“Hay que hacer las cosas con pasión”: Sr. González

Entre los discos de Rafael González está "El Sr. González y los cuates de la chamba", "La vida es viaje", "Rompecabezas" y "Superviviente de mí".
Sr. González
Sr. González (Arturo Bermúdez)

Ciudad de México

Hace cinco años el Sr. González recibió un trasplante de médula ósea. Gracias a la operación se repuso del cáncer. Hoy el músico —integrante también de La HH Botellita de Jerez— es médicamente un superviviente. De esta experiencia se desprende su séptimo disco, Superviviente de mí.


¿El cáncer enseña algo?

Sí, de entrada que no tenemos nada comprado y que hay que vivir la vida día a día. Antes le daba importancia a cuestiones que no son trascendentes, hoy sé que las relaciones humanas son lo más importante. En lo personal, la cuestión material nunca me ha importado demasiado y ahora menos, como músico he tocado muchas veces gratis. Soy un romántico.


¿Pero por ser romántico no se da muchos topes?

Sí, uno tiene que aprender a no caer en las redes de quien se quiere aprovechar, pero soy un ferviente creyente de que lo importante sucede cuando uno hace las cosas con pasión.


¿En algún momento vio la luz a final del túnel?

Sí, dos veces. Cuando me hicieron el trasplante de médula fue un momento muy difícil, pero el momento más pinche fue cuando me dio una neumonía cuando parecía que todo estaba bien.


¿Qué lo hace renegar?

Hacer cosas por obligación o sobre pedido. Algunas veces he hecho un jingle por mera necesidad. Durante un tiempo fui junto con Santiago Ojeda, la voz de los pollos de Knorr Suiza. Por ese tipo de cosas ganaba un chingo de lana.


El trabajo más raro que tuvo fue…

Una vez me contrataron para enseñarle a tocar las percusiones a un modelo cubano para un comercial; otra vez, para un video de Thalía, me rentaron un conjunto de congas.


¿Es fetichista de algo?

Quiero mucho a mis instrumentos, pero no les doy un valor especial.


¿Por qué las congas?

Cuando era chavo escuché un disco de Elton John, de mi papá, el Captain Fantastic and the Brown Dirt Cowboy, me clavé en las percusiones de Ray Cooper. A partir de ahí me propuse ser como él.


¿A su papá le gusta su música?

Ahorita sí, al principio no. No le gustaba que fuera músico, quizá hasta que me enfermé se ablandó en ese aspecto. Hablar de que yo era músico era un tabú, aunque después me enteraba de que me presumía delante de sus amigos.


¿De no ser músico dónde andaría?

Estudié arquitectura, así que probablemente haría edificios chafas.


¿Quién le empezó a decir Sr. González?

Yo solito. Antes de entrar a Botellita quise sacar algo como solista y se me hacía graciosa la idea de llamarme así. Mi nombre es común y crearme un nombre artístico me parecía ajeno. Admiro mucho a Jaime López que con su nombre se anima a ser quien es; yo, en cambio, quería algo que sonara diferente.


¿Por qué reincidir con Botellita de Jerez?

Se dieron las circunstancias. Sergio se volvió a pelear con Paco y Armando, y ellos nos volvieron a invitar a Santiago Ojeda y a mí. Aceptamos pero siempre y cuando hagamos cosas nuevas. Ahora hay cuatro temas en la red de lo que será un próximo disco.


Pero se pelearon feo con Sergio Arau porque ahora tuvieron que cambiar el nombre.

Lo de cambiar el nombre lo hicimos para que la gente tuviera claro que somos dos formaciones diferentes. La realidad es que nosotros somos Botellita de Jerez. Sergio unilateralmente mató al grupo en un arranque, pero él solo no es la banda. La esencia de Botellita son Armando y Paco.




Rafael González nació en la Ciudad de México en 1962. Realizó estudios de arquitectura pero los abandonó para dedicarse a la música. Entre sus discos destacan: El Sr. González y los cuates de la chamba, La vida es viaje, Rompecabezas y Superviviente de mí. Es además percusionista de La HH. Botellita de Jerez.