[Musicópata] Muy agradecido, muy agradecido y muy agradecido

A Pedro Vargas su voz y su estilo le valieron apodos con los que el público reconoció su obra a lo largo de las siete décadas que abarcó su carrera, entre ellos: El Samurái de la canción, El Tenor ...
Pedro Vargas
(Cortesía)

Ciudad de México

Ya comienzan a prepararse varios actos para recordar y homenajear a don Pedro Vargas en el 25 aniversario de su muerte, sucedida el 30 de octubre de 1989.

Sin duda Pedro se merece los honores que corresponden al cantante más exitoso y emblemático de la Época de Oro del Bolero Romántico. Su voz y su estilo le valieron apodos con los que el público reconoció su obra a lo largo de las siete décadas que abarcó su carrera, entre ellos: El Samurái de la canción, El Tenor continental y El Tenor de los presidentes.

Nacido en San Miguel de Allende, Guanajuato, como miembro de una familia de extracción totalmente campesina, Pedro tenía los ojos rasgados característicos de sus antepasados indígenas, lo cual le daban un aspecto parecido al de los samuráis japoneses.

Su formación de cantante de ópera le permitió desarrollarse de manera exitosa en el canto popular. Tenía la voz de un tenor natural que no necesitaba ser impostada para tener la potencia, el timbre y la sensibilidad que otros llegaban a tener solo después de muchos años de práctica y entrenamiento. Así, fue conquistando a los públicos de todos los países que recorrió en sus innumerables giras y conciertos, especialmente a los de Argentina, Cuba, Venezuela, Panamá, Colombia y Brasil. Esta comunión con el gusto musical hispanoparlante le llevó a ser reconocido como El Tenor continental.

Pedro cantó a los presidentes de México que le tocaron a lo largo de su vida: desde Plutarco Elías Calles hasta Miguel de la Madrid. Fue distinguido con invitaciones personales a diversos países de Latinoamérica y cantó ante la Reina Isabel II de Inglaterra y el Papa Juan Pablo II.

Vargas abrió puertas por el mundo para los artistas mexicanos. Fue el primero en cantar en el legendario Olympia de París, en el Carnegie Hall de Nueva York, en el Florida Park de Madrid y en el Kennedy Center de Washington. En México tuvo el honor de ser el primer cantante de música popular en presentar un concierto en el Palacio de las Bellas Artes.

A lo largo de su extensa vida artística interpretó a todos los compositores importantes de México: desde Manuel M. Ponce hasta José Alfredo Jiménez, Armando Manzanero y Juan Gabriel. Del encuentro entre él y Agustín Lara nació una gran amistad, que culminó en el compadrazgo y Pedro fue declarado intérprete oficial del músico poeta llegando a estrenar muchas de sus mejores composiciones.

Entre los homenajes que ya se han anunciado destaca el que se llevará a cabo en La Habana, Cuba, a finales de junio en el marco del Festival Internacional de Boleros de Oro, que también estará festejando sus 25 años de realización.

Además, se sabe que familiares, amigos y funcionarios culturales están haciendo los trámites para trasladar los restos de este formidable cantante a la Rotonda de las Personas Ilustres, en reconocimiento a sus importantes contribuciones a lo largo de la historia para el engrandecimiento de México en el campo de la cultura. Sin duda, a 25 años de su partida ya se hace necesario recordar ante las nuevas generaciones la grandeza de este artista tan sobresaliente, para que siempre permanezca en la memoria de quienes aman el arte musical.