The Kooks no decepcionan

La banda inglesa hizo un recorrido por sus cuatro álbumes ante alrededor de 2,500 espectadores en el Teatro Estudio Cavaret.
La noche empezó con “Around Town”, ante alrededor de 2 mil 500 fans.
La noche empezó con “Around Town”, ante alrededor de 2 mil 500 fans. (Cortesía)

Guadalajara

Faltan veinte minutos para que den las nueve, la hora determinada para que salga la banda inglesa The Kooks y el Cavaret se ve rebosante. El público lo constituyen principalmente parejas de enamorados que bailan al compás de las canciones que constituyen la banda sonora de la espera. A cada movimiento en el escenario le corresponde gritos de las fans más jóvenes. No han traído un telonero y el foro es una incubadora de expectación.

Iluminados por luces rojas y los celulares del público, Luke Pritchard, Hugh Harris, Peter Denton y Alexis Nuñez empezaron la noche con “Around Town”, el segundo sencillo del álbum que vinieron a promocionar, Listen. Esta canción incitó a los asistentes desde el principio a colaborar con la banda, ayudando con los coros o brindando el staccato de sus palmas. Después de sus sonidos más recientes, nos transportaron al 2006 con “Ooh La”, sílabas que salieron naturales de todas las gargantas para resonar en el Cavaret. A continuación vino una tríada del nuevo disco, “Bad Habit”, “Down” y “lt was London”, las cuales le permitieron a Pritchard bailar al ritmo de los nuevos sonidos que la banda implementó en este álbum: un poco de R&B, un poco de jazz. A cada movimiento, le correspondía de reacción gritos de aprobación del público. El vocalista y guitarrista de The Kooks se sabe un líder y conoce bien a su público, sabe que a donde mire habrá una cámara apuntándolo y cada movimiento suyo parece una pose. Para hacer más complaciente el setlist, incluyeron canciones de sus discos pasados, como “She moves in her own way”, que actuaron esas chicas del público que se creen demasiado guapas y se escurren hacia adelante sin que les importe empujar a los demás, o “Eddie’s Gun”, tema que fue su sencillo debut y que recuerda tanto al punk inglés de bandas como The Clash o The Libertines, y que sin duda es más poderoso en vivo, no tanto por la afinación o las notas perfectas, sino por el sentimiento mismo del género que se interesa más en que la gente grite, baile, se divierta. Y eso hicieron.

De los momentos más especiales de la noche, sin duda, fue cuando Pritchard se quedó solo en el escenario para tocar en acústico “Dreams” y “Sea side”, o cuando sacaron el teclado para la primera canción del encore, “See Me Now”, tema íntimo por su vulnerabilidad. En cuanto a la energía de los asistentes, se sintió más fuerte a medida que se acercaba el final. Como con “Always where I need to be”, que pareció ser la indicación sonora para iniciar la lluvia de cerveza; o “Forgive & Forget”, que obtuvo sentimientos encontrados de sus fans cuando recién salió, pero que en el Cavaret no dejó a nadie inmóvil, al menos algún zapateo o asentimiento rítmico consiguió de todos los presentes. “Junk of the Heart (Happy)”, acompañada de luces naranjas y amarillas, puso a todos de buen humor con su melodía y armonías que recuerdan a canciones clásicas de los sesenta. 

La banda supo interactuar con los fans, no sólo al pedirles complementar sus coros, sino también en el momento en el que el frontman pidió a todos que sacaran su celular y le tomaran una foto. O cuando se acercaba al borde del escenario para que alguna afortunada de la primera fila tuviera la captura perfecta. Se nota que aún son una banda joven, que tiene mucha energía en sus conciertos y que sabe lo que el público espera de ella. El audio pudo haber sido más claro, o la dicción más correcta, pero los músicos crearon imágenes formidables. En cuanto a la selección de canciones, intentaron dar un recorrido por sus cuatro álbumes y casi no dejaron canciones pendientes, aunque con una duración de sólo una hora y veinte minutos, podrían haber agregado un par más. Pero la canción esperada por todos “Naive”, que no habría sido perdonada en el caso de faltar, cerró la velada y dejó a todos satisfechos. Así el concierto acabó con la repetición extendida de su última línea: just don’t let me down, just don’t let me down… Y ellos no nos decepcionaron.