esos años?

Tocando en los hoyos funky y ahí llevábamos los discos para decirle a la raza: "Ya salió nuestro nuevo disco y trae estas rolas", pero siempre vivíamos en el subterráneo; sin embargo, El Tri mantuvo viva la flama del rocanrol, hasta que ya en los 80 dieron chance de tocar en teatros y salas de conciertos, y así quedaron atrás los estacionamientos y baldíos.

La tecnología ha transformado la vida; el ámbito musical es prueba de ello, ¿cómo vives la nueva industria musical y las redes sociales que ahora te permiten llegar a tus fans sin intermediarios y conocer sus opiniones de manera inmediata?

Nosotros nunca hemos vivido de los discos, los discos son un objeto para que la raza sepa de lo nuevo que estamos haciendo. Cuando hicimos la rola "Ya basta", alusiva a Ayotzinapa, la inventamos en un ensayo, la filmamos y la subimos a la página y a YouTube. Eso fue un jueves y el lunes ya tenía un millón y tantas visitas. Ahorita debe tener más de 2 millones. Se convirtió en un himno de un jueves a un miércoles. Entonces, es buena onda que cualquiera que hace una rola tenga la oportunidad de hacerla llegar a un sinnúmero de oídos, a diferencia de nosotros que tuvimos que sobrevivir en el underground y era difícil hacer llegar nuestra música; pero esa música ha sobrevivido, a pesar de las críticas, envidias, satanización, de la represión, de que no ha tenido mucha difusión y no ha sido muy promovida. Y ha sobrevivido, porque es una música que se ha hecho valer por sí misma, porque lo que dice es lo que la raza siente, opina y piensa, por eso es que la raza ha musicalizado su vida con mis canciones y la ha mantenido en su corazón durante 47 años, y para eso se necesita una poca de gracia, y otra cosita.

Dices "no vivimos de los discos", ¿cómo has mantenido tu estatus?

La música es mi vida, desde chavito le pedí a la virgencita que me diera la gracia de ser rocanrolero, es un milagro que me ha concedido. Por eso siempre digo: todo se lo debo a mi manager, que es mi domadora, quien hace lo más difícil, que es la coordinación de presentaciones, viajes, hoteles, pagos; y a la virgencita de Guadalupe, porque es la que me ha dado la inspiración para inventar las rolas, y la salud para cantárselas a la raza.

Citar al Tri, a la virgen de Guadalupe y el "Ado" es remitirte Alex Lora, incluso la frase que hiciste tan famosa: "Mamá, prende la grabadora que está saliendo El Tri en la televisión"...

Sí, y hasta la fecha lo digo, porque ella (su mamá) sigue grabando todo eso desde el cielo. De hecho, esta tocada va dedicada para nuestras mamás, la de mi domadora y la mía, que se fueron hace tres años, y para todos los que este año se nos han ido, como mis maestros Jorge Massías, Jaime Almeida y Joan Sebastian.

La vida no es fácil, nos da descalabros, pero dicen que son enseñanzas, ¿cuáles han sido los sucesos que más te han "pegado"?

El fallecimiento de los seres queridos, cuando mi chavita tuvo el accidente, cuando se inundó nuestra casa, cuando se suspenden las tocadas, uno quisiera que esas cosas no pasaran, pero cuando falleció mi maestro Cantoral (Roberto) y Johnny Laboriel, yo decía que no hay que estar tristes porque se fueron, sino hay que darle gracias a Dios por el tiempo que nos dejó disfrutarlos. No todo es miel sobre hojuelas.

¿Qué has sacrificado por tu profesión?

Cuando vivía mi mamá tenía que buscar los momentos para estar con ella, para llevarla a comer, al cine, porque siempre tenía que estar en el rocanrol... Gracias a mi suegra, mi domadora se pudo integrar al rocanrol, porque ella cuidaba de mi chavita.

A mí me gusta mucho nadar y no puedo inscribirme a un deportivo, porque por andar en las tocadas, en un mes voy una vez, y luego cuando pasan dos o tres meses y no puedo ir; entonces, digo para qué me hago güey inscribiéndome. Pero así es el rocanrol, cuando tu afición se convierte en tu profesión tienes que dejar muchas cosas, para que esa profesión pueda funcionar y vaya para adelante.

¿Has logrado tus sueños o falta algo?

El sueño siempre fue ser rocanrolero, eso le pedí a la virgen y es un milagro. Mi vida entera es para el rocanrol, vivo plenamente de y para el rocanrol. Sigo sintiendo la misma alegría y la misma prendidez que cuando hice mi tocada por primera vez el 12 de octubre de 1968.