Tchaikovsky, sexualidad y controversia

[MUSICÓPATA]
Las obras de Pyotr Ilyich Tchaikovsky se mantienen entre las más reconocidas, vigentes y admiradas por el público mundial.
Las obras de Pyotr Ilyich Tchaikovsky se mantienen entre las más reconocidas, vigentes y admiradas por el público mundial. (Especial)

Ciudad de México

Con motivo del aniversario 175 de su nacimiento, por el mundo se estará recordando al compositor Pyotr Ilyich Tchaikovsky, cuyas obras se mantienen entre las más reconocidas, vigentes y admiradas por el público mundial. Pero, además de sus espectaculares creaciones, este genial creador ha quedado en la historia musical como una de las figuras más controversiales de la era romántica.

Durante su vida, Tchaikovsky fue agredido por sus compatriotas rusos al considerar que su estilo no era lo suficientemente nacionalista en una época cuando esa corriente era dominante. Después, durante gran parte de la era moderna, diversos críticos lo acusaron de vulgaridad y sentimentalismo. Fue calificado de neurótico, morboso e histérico, adjetivos que reflejaban el hecho de que Tchaikovsky fue el primero de los grandes compositores de quien se supo era homosexual. Por ello, se daba por hecho que el emocionalismo extremo de sus obras era una clara manifestación de su sexualidad. Hasta tiempos recientes se seguía especulado que la homosexualidad era un elemento esencial en su música.

Esas suposiciones llevaban a creer que las obras de Tchaikovsky no podían ser totalmente comprendidas sin hacer referencia a su preferencia sexual, y que, por lo tanto, no tenían el valor suficiente para sostenerse por sí mismas.

La realidad ha demostrado que las controversias sobre la sexualidad del compositor no han tenido efecto sobre la enorme popularidad de su música. Hoy, todas las orquestas interpretan sus sinfonías y conciertos, sus ballets figuran en los repertorios de las compañías de danza más importantes del mundo y el número de grabaciones de sus obras supera al de todos los demás compositores románticos.

Además, la riqueza melódica y emocional contenida en las creaciones de Tchaikovsky ha ejercido fuerte influencia en la inspiración de compositores de música popular a lo largo de las décadas. Muchos de sus temas han sido detonadores en la creación de canciones y melodías interpretadas por ídolos de nuestra era. Sobran ejemplos. Ahí están temas como "Our Love" —primera grabación hecha por Frank Sinatra— basado en la obertura del ballet Romeo y Julieta; o la conocida canción de Armando Manzanero "Somos novios", basada en el "Vals 20" del ballet El lago de los cisnes.

La presencia de Tchaikovsky en la cultura musical contemporánea es enorme. La lista de sus obras incluye éxitos orquestales como la Obertura 1812, la Sinfonía No. 6 "Patética", el Concierto No. 1 para piano y orquesta, la Marcha eslava, el Capriccio italiano; la ópera Eugenio Oneguin y ballets tan notables como El cascanueces y La bella durmiente.

En nuestro tiempo, el asunto de la sexualidad del genial ruso nos tiene muy sin cuidado. Con nueva visión se puede disfrutar su grandiosa aportación a la música sin prejuicios ni suposiciones. Y los 175 años de su nacimiento son un motivo perfecto para desempolvar los discos o descargar digitalmente la magia del temperamento romántico más espléndido: la música de Tchaikovsky.