Sophia Loren

El Santo Oficio.
Sophia Loren.
Sophia Loren. (Museo Soumaya)

Ciudad de México

En su minúscula celda, el cartujo recuerda, sueña, se deja envolver por la suave corriente de la nostalgia. Un día, sin pensarlo, vio a Marcello Mastroianni en la premier de Ojos negros, la hermosa película de Nikita Mijalkov. Era uno de sus ídolos, el inolvidable protagonista de La dolce vita de Federico Fellini, uno de sus amigos más cercanos.

El nombre de Mastroianni da vueltas en la cabeza del humilde monje después de haberse deslumbrado con la presencia de Sophia Loren en el Museo Soumaya, donde el jueves se inauguró la muestra Ayer, hoy y mañana, título tomado de una de las películas más célebres de la Loren y Marcello, dirigida por Vittorio de Sica. En esta cinta tiene lugar el célebre streaptease muchos años después replicado por Robert Altman en Prét-a Porter.

Ayer, hoy y mañana se llama también el libro de memorias recientemente publicado por la diva italiana, donde cuenta, entre otras cosas, el acoso de Marlon Brando durante la filmación de La condesa de Hong Kong, la última película de Charles Chaplin. De acuerdo con una nota de Notimex, cuando Brando trató de sobrepasarse con ella, lo paró en seco y le dijo: “Ni se te ocurra. No tienes idea de cómo puedo reaccionar, debes tenerme miedo”.

En el Soumaya, lleno de reporteros ajenos a la historia de la Loren, a su niñez en un país devastado por la guerra, a la lealtad hacia Carlo Ponti, su único marido y padre de sus hijos Carlos y Edoardo, a su relación con algunos de los más grandes cineastas del siglo XX, el trapense la mira con embeleso. Luce radiante a los 80 años.

Nació el 20 de septiembre de 1934 en Roma, pero su infancia y adolescencia transcurrieron en Pozzuoli, un puerto de la provincia de Nápoles. Su madre era maestra de piano y fue abandonada por su marido con dos hijas, Sofía y Anna María.

En la adolescencia, Sophia comenzó a destacar por su físico impresionante. Impulsada por su madre, participó en concursos de belleza y se inició en las fotonovelas, sumamente populares en la época, para después dar sus primeros pasos en el cine con los nombres de Sofía Villani y Sofía Lazzaro.

Tenía 17 años cuando conoció a Ponti, de 39. Él contribuyó a catapultar su carrera, pero quien resultó esencial fue Vittorio de Sica, con quien comenzó su relación profesional en 1954 con un capítulo de la divertida El oro de Nápoles, un irónico retrato de la sociedad italiana de la posguerra.

De Sica la dirigió en Dos mujeres, en 1962. Fue su consagración como actriz y la llevaría a ganar su primer Oscar —el segundo lo obtuvo en 1991 como un reconocimiento a su trayectoria. Basada en la novela La campesina, de Alberto Moravia, la película es intensa, conmovedora, por momento divertida; es, sobre todo, una lección de amor maternal en tiempos violentos.

En el Soumaya, el amanuense mira por entre decenas de cámaras a Sophia y rememora sus escenas con Marcello, quien el 28 de septiembre cumpliría 90 años.

Queridos cinco lectores, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.