Renoir versus Renoir

Función Dominical.
Crítica de cine
Crítica de cine (Sky Arts)

Ciudad de México

Capturar el movimiento es una obsesión del arte occidental así que, tarde o temprano, teníamos que encontrarnos con el cine. Renoir, la película, ha sido adjetivada como “aburrida” o “superficial”. Sospecho que quienes esto ven no han entendido el deseo del director por atrapar el movimiento, la vida que se va.

Claro, es difícil entender aquello si uno no sabe que la familia Renoir tuvo varios artistas. Por lo pronto basta saber que el protagonista es Jean. Hijo del pintor, Jean se volvería paradigma en la industria hollywoodense por su técnica de escritura de guión. Ahora, si esto que aquí escribo lo explicaran en la película, Renoir sería un biopic infumable digno de televisión.

Centrar nuestra atención en Jean (el hijo) o incluso en Cocó (el nieto) hace que la película adquiera significados que de otra forma permanecerían ocultos. La luz por ejemplo. Hay escritores de cine que publican que la imagen “es como un homenaje a Pierre-Auguste Renoir”. ¿No han visto una sola de sus pinturas? Porque aquí la foto está llena de contrastes y debe más al cine de Hong Kong que al impresionismo francés. Así debe ser porque Ping Bing (quien fuera fotógrafo de Won Kar Wai) narra la historia desde los ojos de Cocó, ese adolescente atormentado que habrá de volverse cinefotógrafo de su tío Jean Renoir.

La importancia de Renoir el cineasta, radica en que su método de trabajar el cine en tres actos se ha convertido en estándar. Tanto que hay quien cree que las cosas así son y no saben que alguien las inventó. Shakespeare, por ejemplo, escribía cinco actos y no tres.

En fin, que mi propuesta es esta: Renoir se llama así no en referencia al apellido de un pintor sino al apellido de tres artistas de diferentes generaciones que tuvieron la desdicha de convivir un tiempo en torno a cierta belleza fatal que, de diversas formas, los confrontará con el significado del arte. Visto así, el filme adquiere nuevas formas de ser apreciado: las incesantes referencias a la muerte que el niño encuentra en la amable naturaleza de la casa de su abuelo hablan más del Renoir fotógrafo que del Renoir pintor.

Esto no significa que el famoso (e imitado) impresionista no sea importante. Pierre-Auguste es una fuerza natural, pero moribundo, no tiene tiempo para coquetear con su modelo. Él la ama en un sentido superior y prefiere darle vida no con besos como el hijo Jean, no con la coquetería hostil del nieto Cocó. Pierre-Auguste ama a su modelo dándole vida en un lienzo: con pincel.

Una de las escenas más hermosas en la película es esta: el pintor trabaja con sus modelos en la fuente (otro tema importante) cuando un golpe de viento arranca los sombreros y echa a volar las enaguas. La escena me recordó una de las fotos más potentes de Lola Álvarez Bravo, quien estaba, creo, más cerca de Cocó que de Pierre-Auguste. En fin que Renoir es una bellísima película que habla de tres hombres que comparten el mismo apellido, pero miran al mundo desde muy distintas formas de amar.


Renoir. Dirección: Gilles Bourdos. Guión: G. Bourdos, Jérôme Tonnerre y Michel Spinosa sobre un trabajo de Jacques Renoir. Música: Alexandre Desplat. Fotografía: Mark Ping Bin Lee. Con Christa Theret, Vincent Rottiers Thomas Doret y Michel Bouquet. Francia, 2012.


@fernandovzamora