El arte de la buena venganza

Función Dominical.
John Wick.
John Wick. (Especial)

Ciudad de México

Caminaba yo por los pasillos de un multicinema cuando la persona que iba conmigo suspiró. Vi que se había detenido frente al afiche en que anunciaban el inminente retorno de Keanou Reeves. Ante semejante entusiasmo pregunté qué sucedía. Mi acompañante respondió: “No existe actor más hermoso que Keanou Reeves.” Puede que sea cierto, puede que no. Lo único real es que “la película del retorno” se llama (en inglés) John Wick (claramente un juego de palabras que advierte, un poco, que lo que vamos a ver no es del todo realista). Aquí en México la rebautizaron como Otro día para matar. Hicieron bien, sin duda. Si la hubieran traducido como Juan Mechas o Juan El Malvado hubiesen acelerado incluso entre los amantes de Keanou Reeves el salto directo al DVD pues a decir verdad el regreso del actor no ha tenido la respuesta que esperaban fanáticos y productores. En fin que aunque Otro día para matar no es mala película, ciertamente enoja un poco que México siga siendo el traspatio en que las obras vienen a parar cuando se trata de “recuperar al menos un poco de la inversión.”

Independientemente de la beldad (discutible) de Reeves el actor sigue brillando aunque no están del todo equivocados quienes dicen que parece encasillado en Neo de Matrix.

Los ecos de Matrix aumentan, para colmo, cuando uno percibe que Otro día para matar a menudo suple narrativa con edición. Miles de cortes directos abarrotan la mente del espectador para ofrecerle una discontinuidad de ensueño. Hay gente a quien le gusta y gente a quien no. Lo cierto es que la crítica en Estados Unidos y Europa se ha dividido en torno al tema de la edición: ¿es obra de un genio o la de un loco? Yo en torno a semejantes clasificaciones me inclino por la genialidad. Junto a Reeves en pose Neo la edición es uno de los elementos más llamativos de una película que tiene un poco de Cine del Oeste con sus piscas de Cine  Noir.

El Cine del Oeste viene a cuento porque, ante todo, esto es cine de venganza. En el fondo, Otro día para matar sigue usando la gustada plantilla que llegó a su clímax en El Conde de Montecristo de Dumas: un hombre lleva obsesivamente la lista de aquellos de quienes quiere vengarse. Y en el fondo poco importa el lugar geográfico de la venganza aunque sin duda es cierto que el clásico Cine del Oeste utilizó este esquema en forma industrial.

En cuanto al Film Noir o cine negro, los ecos resuenan en el diseño de producción. No es raro; este look es ya referencia casi obligada en quien apuesta por la imagen: el cine como arte visual.

Kill Bill de Tarantino y Old Boy, de  Chan-wook Park (reinterpretada por Spike Lee) son películas mucho más complejas, entretenidas y, en suma, mejor logradas que Otro día para matar, pero hay que decir en descargo de esta última, que entretiene y asombra con base en una historia vieja como el humano. ¿Quién ha dicho que la venganza es mala? Puede que lo sea en la vida real, pero en el cine no hay duda que consigue películas recomendables para una función dominical.

 

Otro día para matar (John Wick). Dirección: David Leitch y Chad Stahelski. Guión: Derek Kolstad. Fotografía: Jonathan Sela. Música: Tyler Bates y Joel J. Richard. Con Keanu Reeves, Michael Nyqvist y Alfie Allen. Estados Unidos, 2014.

@fernandovzamora