[Musicópata] Martín Urieta, ¿compositor o comediante?

Después de un rato de divertida plática llegó el momento de oírlo cantar. La voz de Martín Urieta desconcierta la primera vez que se le escucha. Es ronca y áspera.
Martin
(Cortesía)

Ciudad de México

Cuando uno piensa en Martín Urieta seguramente vienen a la mente dos cosas: sus éxitos y su peculiar voz. Claro, porque Martín es el creador de temas como “Mujeres Divinas”, “Urge”, “Acá entre nos” y “Bohemio de afición”, entre muchos más. Y porque su voz, entrecortada y un poco rasposa, que fue calificada por Paco Ignacio Taibo como “de tequila y madrugada”, es única e inconfundible. Pero cuando se presenta en vivo, Urieta proyecta al público una faceta poco conocida, llena de humor y simpatía, que impresiona y sorprende.

Tuve la suerte de presentar un concierto de Martín Urieta en Monterrey como parte del homenaje que se le rindió por sus aportaciones a la música popular. Previo al evento platiqué con él para ponernos de acuerdo en el desarrollo de la función. Quedamos en que yo diría primero unas palabras relativas a su carrera, después él entraría al escenario para sostener entre ambos una plática en la que contaría anécdotas de sus éxitos y finalmente cantaría los temas acompañado por un grupo.

Las cosas transcurrieron de acuerdo a lo esperado. Pero en la plática empezó a revelarse un lado humorístico del compositor que pocos conocíamos. Fue aderezando la narrativa de sus canciones con chistes y relatos muy ingeniosos que encantaron al público. Los aplausos y las risas fueron en ascenso y muchos casi se olvidaron que el evento era musical.

Después de un rato de divertida plática llegó el momento de oírlo cantar. La voz de Martín Urieta desconcierta la primera vez que se le escucha. Es ronca y áspera. Titubea y hace pausas. Suena forzada o ahogada, y parece como si se le fuera el aire. Es en verdad algo raro.

Martín sufre un padecimiento llamado “Disfonía vibrátil espasmódica”, un problema del sistema nervioso que hace que las cuerdas vocales se contraigan, provocando que éstas se acerquen o se separen demasiado mientras la persona afectada está usando su voz. Es una especie de tic nervioso en las cuerdas vocales. Sin embargo, de inmediato el público se le entrega y no le da importancia al asunto. Tan pronto como empieza a cantar todo es sentimiento romántico y regocijo.

Pero lo más atrayente del espectáculo es lo que Martín platica entre canción y canción. Su chispa para entretejer anécdotas, poemas y chistes lo ubica entre los mejores comediantes de México. Sabe llevar a la audiencia por un camino lleno de vericuetos que concluyen en desenlaces inesperados. Su espectáculo valdría la pena solo por verlo en esta faceta de su talento. Pero Martín es un gran compositor. Lucha Villa dijo que él era “el último suspiro de la canción ranchera”. Lo cierto es que sus canciones están en el repertorio de todos los grandes y su prestigio crece cada día.

Yo le sugiero que cuando tenga oportunidad de ver en vivo a Martín Urieta no se la pierda. Lleve a su pareja. Los dos van a divertirse en grande y cada canción va a tener para usted un nuevo significado a partir de que la escuche en la voz de este encantador personaje que, con humor, ha sido llamado “El cantante que no canta pero encanta”, a lo cual Martín ha respondido: “Dicen que cada vez canto menos, pero cada vez cobro más”.