[Musicópata] Repertorio para Semana Santa

La Pasión es un género musical que consiste en la musicalización de alguno de los evangelios que hablan de La Pasión de Jesús y de los eventos que condujeron a su crucifixión y muerte.
MUSICÓPATA
(MILENIO Dominical )

Ciudad de México

Cada temporada importante del año tiene su música correspondiente. Y así como en diciembre se escuchan villancicos y en septiembre resuena el mariachi o en febrero los temas de amor, en los días de la Semana Santa suelen interpretarse versiones de La Pasión de Cristo.

La Pasión es un género musical que consiste en la musicalización de alguno de los evangelios que hablan de La Pasión de Jesús y de los eventos que condujeron a su crucifixión y muerte. La obra se basa generalmente en alguno de los evangelios, de Mateo, Marcos, Lucas o Juan, aunque a veces incorpora elementos de los cuatro. Casi siempre se presenta la historia tal como aparece en uno de ellos. Las pasiones más conocidas y ejecutadas son las que compuso el maestro del Barroco Johann Sebastian Bach: La Pasión según San Juan, de 1724, y La Pasión según San Mateo, escrita en 1729.

El desarrollo artístico que desembocó en la composición de las pasiones tal como ahora las conocemos data de siglos atrás. La lectura sobre La Pasión durante la Semana Santa data al menos del siglo IV. En el siglo V el papa León I El Grande, especificó que el evangelio de San Mateo debería leerse el Domingo de Ramos y que el de San Juan se emplearía el Viernes Santo. La Pasión comenzó a ser cantada en la Edad Media, allá por el siglo VIII. En manuscritos del siglo IX ya se indicaba el estilo de los cantos y más tarde se mostraban las notas exactas de las melodías.

A la llegada del siglo XIII las pasiones eran entonadas por distintos cantantes para representar los diversos personajes de la narrativa. Dos siglos después, con la polifonía, se incorporaron partes dedicadas a “la turba”, la multitud expresada por un grupo de personas, incluyendo a los discípulos, los judíos o los soldados. La estructura más utilizada presentaba a Cristo cantando en el registro grave de la voz y los demás personajes en tesituras más altas.

En el siglo XVII vino el desarrollo de las pasiones al estilo del oratorio, entre ellas las de Bach, acompañadas por instrumentos, con interludios instrumentales interpolados con los textos.

El gusto por componer versiones de La Pasión fue declinando, aunque algunas obras han logrado quedarse en el repertorio, entre ellas: La Pasión según San Lucas, de Krzysztof Penderecki, estrenada en 1963, y La Pasión según San Juan, de Arvo Pärt, de 1982, que son las más conocidas.

Ejemplos más contemporáneos que exploran esta corriente musical incluyen: Jesucristo Superestrella de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice, y Godspell de Stephen Schwartz. Aquí también podría entrar la partitura de Peter Gabriel para la cinta de Martin Scorsese La última tentación de Cristo. Habrá que ir a ver la cinta Hijo de Dios, que se estrena por estos días, para escuchar la partitura escrita por Hans Zimmer y saber si puede quedar incluida entre las obras significativas del repertorio de la Semana Santa.

De cualquier forma, si usted quiere tener una música adecuada que sirva de fondo para la Semana Mayor, lo más recomendable son las obras de Bach, que a pesar de estar originadas bajo la estética de la Iglesia protestante del siglo XVII, siguen siendo las páginas más brillantes dedicadas a La Pasión de Cristo.