“Quizá fluye mejor componer desde el dolor”

Entrevista con Natalia Lafourcade.
Natalia Lafourcade
Natalia Lafourcade (Sony Music)

Ciudad de México

Detrás de la menuda figura de Natalia Lafourcade se esconde una caja de Pandora. Hija de un catedrático de la carrera de Bellas Artes, y de una pedagoga y pianista, la compositora no solo toca más de una decena instrumentos —aunque a la hora de componer, dice, parte de la guitarra y el piano—, además diseña ropa, es productora y de vez en cuando actúa. Recientemente grabó Hasta la raíz, su séptimo disco en estudio.

 

¿Por qué los músicos dicen que un disco es como un parto?

Para mí sí lo es, porque el disco deja de ser mío y se convierte en algo colectivo, de la gente. Uno se pone a su disposición para lo que sea necesario.

 

¿Un parto con dolor o sin dolor?

Cada vez es menos doloroso el proceso de desapegarme del disco. Al principio lo padecía muchísimo. Es normal si compones tus canciones, porque después de todo expones a la crítica una parte de ti.

 

En su nuevo disco está la canción “Nunca es suficiente”, ¿de plano es muy ambiciosa o insatisfecha?

Soy muy ambiciosa. Siempre estoy buscando algo más, trato de salirme de los lugares donde me encuentro cómoda. La historia de esa canción es curiosa, porque la compuse con María Daniela, debido a que le pidieron un tema para Paulina Rubio. Nos pusimos una borrachera y nos salió esto. Al final no se la mandamos porque se nos hacía demasiado buena; a ellos les mandamos cualquier otra cosa que por supuesto no les gustó.

 

¿Cuál es la diferencia entre cantar enamorada y cantar con desamor?

Cuando cantas acerca del desamor es muy intenso, demanda mucha energía y remueve todo, y más de la manera en que aprendí a hacerlo con Agustín Lara. Cantar enamorada en cambio, es más luminoso. A la hora de componer, quizá fluyen mejor las cosas desde el dolor.

 

¿Existe un estado idóneo para componer?

No sé. En mi caso me obligo a componer y escribir. Poco a poco voy descifrando lo que puede ser una canción.

 

¿Cuál es la regla que rige su vida?

Tengo una regla que muchas veces no cumplo, pero que es mi ideal: pasarla bien. Mientras esté feliz y me sienta completa, va.

 

Pero eso no siempre se puede…

Ya lo sé, pero realmente mi idea es no complicarlo demasiado y dejar que las cosas tengan su proceso, aun cuando sean momentos dark o feos.

 

 

 

Como buena Piscis se mueve mucho por instinto…

Sí, soy muy de vibra. Armo mis equipos por intuición. Los Piscis también somos idealistas aunque últimamente me he vuelto más aterrizada porque me ya me llevé mis buenos trancazos.

 

¿Al idealismo lo cura el tiempo?

Sí, puede ser, pero de todas formas sigo siendo soñadora y terca con mis ideas. No obstante, el tiempo me ha enseñado a desapegarme de ciertas cosas.

 

 

¿Cómo cuales?

Si las cosas no fluyen lo dejo. Hay veces que vale la pena aferrarse por las cosas pero son las menos.

 

¿Qué es lo que más sueña?

Terminar una casa que me estoy haciendo en el campo. Uno de mis sueños más recurrentes es volver al escenario, es lo que más me gusta y lo que menos hago. Por supuesto me encantaría se mamá pronto, pero todavía mi atención se enfoca en mi carrera.

 

De pequeña tuvo usted un accidente, ¿la música contribuyó a su recuperación?

A los seis años me pateó un caballo y los doctores le dijeron a mi mamá que las cosas se iban a poner muy difíciles. Mi mamá mezcló los ejercicios terapéuticos con música y al final me recuperé súper bien. No tengo ninguna secuela. Sí creo que la música es súper poderosa, más de lo que podemos imaginar.

 

¿Ya le dio la fiebre del disco vinilo?

Sí, escucho mucho vinilo, también los otros formatos, pero el vinilo cambia la experiencia y la manera de escuchar música; estás pendiente del disco porque lo tienes que voltear para terminarlo.

 

¿Cuál fue el último vinilo que compró?

El de Rodríguez, Buscando a Sugar man; el Reflektor de Arcade Fire; y unos de Celia Cruz y de Kings of Convenience.

 

 


Nació en la ciudad de Coatepec, Veracruz, en 1984. Estudió en la Academia de Música Fermatta. Entre sus discos destacan: Natalia Lafourcade, Hu hu hu, Las cuatro estaciones del amor y Mujer divina, homenaje a Agustín Lara. Además ha participado en los soundracks de las cintas: Amarte duele, Hecho en México y Temporada de patos, entre otros.