Amo los papeles que desafían y perturban: Nicole Kidman

No confíes en nadie es la nueva cinta de la célebre australiana, un thriller dirigido por Rowan Joffé y producido por Ridley Scott, donde interpreta un personaje complejo con amnesia psicogénica.
Para Nicole Kidman el camino no fue fácil, pero ha logrado reconocimiento con su participación en filmes como Las Horas.
Para Nicole Kidman el camino no fue fácil, pero ha logrado reconocimiento con su participación en filmes como Las Horas. (AFP)

A lo largo de su carrera en la industria del cine, Nicole Kidman (Honolulu, 1967) ha demostrado ser una de las actrices más osadas del medio, pues pasó de ser la esposa de un ídolo de las masas (Tom Cruise) a convertirse en figura por mérito propio. El camino no fue fácil, pero ha logrado reconocimiento con su participación en filmes como Las Horas, Ojos bien cerrados, Dogville, Todo por un sueño, Reencarnación o Fur; ha trabajado con grandes directores como Kubrick, Jane Campion y Lars Von Trier y eso parece haberle dado más satisfacción que el tener (o no) éxito en taquilla.

Por otra parte, parece haber conquistado su lucha por la intimidad y los últimos años los ha pasado tranquilamente, al lado de su segundo marido, el cantante country Keith Urban, y las hijas de ambos Sunday Rose y Faith Margaret, en sus hogares en Nashville, Tennessee, y Sydney, Australia. Su más reciente filme es No confíes en nadie, un thriller psicológico basado en la exitosa novela de S. J. Watson, en el que interpreta a Christine Lucas, una escritora de 47 años que, a raíz de un accidente sufrido años atrás, es incapaz de recordar el pasado y de retener los recuerdos más recientes. La cinta, en la que comparte créditos con Colin Firth y Mark Strong, se estrena en México y América Latina el 6 de marzo.

¿Por qué elegiste hacer un thriller como este? No son frecuentes en tu carrera...

Es verdad. Supongo que es porque hay pocas buenas películas de suspenso, y te diré algo, ése es mi género favorito, soy gran fan de Hitchcock, de Claude Chabrol, todas esas películas clásicas... Pero no siempre hay buenos guiones con esa temática, y de verdad me gustan mucho, algunas de las que he hecho en el género son de mis favoritas personales, como Los Otros.

¿Sientes que Christine es uno de los personajes más difíciles que has encarnado?

En realidad es difícil saber si vas a lograr encontrar un papel realmente complejo o interesante de nuevo. A veces sientes que ya no va a llegar. Encontrar un personaje así, solo me ha pasado pocas veces, con Las Horas y Reencarnación o Dogville... papeles que te llevan a un sitio que sientes que es donde debes estar. Es frustrante para un actor saber que tienes mucho que dar y que no tienes la oportunidad, o simplemente que el papel no es lo complejo que debe ser. O porque no llega, porque el material no es el adecuado. Es muy difícil encontrar el personaje que realmente te haga sentir desafiado.

¿Cómo fue que encontraste este?

¡Buscando por todos lados! (risas). Encontrar esta historia no fue nada fácil, y que Ridley Scott produjera fue una garantía. Primero leí el guión y después la novela, el guión lo escribió Rowan Joffé, que también es el director, y creo que hizo un gran trabajo porque pese a ser muy complejo en su trama, el argumento es fácil de seguir. Tiene una tensión y un ritmo muy particulares que te atrapan. ¿Te acuerdas de Memento? Pues es una historia con una temática similar, pero a la vez muy diferente. Christine es fascinante en los niveles que maneja la historia. No pude resistirme a interpretarla, su conflicto me atrapó por completo.

¿Cómo podrías describirla para el espectador?

Ella, a consecuencia de un accidente ocurrido 10 años atrás, padece amnésica psicogénica, una patología real, que hace que uno olvide la historia de su vida dentro de un periodo de tiempo, lo que le ocurre a ella es que todas las noches, al dormirse, olvida todo lo que ha sucedido durante el día; entonces se levanta al día siguiente sin saber quién es, dónde está o qué ha hecho. Christine puede hablar, conversar y manejarse, pero no sabe nada del último periodo de su vida. No sabe con quién está casada, dónde vive... nada. Eso la hace vulnerable a la maldad que oculta la trama; no puede confiar en nadie, porque no tiene modo de saber quién le dice la verdad y quién no. Es algo muy clásico, pero Rowan lo maneja de un modo muy dinámico y no es solo una historia de una mujer en peligro... es algo mucho más complicado que creo que al público le dará varias sorpresas.

Aquí trabajas de nuevo con Colin Firth, después de haber hecho Un pasado imborrable...

Yo podría trabajar con Colin cualquier día del año. Es un compañero maravilloso, un gran actor, muy tranquilo y sutil. Cuando estás en una escena con él, escucha y responde, siempre tiene consideración por el trabajo en equipo. Disfruté mucho cuando rodamos en Sudáfrica la película que mencionabas, y al terminar, le dije "sería maravilloso volver a trabajar juntos. Lo pediré de regalo de Navidad", y nos reímos mucho. Luego, cuando entramos en producción de esta película, el rol de Ben, el marido de Christine, no estaba aún asignado a nadie formalmente; yo dije que me gustó mucho trabajar con Colin y fue todo. Unos días después me mandó un mensaje "Feliz navidad", aunque estábamos en enero. Luego me di cuenta de a qué se refería y me puse feliz. Trabajar con él es una delicia y lo volveré a hacer siempre que se pueda.

Antes hablabas de la dificultad de encontrar retos... ¿Cómo seleccionas tus papeles?

Hace más de 30 años que empecé a trabajar, en Australia. Era una chica demasiado alta para mi edad y me sentía desgarbada. Como era muy blanca y de piel delicada, no me dejaban hacer surf ni otras actividades en exteriores, así que mi mamá me metió a clases de arte dramático y danza. Eso me cambió la vida, porque encontré lo que quería hacer; ya desde entonces supe que lo que más me gustaba era perderme en un personaje. Han sido muchos años de trabajo y de aprendizaje, cada película es una experiencia, así que aprendí también hace algunos años a ser selectiva con mis próximos trabajos, cuando termino uno, siguiendo mi instinto y deseos de experimentar. Verás, para crecer realmente en este oficio, debes moverte en territorios en los que no te sientas cómoda, en los que, de cuando en cuando, encuentres cosas que te perturben. Amo los papeles que desafían y perturban. Ese fue el caso aquí, y lo ha sido en otras películas, pero tampoco indica que me cierre a otras posibilidades o intereses, como hacer comedia, o quizá volver a un musical... cando hice Nine y Moulin Rouge, ambas las disfruté mucho. Soy una actriz, puedo hacer cualquier personaje.

Además de actriz, eres mamá de tiempo completo. No puede ser fácil.

No lo es, desde luego, pero tengo el apoyo de mi marido al ciento por ciento y una familia que nos ayuda y nos ha formado una red de amor. Cuando Keith no está en gira, compone en casa y trabaja en Nashville, que es donde vivimos hace ya muchos años. Así yo puedo filmar y tratar de estar cerca siempre. Por otro lado, cuando él está en gira, las niñas y yo lo acompañamos siempre que podemos y cuando ninguno de los dos tiene que alejarse de casa para trabajar, estamos juntos. Comemos, paseamos, vemos películas de Disney en la televisión — a las niñas les encantan La bella durmiente y La sirenita— o les leo libros. Pasamos mucho tiempo en Australia y mi madre disfruta enormemente su rol de abuela. Lo bueno de estar casada con un músico es que siempre hay música en casa. Es algo muy alegre. Keith toca cualquier instrumento y está enseñando a nuestras hijas. A las siete de la mañana ya está tocando. Algunos días desayunamos alrededor de un piano. La música es algo muy importante en nuestras vidas. Nos hace sentir unidos.

Hace algunos meses declaraste en una entrevista que no descartas tener otro bebé...

Así es. No ha sido fácil tener una familia, pero realmente, nada de lo que uno ama hacer es realmente fácil, ¿no lo crees? Tengo 47 años y me gustaría tener otro bebé, ¿por qué no? Amo mucho a mis cuatro hijos (los dos mayores los adoptó casada con Tom Cruise y hoy son mayores de edad). Bueno, mi abuela lo logró con 49 años, así que aún tengo tiempo (risas).

¿Has llegado a valorar más la familia que el estrellato?

Pues claro. Naturalmente. Yo siempre quise tener una familia, además de mi carrera. Llega un punto en el que hay solo una cierta cantidad de cosas que se pueden hacer una vez que hay niños y una familia en tu vida, y tienes que tomar decisiones. Alguna vez le pedí consejo a Meryl Streep, que lo había conseguido, el equilibrio entre ambas cosas y me dijo algo muy cierto, no siempre puedes tenerlo todo, y hay prioridades. Algunos dicen que el arte se ve afectado cuando se tiene una familia, pero yo prefiero mil veces tenerla, es mi familia que amo.