“Mi vida es muy aburrida para la prensa”: Reese Witherspoon

Además de encarnar al personaje central en Alma salvaje, la inconfundible rubia hizo también su debut como productora de la cinta, donde retrata a una joven mujer en busca de sí misma que recorrió ...
Laura Jean Witherspoon
Laura Jean Witherspoon (Twentieth Century Fox)

Ciudad de México

Rubia y esbelta, irradia carisma. Laura Jean Witherspoon (Nashville, 1976) también es alguien muy consciente de qué representa para mucha gente y lo que desea de la vida. Tras una ausencia de casi dos años de las pantallas cinematográficas, regresa como protagonista de Alma salvaje.

Esta cinta dramática basada en la historia real de Cheryl Strayed, retrata a una mujer en crisis que a manera de catarsis decidió recorrer mil 800 kilómetros a lo largo del famoso camino Pacific Crest Trail (una ruta de senderismo de larga distancia que se extiende a todo lo largo de la costa oeste, desde la frontera de Estados Unidos con México hasta el límite del estado de Washington con Canadá).

En la cinta, Reese interpreta a Cheryl, y le da un giro a su carrera al encarnar a una mujer ordinaria que se involucra en una situación extraordinaria y aprende algo de ella.


Las cintas románticas, comedias o dramas, parecen del género cinematográfico que más te ofrecen, ¿por qué hacer este cambio tan drástico?

Yo creo que como actriz tienes que adaptarte a lo que te ofrezcan. Por ejemplo, no es un secreto que me gustaría hacer películas de acción o un buen thriller, pero a la mesa de mi agente suelen llegan comedias (se ríe) y en este caso se presentó una historia diferente. La verdad es que me gusta hacer comedias románticas, pero también he hecho muchas otras películas que nada tienen qué ver con el género, y ésta, en particular, me gustó por su temática. Tanto, que decidí producirla yo misma.


¿Cómo desarrollaste el proyecto?

Leí el libro de Cheryl, porque me lo recomendó una amiga. Había pasado por completo fuera de mi radar hasta que me dijeron: “¡Tienes que leer esto!”, y eso hice. Leí el libro prácticamente en dos días. Lo devoré. De inmediato quise conocer a Cheryl, y concerté una cita con ella. Cuando llegó le dije “no te conozco de nada, pero tengo muchas ganas de darte un abrazo”… ¡Por suerte no se espantó! (risas). Hablamos durante horas de su experiencia, de lo que había vivido, de la historia del libro y de lo que había detrás de él, y decidimos que sería una película muy emocionante. Cheryl confió en mí para hacerlo y todo sucedió muy rápido; buscamos un director y el mejor fue Jean-Marc (Vallée)… él acababa de terminar de filmar Dallas Buyers Club y pensé que tenía una gran sensibilidad y un enorme sentido estético. El guión se lo encomendamos a Nick Hornby, que es un gran, gran escritor y su adaptación fue maravillosa: supo capturar exactamente lo que Cheryl anhelaba contar, lo que vivió, lo que la movió para escribir y se convirtió entonces en una historia. Fue una gran responsabilidad, porque es la primera película que produzco para actuar yo, y no quería que eso fuera a ser un impedimento para que la película pudiera brillar por sí sola. El rodaje fue totalmente en locación y yo no pensé que fuera a requerir tanto de mí… Cheryl es una mujer real y es un personaje bastante complejo. Hablar con ella me ayudó a entender mejor lo que le ocurría por dentro.


¿Fue muy demandante hacer todo lo que ella hizo? ¿Te exigió mucho, físicamente hablando?

Pues aprendí a respetar aún más a los que practican el senderismo, que es algo que siempre había considerado fascinante, pero que jamás pensé practicar. Lo cierto es que esta es la película más difícil que he hecho en mi vida, no te miento. La más agotadora. No me fui de excursión por miles de kilómetros, por supuesto, pero me exigió un tipo diferente de rigor físico. Había escenas que tenía que repetir, porque ya iba yo corriendo por un cerro, cargada con una mochila de 15 kilos y Jean-Marc me decía: “Espera, es que la mochila no se ve lo suficientemente pesada”. Entonces ponían más peso en la mochila y luego repetíamos hasta nueve o 10 veces. Literalmente, no paramos de rodar en esos remotos lugares, esos paisajes tan hermosos, porque había que aprovechar toda la luz posible, hacer de la naturaleza un personaje. Entonces no parábamos a comer, nos alimentábamos de bocadillos y agua. No había dónde ir al baño (risas), era una locura, pero era tan maravilloso… ¡fue una inmersión completa! Y nunca me he sentido más cerca de una tripulación. Todos nos ayudábamos a todos, todos cargábamos equipo… fue algo totalmente distinto a una película de Hollywood y fui muy feliz haciéndola.


¿Qué es lo que más satisfacción te deja de este filme?

Que Jean-Marc hizo un gran trabajo para recrear la experiencia de Cheryl y nos hizo partícipes a todos los miembros del equipo. En realidad, como está hecha, y fotografiada, es una película muy hermosa. Algunas de las escenas mejor realizadas son las que no tienen momentos verbales o diálogos, momentos en los que mi personaje se fija en el horizonte, o se da cuenta de que le duelen los pies, cuando es tan pequeña comparada con la naturaleza: eso te cuenta mucho sobre la historia sin necesidad de decir una palabra.


Llevas casi 25 años actuando profesionalmente. ¿Cómo te sientes al respecto?

¿Ya tan pronto? ¡No lo había pensado! Creo que ahora soy más selectiva con mi trabajo, trato de pasar más tiempo con mis hijos, soy madre de tres, una adolescente, un pre-adolescente y un bebé de dos años. Eso no te da mucho tiempo para irte a filmar. Desde que soy madre siento una responsabilidad con ellos. Es algo natural que llega con la maternidad. En el momento en el que Ava, mi hija mayor, salió de mi cuerpo, supe que esa personita iba a verme con otros ojos y que sería todo mi mundo.


¿Dirías que el éxito ha venido a complicarte la vida?

Tanto como eso no, pero no facilita las cosas en el ámbito privado. Yo creo que ser famosa es difícil, como te decía. Me consuela pensar que yo no intereso demasiado, mi vida es muy aburrida para la prensa y me dejan en paz. Soy una mujer familiar que me dedico por entero a mis dos hijos. Tardé mucho tiempo en equilibrar la balanza. Al principio, me sentía muy culpable al no poder estar siempre al lado de mis hijos. No les daba el desayuno y, cuando llegaba a casa de rodar, ya estaban dormidos. Era terrible y yo era muy joven y me sentía culpable. Eso es verdad.


¿Has conseguido eliminar esa sensación?

Ahora ya lo llevo mucho mejor. Los niños han crecido, se llevan muy bien entre ellos y el más pequeño llegó en un punto en el que podía detenerme para estar con ellos. De todas formas, intento no estar mucho tiempo alejada de ellos. He llegado a rechazar algunas películas que me obligaban a estar fuera de casa más tiempo del deseado. Y te diré que no me arrepiento.


Muchas actrices jóvenes te toman como ejemplo a seguir. ¿Qué opinas al respecto?

Me sorprende cuando sucede y me obliga a tener un nivel de exigencia mayor. Yo tuve grandes maestras e inspiraciones y modelos a seguir, como Diane Keaton, Meryl Streep. Las grandes actrices de su generación. Yo no sé si sea un ejemplo a seguir. Todavía siento que tengo mucho que aprender como para que sea un espejo para los demás. Espero tener más años para tener más respuestas y hacer más películas que aporten algo, justo como ésta.